Acaso cercado por las evidencias que lo comprometían cada vez más en la
violación y asesinato de Tatiana Agüero, o acaso porque necesitaba desahogarse, el vecino de la
nena de 8 años imputado en el caso ayer confesó ante el juez haber sido el único autor del ataque.
En su relato respaldado por otras pruebas del expediente, desvinculó al ex padrastro de la nena,
quien a partir de ahora quedaría fuera de la causa.
"Necesitaba descargarse. El mismo pidió declarar", confió a LaCapital una fuente
de la investigación. José Orlando Sánchez, de 25 años, era desde el principio el mayor sospechoso.
El martes había pasado por el juzgado de Instrucción Nº 11, a cargo de Hernán Postma, para
declarar. En esa ocasión se abstuvo. En cambio el detenido Juan Yael T., el hombre de 32 años que
hasta hace seis meses fue padrastro de la nena, negó su relación con el hecho en una breve
declaración.
La confesión. Sólo un día más tarde Sánchez decidió salir de su silencio. Ayer
por la mañana fue conducido nuevamente al juzgado y se entrevistó a solas durante diez minutos con
el defensor oficial Emilio Delaux para manifestarle su voluntad de declarar. Enseguida le ampliaron
la indagatoria en el juzgado, ante Postma y la fiscal Adriana Camporini.
"La declaración fue absolutamente espontánea. Desde un día antes estaba
enolquecido por declarar", reveló otro allegado a la causa, quien remarcó que la confesión de
Sánchez fue obtenida "con todas las garantías" procesales. El vecino de Tatiana brindó una
declaración "totalmente admisiva" pero no detalles del ataque sexual y el crimen. Dijo no
recordarlos.
Según fuentes judiciales, el imputado dijo que se había quedado solo con Tatiana
en su casa y que luego se ofreció a llevarla en bicicleta a la casa de su abuela. Relató que se fue
con la nena pero que en el camino, sin saber por qué, atacó a la chiquita.
Sánchez sostuvo que por la tarde del sábado había tomado alcohol y la bebida le
hizo perder el control, aunque pudo relatar la situación previa y posterior al crimen. También
detalló cómo regresó a su casa, que se sacó la ropa que luego la policía halló en un balde en
remojo y se bañó. "Su relato coincide con pruebas que ya teníamos colectadas", dijo una fuente
judicial.
La reconstrucción material del hecho que realizan los investigadores llevó a
encuadrar el caso, por el momento, como una violación seguida de muerte, delito que contempla una
pena de prisión perpetua. De acuerdo con la autopsia, la nena fue estrangulada con su pantaloncito
en un momento simultáneo o posterior al ataque sexual.
Fuentes del caso revelaron que Sánchez atraviesa un estado depresivo, por lo que
fue alojado con custodia en una celda individual de la alcaidía de Jefatura. A partir de la
confesión, la fiscal del caso ordenará medidas para conocer la personalidad del imputado y también
se esperan los resultados de análisis de ADN.
"Desde un primer momento la acusación más firme era la de Sánchez. A medida que
avanzaba la investigación colectamos nuevas pruebas que reafirmaban las sospechas iniciales. Ahora,
con la confesión espontánea, el hecho estaría aclarado", analizó un investigador.
El cuerpo de Tatiana fue hallado el domingo a las 3 de la tarde, a más de dos
kilómetros de su casa, en el Bosque de los Constituyentes. La habían estrangulado con la calza
blanca que llevaba puesta, con un doble nudo hacia atrás. la nena había desaparecido a las 19 del
sábado de su casa, ubicada en lo que fue hasta hace un año el vestuario del club San José de
Fisherton, habitado por personas humildes, en Magallanes entre Casilda y la vía.
Tato Sánchez, el acusado, vivía con su pareja y su hija de cuatro años a dos
casas de la vivienda de Tatiana. Cumplía condena de cinco años y medio por robo calificado en
Coronda. Se había ido en julio con libertad asistida y no regresó. El domingo la policía secuestró
en la casa de Sánchez un balde con agua con ropa en la que había un anillito de la nena.