Policiales

Una caja con la cabeza ensangrentada de un perro

La dejaron en la casa de una empleada de la fiscalía, cuyo frente a los 15 días fue baleado. Ayer los fiscales dijeron que fue obra de Alvarado

Sábado 08 de Junio de 2019

El 14 de enero a la mañana la empleada que realiza los perfiles económicos para los fiscales que investigan bandas criminales advirtió al salir rumbo al trabajo de su casa de Rioja al 500 una caja contra la pared. No quiso abrirla porque imaginó una broma de mal gusto. Le pidió a su padre que se ocupara. Cuando levantó la tapa el hombre encontró la cabeza sangrante de un perro. Dos semanas después el frente de esa casa fue remachado con ocho balazos.

Este fue, según los fiscales, otro trabajo de Alvarado, destinado a que se creyera que lo hicieron Los Monos. Cuando se encuentra el teléfono duplicado de Rodrigo Ortigala allí aparece un mensaje del falso Chulo Olivera. Este último es un miembro de la banda de los Cantero. Chulo dice allí: "Amigo ya tenés el tema del perro, tengo listo a los pibes". Luego hay otro mensaje: "El perro está en la jaula. Esperemos que haga ruido". Era justo el día que el padre de la empleada encontró la caja con el macabro contenido.

Ese teléfono era una evidencia plantada por Alvarado para que se creyera que un miembro de Los Monos estaba actuando contra el Poder Judicial. Al teléfono lo recuperó el comisario Martín Javier Rey de la PDI junto a su hermano el comisario Marcelo Rey. El primero de ellos le había informado falsamente al fiscal Matías Edery que Chulo Olivera (que sería capturado recién en febrero) estaba en una casa de Pueblo Esther junto a miembros de la comunidad colombiana y que todos tendrían responsabilidad de los atentados al Centro de Justicia y de los Tribunales del 10 de diciembre. Toda la intención, dijo el fiscal Edery, era desviar la investigación hacia otras tres personas, una relacionada con los Cantero.

A Marcelo Rey le dicen Puchero. Los fiscales señalan que su relación con Alvarado parece sostenida. Indicaron que en 2012 el fiscal de San Isidro Patricio Ferrari, que hizo la investigación contra Alvarado por robo de autos de alta gama que le mereció una condena a seis años y medio, trajo a Rosario las escuchas de su pesquisa. Con este material el fiscal rosarino Marcelo Vienna ordenó allanamientos a distintos destinos policiales, como la TOE y el Comando Radioeléctrico, por complicidad con Alvarado. A uno de los policías mencionados allí como Puchero que Vienna identificó era Marcelo Rey. Eso se dijo ayer en la audiencia.

A Bancora se lo acusó de haber filtrado desde la fiscalía que investigaba a Alvarado datos a la comisario Jorgelina Chávez que estaba en la seccional 24ª de Baigorria. Lo que le pasó fue el teléfono verdadero de Leandro "Chulo" Olivera, miembro de Los Monos, para que lo usara Alvarado. En el mensaje a Chávez, Bancora le dice: "Este está recontra relacionado con las balaceras y se llama Chulo". En un allanamiento a la casa de Alvarado un suboficial (Kevin M.) indica que "el abogado presente le ofreció a Pablo Bancora la suma de un millón de pesos para omitir detalles del allanamiento".

Los tres escalones

Los fiscales dividieron la asociacion ilícita con jefatura de Esteban Alvarado en tres escalones diferenciados. El primero lo integraban los que bajo las órdenes de Esteban proveían armas y vehículos a la organización, hacían tareas de seguimiento, intimidaban a personas y retribuían a los encargados de ejecutar delitos.

El segundo escalón lo ocupaban personas que llevaban hechos ilícitos para dar impunidad a los ejceutores de los delitos más graves. Esta tarea es cumplida con el aporte de profesionales, personal policial y otras personas. Son los que brindaron información falsa a los fiscales y aportaron a Alvarado información reservada y a la vez incorporaba datos falsos a las investigaciones para desviarlas. Acá los fiscales sitúan a los comisarios Rey y a la comisaria Chávez.

El tercer peldaño es el que bajo el mando de Alvarado lo formaban personas que gestionaban un entramado de empresas comerciales que le permiten ocultarse a Alvarado. Son empresas de logística, transporte y comercialización de rodados. Con la actividad de estas se sostenían los recursos humanos y materiales para la comisión de delitos.

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