El gobierno provincial detecta después de una denuncia periodística que el falso abogado Marcelo D'Alessio estuvo dos veces en Rosario durante el juicio provincial a la banda de Los Monos. Como considera que esta organización tiene relación con hechos violentos actuales formula una denuncia para que se establezca por qué D'Alessio, procesado como traficante de influencias y fabricante de extorsiones, se acerca a Los Monos.
El gobernador Miguel Lifschitz no parece buscar un esclarecimiento penal en esto sino una posición en el plano político. Lo que dicen ayer sus ministros de Justicia y de Seguridad en la conferencia de prensa es que alguien se tiene que hacer cargo del accionar de D'Alessio y su red de espionaje. En especial los que se contactaban con él y se aprovechaban de ella.
Durante casi un año hubo atentados contra objetivos del Poder Judicial, del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y de policías relacionados con la investigación a Los Monos. Por al menos nueve de estos ataques uno de los líderes de la banda, Ariel "Guille" Cantero, está imputado como ideólogo. El juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla, que procesó a D'Alessio por armar una red de espionaje y cometer chantajes, señaló el miércoles pasado en su presentación en el Congreso que en la casa del acusado se encontró una carpeta titulada "Narcotráfico Rosario". El magistrado sostuvo además que D'Alessio utilizaba la red Nosis, una base de datos privada sobre personas y movimientos comerciales, para obtener información sobre individuos.
Luego de conocerse que D'Alessio estuvo en dos ocasiones con miembros de Los Monos, a la Fiscalía de Casos de Gravedad Institucional le interesó saber si este falso abogado podría haber suministrado información para los atentados en Rosario. Fuentes del MPA señalaron que ante una consulta hecha el viernes al juzgado de Dolores la respuesta fue negativa. En la carpeta "Narcotráfico Rosario" al menos "no hay informes Nosis, no hay direcciones ni nada que se le parezca" conectada con las balaceras.
En septiembre pasado, durante el momento más perturbador de los atentados a tiros, los investigadores del MPA encontraron algo interesante en un celular secuestrado a Lucía Uboldi, finalmente imputada como organizadora de estos ataques que tenían como ideólogo a Guille Cantero. Eran capturas de pantalla reenviadas en las cuales se veía todo el menú de distintas direcciones correspondientes a tres juezas cuyos anteriores domicilios habían sido blanco de ataques.
Un empleado de la fiscalía ensayó durante días buscando aplicaciones de empresas de búsquedas de datos. Cuando bajó la de Nosis y consultó los nombres de las tres juezas advirtió en la respuesta que el formato era idéntico al de las capturas de pantallas detectadas en los celulares de los imputados. Conclusión: el que pasó los domicilios luego atacados había usado Nosis.
Los fiscales pidieron a Nosis que señalara quién había consultado los domicilios de las tres juezas. Les respondieron que no podía saberse quién hizo las consultas porque no queda registro del abonado en la aplicación. Esto porque hicieron sólo consulta simple y no emitieron informes. Los abonados de Nosis, un servicio privado, son en general profesionales y fuerzas de seguridad. No pudo saberse quién consultó los domicilios de las juezas para mandarles los datos a los ejecutantes de los atentados.
El requerimiento a Ramos Padilla para saber si hubo consultas a Nosis sobre los domicilios de atentados se formalizó mediante oficio, pero desde el juzgado de Dolores adelantaron que, al menos en la carpeta "Narcotráfico Rosario", no hay nada al respecto. También señalaron que en otros documentos secuestrados en la casa del country Saint Thomas, donde vive D'Alessio, se encontraron consultas a Nosis.
Estrategia
En el MPA creen que todo este movimiento que expone a D'Alessio surge de un deseo de Ramón "Monchi Cantero" Machuca de ampliar la denuncia contra el juez Juan Carlos Vienna (ver página 28). La estrategia defensiva primordial en el juicio donde fue condenado a 37 años de prisión se basó en señalar que Vienna como primer instructor había utilizado de manera parcial información de origen no precisado para orientar la persecución en contra suyo y de su familia. Este planteo fue rebatido por instancias judiciales en todo el trámite del juicio, desde la instrucción hasta la condena.
Ahora Monchi vuelve a hacer una presentación para que se establezca si D'Alessio suministró información a Vienna. Al respecto, en el MPA ayer recordaban esta secuencia: D'Alessio llegó a Rosario el 26 de diciembre de 2017 en compañía del periodista Rolando Graña, quien debía declarar en el juicio como testigo. La presencia de Graña en Rosario fue a solicitud de la defensa de Monchi. A las 8.42 de la mañana de ese día una funcionaria judicial buscó a Graña en un bar de Mitre y Rueda para testificar en el estrado. Advirtió que Graña, el testigo llamado por Monchi, estaba con D'Alessio tomando café. Este luego entró al Centro de Justicia Penal y se registró en el libro de guardia como "acompañante de testigo".
También en el MPA afirmaban ayer que fue en el programa de Graña que Monchi, cuando estaba prófugo, habló de las planillas de la Dirección Nacional de Migraciones, que señalaban que Vienna había viajado al exterior con Luis Paz, padre del asesinado Martín "Fantasma" Paz y enfrentado a Los Monos. El juez Ramos Padilla dijo taxativamente que D'Alessio, como otros agentes de inteligencia dedicados a negociar con información, tenía acceso a datos reservados de Migraciones, de donde salieron las constancias del viaje de Vienna. Eso ocurrió en el programa de Graña. En relación a los periodistas Daniel Santoro, Rodrigo Alegre, Eduardo Feimmann y Graña, Ramos Padilla dijo la semana pasada en el Congreso: "Entiendo que pueden ser parte de una maniobra de espionaje que no conocían".
En la denuncia de ayer el gobierno provincial destaca que en un audio llegado a él, según el periodista de Radio Dos Agustín Lago, D'Alessio quería contactarse con un líder de Los Monos en la cárcel y que utilizó como nexo a Lorena Verdún. También que buscó hacerle una cámara oculta a Monchi, según dijera éste al periodista, durante una reunión durante el juicio "para que hablara mal del gobierno provincial". Por ello piden avanzar no solo en la relación de D'Alessio y miembros de Los Monos. Más especialmente en lo que Ramos Padilla describió como un modo usual de desempeño entre servicios de inteligencia, funcionarios judiciales, periodistas y dirigentes políticos con propósitos extorsivos o para causar descrédito. Algo que entre la Nación y Santa Fe, sobre todo en causas penales resonantes, cuenta hace años con notables antecedentes. La expectativa no está puesta en aclarar mucho sino en dejar una señal política en este sentido. Más que saber qué hizo D'Alessio, intentar establecer para quién trabaja.