Vecinos de barrio Bella Vista denunciaron públicamente la ola de escruches, arrebatos y
asaltos a mano armada que viene sufriendo la zona en las últimas semanas. La constante de
robos se da precisamente en el radio comprendido entre Cochabamba, Constitución, Pellegrini, Alsina
y Pasaje Suárez. La mayoría de los delitos quedan impunes, los vecinos piden mayor
presencia policial y dicen que cuando llaman al 911 nadie los atiende.
El último asalto fue perpetrado ayer a las 22 cuando una mujer se aprestaba a ingresar el auto a
la cochera de su casa, ubicada en Cochabamba al 3700, y tres ladrones ingresaron al garaje. Adentro
de la vivienda también estaba su esposo y una de sus hijas, de 9 años. Los ladrones, que actuaron
armados y a cara descubierta, obligaron a los integrantes de la familia a tirarse al
suelo, golpearon al hombre y se fugaron llevándose dinero en efectivo, tarjetas de crédito, un
reproductor de DVD, celulares y otras pertenencias.
Más tarde, en el pasaje Suárez se escucharon gritos y corridas, y cuando los vecinos se
asomaron observaron a un joven que caminaba por la vereda en paños menores y se tomaba la
cabeza como si lo hubieran golpeado.
Pero los robos en esa zona se incrementaron en las últimas tres semanas. El último
sábado a la madrugada un consultorio odontológico de Castellanos al 1700 fue asaltado, y según
indicaron los vecinos se habrían llevado computadoras, materiales, dinero en efectivo y
algunos electrodomésticos.
Hace diez días, un vecino de Alsina al 1800 vio salir de una casa a una persona
sospechosa escondiendo algo entre sus ropas. Al gritarle, el ladrón comenzó a correrlo por
Cochabamba hasta la altura de Castellanos. A pedido del vecino, un VW GOL gris lo
persiguió y lo alcanzó en el pasaje Suárez al 3700. Pero la sorpresa se la llevó cuando el
conductor le abrió la puerta al ladrón y escaparon en un acto de obvia complicidad.
En otro caso, un matrimonio de jubilados volvió un sábado por la noche y encontró su casa
totalmente revuelta. Las luces estaban encencidas y había elementos tirados en el piso y sobre
la cama. Faltaban televisores, el reproductor de DVD, dinero en efectivo, y hasta una
pistola que el hombre tenía por haber pertenecido a Prefectura Naval.
En otro hecho similar, en Cochabamba al 3700, una familia que volvía de cenar encontró su
casa desvalijada: faltaban electrodomésticos y dinero en efectivo.
Los arrebatos también están a la orden del día. Hace unas semanas, un ladrón redujo con un
cuchillo a una chica que caminaba en las inmediaciones del pasaje Suárez, le robó el celular y
la tiró al suelo. Una vecina observó la escena y corrió a socorrer a la chica. El ladrón no pudo
llevarse la mochila pero sí el celular.
Los vecinos dicen que "el barrio siempre fue tranquilo y estas cosas no pasaban.
Pero hace unos meses vino gente nueva y ahí empezaron a suceder cosas raras", dijo
una vecina que esta mañana barría una de las veredas de Castellanos y Pellegrini.