La vicegobernadora y precandidata a diputada provincial por la lista Unidad Ciudadana (Juntos Avancemos) Alejandra Rodenas plantea que la ciudadanía tiene que elegir “entre dos modelos en pugna”. Claramente alineada con la vicepresidenta Cristina Kirchner considera necesario “volver a establecer un pacto democrático y que las nuevas generaciones asuman las banderas dejadas por el kirchnerismo, en tanto construcción social y política”.
También considera que las elecciones en Santa Fe deben “nacionalizarse”, porque “la matriz de la discusión nacional atraviesa a Santa Fe”.
—¿Cómo vivió esta campaña electoral?
—La sensación que tengo después de haber hecho esta campaña es que las problemáticas que atraviesan la provincia son las mismas problemáticas que atraviesan a la discusión nacional. Entonces, lo que se está discutiendo en Santa Fe es la política de la Nación. Y como balance de la campaña del frente opositor, lo que me queda claro es que fue una campaña con un nivel de hostilidad y crispación nunca vista, creo que desde el retorno de la democracia. Por eso, creo que vale la pena recordar a Cristina, quien fue muy clara en la necesidad de volver a establecer un pacto democrático y que las nuevas generaciones asuman las banderas dejadas por el kirchnerismo, en tanto construcción social y política.
—Nunca había ocurrido que en una campaña dos precandidatos de un mismo frente se acusen de estar ligados al narcotráfico.
—Bueno, ahí hay un tema tan doloroso y central en la discusión de lo de lo que tiene que venir. Es tan complejo y estructural el tema del narcotráfico en la provincia como para que estos candidatos, que se echan culpas mutuamente, cuando uno de ellos tuvo que ver porque fue actor de las decisiones adoptadas en otro momento. Hoy aparecen mirando el problema, primero con ajenidad, como si el problema no les perteneciera y, segundo, utilizándolo como una suerte de insulto permanente contra el otro. Es terrible que pase esto desde todo punto de vista.
—Durante doce años gobernó el socialismo la provincia, pero parece que todo empezó en esta gestión. Nadie hace una autocrítica, más allá de que el actual gobierno tampoco trajo soluciones.
—Es terrible, echan culpas como si no tuvieran nada que ver con esa problemática. Desde ya, el problema del narcocrimen no se resuelve en una, en dos ni en tres gestiones, eso lo vengo planteando desde que asumimos. Lo que había que pensar era en un programa de gobierno que incluyera el problema de la seguridad, donde ponés en juego cuál es el rol , la presencia del Estado en todos los ámbitos que para vos son centrales, léase seguridad, educación y salud. Tuvimos una pandemia en el medio, una crisis internacional, nos atravesó la problemática de la sequía, pero eso no puede ser excusa para que no podamos tener un programa de gobierno que coagule esos acuerdos de mínima que está necesitando la democracia para seguir pensándose como un modelo perdurable.
La mirada es que la campaña debe nacionalizarse, porque la matriz de discusión nacional atraviesa el territorio santafesino" La mirada es que la campaña debe nacionalizarse, porque la matriz de discusión nacional atraviesa el territorio santafesino"
—¿La campaña y las elecciones de Santa Fe se nacionalizaron con la aparición de los precandidatos presidenciales?
—La mirada es que la campaña debe nacionalizarse, porque la matriz de la discusión nacional atraviesa a la provincia. Y cuando digo la matriz de la discusión nacional es porque tenemos dos modelos en pugna. Un modelo que puede explicar la realidad desde lo que significó la toma de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ese endeudamiento trajo consigo un proceso inflacionario. Los primeros años del gobierno del presidente Alberto Fernández, si bien estuvieron atravesados por la pandemia, es evidente que la negociación que llevó adelante con el Fondo (Martín) Guzmán no fue la deberíamos haber realizado, y eso se vio reflejado cuando se discutió en el Parlamento, donde muchos legisladores, entre ellos nuestro candidato a gobernador, Marcos Cleri, votaron en contra porque esa negociación no nos permitía tener oxígeno para solventar lo que se venía, que era la escasez de divisas.
—Por ese acuerdo casi se pierde el gasoducto de Vaca Muerta, que a pesar del FMI se hizo y que el gobierno anterior no quiso, no supo o no pudo hacer. Y la segunda etapa de esa obra llegará a Santa Fe también para exportar.
—Ahí tenés el ejemplo de por qué no podemos seguir pensando a la provincia solamente desde Santa Fe. Con lo cual, para mí los intentos de provincializar, no solamente las campañas sino las miradas políticas, digamos, a la cordobesa son una forma errónea de concebir la construcción política en Santa Fe. Por eso, nuestra lista, Unidad Ciudadana, que en un primer momento planteamos la adhesión a la candidatura de (Eduardo) Wado De Pedro, pero después pudimos entender que Cristina, en tanto conductora del proceso electoral, encontró una manera de sintetizar en la figura de Sergio Massa y de Agustín Rossi esos acuerdos, que obviamente en Santa Fe nos llevaron a armar esta propuesta electoral.
—Volvemos a los dos modelos en pugna.
—Y sí, está muy claro que acá hay dos modelos en pugna. Un modelo neoliberal, que está agotado, que no ha funcionado en la Argentina ni en el resto de los lugares del mundo, que en el mundo los Estados frente a las crisis se fortalecen, subsidian la energía y sostienen los sectores más vulnerables. Hay una tremenda paradoja en todo eso, que es un discurso neoliberal y una oferta electoral engañosa y una sociedad que quiere soluciones concretas, que se las puede dar un Estado presente, eficiente, pero que también se aggiorne al siglo XXI, que dialogue con el sector privado. Porque no vamos a poder hacer todas las obras que necesitamos en la provincia solamente con los fondos públicos, hay ámbitos donde vamos a tener que establecer un diálogo más afiatado con los sectores privados. Ahora, siempre el Estado tiene que ser el que controle esas relaciones, de modo tal de tener el control sobre las situaciones más elementales.
—Cuatro meses atrás todos decían que la Nación y la provincia iban a cambiar el signo político. Con la aparición de Massa como precandidato a presidente y las peleas internas en el frente de frentes, ¿el final está abierto?
—No hay un final abierto. Creo profundamente que, a la hora de definir un esquema nacional y otro provincial, la gente va a tener memoria y recordará dónde estuvo el Estado y dónde estuvieron los dirigentes que condujeron los destinos del país y de la provincia a la hora de las grandes definiciones. Y ahí está claro que uno espera que haya un momento de reflexión, de apelación a la memoria constante sobre lo que significan esos modelos en pugna, un modelo de endeudamiento más un modelo de construcción de un dispositivo financiero que permitió el ingreso del dinero al circuito financiero, pero no para venir a invertir a la Argentina, fue para otra cosa. Es exhortar a la ciudadanía que tenga memoria de que siempre, cíclicamente, en la historia argentina los modelos neoliberales estuvieron alejados de las necesidades de la gente. Si bien es cierto que, a 40 años de la recuperación de la democracia, no pudimos resolver algunas cuestiones que nos siguen doliendo, no podemos pensar que aquello que se nos ofrece en términos de claudicación, de entrega, pueda solucionar los problemas de la sociedad. A eso hay que sumarle lo que sufrimos con la judicialización de la política y la politización de la Justicia, que vino a convalidar o acompañar un proceso de descreimiento con algunos sectores de ese poder y de los medios de comunicación.