Saín

Saín resiste a pesar de la presión de los senadores del PJ

El ministro de Seguridad volvió a provocar una grieta entre la Casa Gris y legisladores oficialistas. Por ahora, Perotti no le suelta la mano.

Domingo 31 de Mayo de 2020

El ministro de Seguridad, Marcelo Saín, resiste por ahora en su cargo, pese al malestar que crece en las filas del oficialismo provincial por las actitudes del funcionario y por su alta exposición pública cuando desgrana comentarios que muchas veces ofenden a los legisladores peronistas y también a algunos colegas del gabinete de Omar Perotti.

   Saín tiene listo un proyecto de reforma integral para la seguridad de la provincia, para la cual promueve la aprobación de tres leyes. El camino legislativo para este paquete normativo entró esta semana en un cono de sombra. El ministro dijo que prefería que esas leyes ingresaran por la Cámara de Diputados en vez del Senado. ¿La razón? Saín cree que en la Cámara baja hay más empatía con su proyecto que la que podrían demostrar en la Cámara alta. Incluso, dio a entender que los senadores podrían encubrir a delincuentes y narcotraficantes en sus distritos.

   La reacción en el Senado fue inmediata. En la sesión del jueves pasado, un legislador peronista y otro radical le salieron al cruce. No sólo rechazaron el comentario de Saín, sino que lo “invitaron” a ir a la Justicia con las pruebas de su acusación.

   Por el peronismo habló Joaquín Gramajo; por el radicalismo, Lisandro Enrico. Ambos, en nombre del pleno, refutaron las acusación de Saín y lo desafiaron a presentar pruebas.

   Si bien esa discusión se saldó en el recinto, la polémica genera mucho ruido puertas adentro del ala política del gobierno de Perotti, que había logrado unificar posiciones con la bancada peronista luego de que seis de ellos votaran contra sus indicaciones la ley de Presupuesto, a fines de noviembre de 2019, pocos días antes de que asumiera en el cargo.

   Las leyes de emergencias (previa a la pandemia del coronavirus) volvieron a poner en sintonía a Perotti con los seis senadores “díscolos” del PJ. Todo transitó por su carril normal hasta la nueva aparición de Saín, sacudiendo la “pax” en el oficialismo.

   En la oposición radical también cundió la ofensa, pero interpretan que más que para ellos, es un problema enquistado en la propia Casa Gris. O por lo menos así lo entiende el radical Enrico.

   “El problema no lo tiene el Senado sino el Ejecutivo porque el funcionariado lo quiere afuera”, cansado de que las ondas expansivas de cada una de las declaraciones de Saín impacten de algún modo en sus propias espacios de acción, dijo ayer Enrico.

   Pese a que muchos del gabinete lo quiere afuera, Perotti por ahora lo sostiene en el cargo.

   No es la primera vez que Saín se coloca en el centro de la polémica. Poco después de asumir, en una entrevista con un canal porteño, dijo que vive en Buenos Aires porque si se quedaba en Santa Fe “lo cagan a tiros”. También le dedicó su ironía a los rosarinos, flagelados desde hace años por la violencia que desata la narcocriminalidad. “Quieren la policía de Suecia, creen que viven en un cantón suizo, pero está dispuesta a pagar por la policía congoleña”, asestó.

   Ayer, todavía con el eco de la situación en el Senado, varios “jugadores” de la política vernácula hicieron circular una nota editorial del diario La Nación, que focaliza en la figura del polémico ministro y que lo sentencia desde el título: “Aun en cuarentena crece el narcotráfico en Santa Fe”.

   Las propuestas de Saín están sobre la mesa, listas para arribar a la Legislatura. Se abre un nuevo capítulo sobre un funcionario que por ahora sigue en el cargo, pero que camina por la cornisa.

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