Policiales

Una discusión menor detonó el crimen a sangre fría de una mujer

María Soledad Sotelo tenía 32 años y dos hijos pequeños. Un motociclista casi la atropella. Ella y su esposo se lo advirtieron. La respuesta fue un tiro mortal.

Sábado 20 de Abril de 2019

La muerte de María Soledad Sotelo, de 32 años, luego de una insignificante discusión con un motociclista que había realizado una maniobra imprudente delante de su casa en el barrio San Francisquito y que la asesinó de un disparo en el cráneo, demuestra los elevados niveles de delitos con abuso de armas en Rosario, y hunde en la tragedia a toda una familia. "La descerebraron", describió el padre de la víctima sobre la consecuencia de la devastadora agresión, que atribuyó a personajes del barrio con los que tienen que convivir.

"No queremos hablar más, estamos destrozados, mi mamá se descompuso y la verdad que no damos más", dijo con el rostro demacrado un hermano de Soledad que gentilmente atendió a La Capital ayer a la tarde en la casa ubicada en Copérnico 3892 (Alsina al 2800). Adentro, la familia estaba reunida casi en una penumbra en torno a una mesa, masticando el dolor de una pérdida que no entiende de estadísticas oficiales.

Advertencia fatal

La mecha que encendió la brutal agresión contra la mujer se dio en un contexto inexplicable. Soledad estaba en la puerta de la casa de sus padres, a la que había llegado con su marido y sus dos hijos pequeños para ayudar a pintar el frente. Eran las 19 del Juevs Santo cuando en un momento pasó varias veces por la angosta calle un motociclista haciendo willis (maniobras imprudentes) y casi la lleva por delante.

"Tené cuidado que casi me chocas", contó Miguel Sotelo, el padre de Soledad, que su hija le recriminó al conductor. "Se lo dijo más que nada por los dos chicos de ella (de 5 y 7 años). El tipo de la moto se paró en la esquina y mi yerno se puso a discutir con él. Le dijo que más vale que no tocara a sus hijos porque lo mataba", advirtió el marido de Soledad al conductor. Pero lo que se dice al pasar ahora parece tener consecuencias inesperadas.

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El lugar donde fue ultimada María Soledad Sotelo. 
El lugar donde fue ultimada María Soledad Sotelo.

Miguel explicó que el desconocido no demoró. "Enseguida fue hasta una vivienda que no está a más de 20 metros de mi casa, parece que a buscar un arma de fuego. Volvió y realizó dos disparos contra Soledad. Prácticamente le volaron la cabeza, la descerebraron, le saltó un ojo", narró con extremo realismo, mientras señalaba el boquete enmarcado con tiza que dejó el balazo sobre la parte inferior de una pared del frente de la casa.

Cuando Soledad se derrumbó malherida casi en la puerta de la vivienda, su cuerpo quedó frente a sus dos hijos, su madre, su padre y su marido que estaban adentro. "Ellos estuvieron todo el día pintando. Pero acá hay una guarida de faloperos que a un vecino le quemaron el auto hace tres días. Ahora éste sacó un arma y tiró habiendo chicos, no lo puedo creer", se atragantó el hombre.

Sobre los posibles autores, el vecino dijo desconocer quién efectuó los disparos. "No sé, son una banda, de 10 o 15 que se juntan en una guarida acá en la cortada. Van y vienen haciendo willi con las motos. La pudrición está ahí", al mismo tiempo que señalaba un inmueble ubicado a no más de 20 metros de su vivienda.

Desesperante

"En un segundo nos sacó a nuestra hija, que tiene una nena de 7 años y el chiquito de 5, los dos van a la escuela. Ahora quedó el padre solo. Esto es desesperante. A mi piba le están realizando estudios porque es donante de órganos y la autopsia. Después veremos cómo sigue todo ésto", se desahogó resignado Miguel, que llegó a San Francisquito hace más de 30 años y se gana la vida como vendedor ambulante.

El hecho quedó en manos de la fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos Marisol Fabbro, que ordenó a la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) una serie de medidas para identificar al autor de los disparos que le quitaron la vida a Soledad. El crimen de la mujer es el 54 en lo que va del año en el departamento Rosario.

Y aunque las autoridades muestran que comparativamente hay un descenso en los homicidios dolosos en esta jurisdicción, lo cual se vincula a un avance en las estrategias de seguridad para luchar contra el delito, ese frío número contrasta con otra realidad apabullante y perturbadora. La de los casos de heridos y lesionados por hechos de abuso de armas, con ataques violentísimos y balaceras que suman víctimas inocentes.

Un trabajo por delante de la gestión política es analizar el complejo entramando que sostiene la circulación y la impune utilización de armas en manos de delincuentes, que arrebatan vidas y derraman tragedias. Esas situaciones ya no se dan sólo en la periferia o barrios marcados como complejos en términos delictivos, sino que se advierte en cualquier punto de la ciudad donde una discusión menor puede ser determinante para la vida de una persona, como le pasó el jueves a Soledad Sotelo.

destrozada. María Soledad, sus hijos y su esposo, una familia diezmada.

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