Con la inspección judicial a la sede de la comisaría cuarta realizada ayer en la capital santafesina el juicio oral y público contra el ex comisario Mario Facino, principal acusado en la desaparición forzada y asesinato de la profesora de letras Alicia López durante los años de plomo, ingresó en un paréntesis hasta que concluya la feria judicial el 23 de julio próximo. Para esa fecha están previstos los alegatos de los fiscales Martín Suárez Faisal y Patricio Longo y de los abogados defensores Fabio Procajly y Fernándo Sánchez.
Del trámite judicial sustanciado la mañana de ayer por el Tribunal Oral Federal encabezado por la jueza María Ivon Vella participaron los citados representantes de la acusación, abogados de la querella y la defensa oficial, como así también ex compañeros de mitancia y detenidos que declararon la semana que pasó en el juicio iniciado el martes 22 del corriente.
Como viene informando La Capital, el represor y ex titular de la comuna costera de San José del Rincón está sentado por segunda vez en menos de un año en el banquillo de los acusados luego de haber recibido una condena a 20 años de prisión en la sonada causa Brusa y por la cual viene cumpliendo arresto domiciliario por su avanzada edad.
Por la desaparición y homicidio de la docente y ex dirigente de la Ligas Agrarias, producida en octubre de 1976 a Facino se lo acusa de los delitos de privación ilegítima de la libertad en concurso real con los delitos de tormentos agravados por ser ejercidos contra perseguidos políticos y homicidio.
La inspección judicial se cumplió en la sede policial de calle Tucuman y Zavalla, enclave de detenciones clandestinas durante la dictadura según numerosos testimonios en los años que Facino comandaba la seccional cuarta. Allí fue vista “ensangrentada y en pésimas condiciones de salud” López entre octubre y diciembre de 1976.
Así lo ratificaron ayer en la tercera inspección a la comisaría cuarta —ya hubo otras dos en el marco de la causa Brusa— los testigos Alejandro Córdoba, José Schulman, y Graciela Roselló.
La docente fue vista en la tumba noroeste, una de las cuatro celdas ciegas, en las que eran recluidos los detenidos. Ese lugar también fue reconocido por el ex policía Raúl Oscar Gómez, quien permaneció en esos meses en calidad de detenido y, como ayudante de cocina, alimentó a la docente .”Yo le di de comer a Alicia, estaba muy enferma y deteriorada”, declaró Gómez, en un testimonio coincidente con el de otro testigo, Raúl Pinto, quien afirmó durante el juicio haber visto a López “bañada en sangre y cubierta por una manta”.
Las pruebas sustanciadas en la primera semana del juicio comprometen seriamente la situación procesal de Facino, restando aún dilucidar en la etapa de los alegatos y hasta el dictado de la sentencia a fines del mes próximo si el crimen de la docente se produjo en la comisaría cuarta o si López fue trasladada a otro lugar para ser asesinada. l

































