Policiales

Un comerciante en grave estado tras ser baleado en un intento de robo

Fue el miércoles a la tarde en una granja de Rouillón y bulevar Seguí, zona donde se repite la violencia. Un balazo disparado por un ladrón solitario le perforó un pulmón y anoche estaba mal.

Viernes 02 de Octubre de 2009

"Esto es tierra de nadie. Antes los robos eran de noche, pero ahora son a cualquier hora". Indignados y dolidos, los vecinos de Manuel Angel Elías, el comerciante de 44 años que el jueves a la tarde fue baleado en el cuello dentro de su local de Rouillón y bulevar Seguí, le contaban a quien quisiera escucharlos su amarga realidad. Una seguidilla de atracos violentos que tuvieron por escenario una carnicería, una casa de repuestos para motos, una tienda, una ferretería y el intento de robo del que fue víctima Manuel, les daban la razón. Una semana atrás, a pocos metros de ese lugar, también fue baleado el periodista de la comunidad toba Bernardo Saravia, quien sobrevivió tras pedalear ocho cuadras.

El último hecho violento que sacudió a la populosa barriada de la zona oeste ocurrió aproximadamente a las 17 del jueves cuando Manuel estaba abriendo las puertas de su granja, llamada "Los 2 nietos", en Rouillón 3572. Entonces, un muchacho joven ingresó al lugar con intenciones de robo. Pesquisas que investigan el hecho indicaron que el comerciante tuvo un forcejeo con el delincuente y recibió un balazo que le ingresó por el costado derecho del cuello y le lesionó un pulmón. "Estaba lavando autos y escuché que Manuel gritaba. Pensé que era una discusión. Pero cuando abrí la puerta lo vi que estaba en el suelo, herido", explicó uno de los vecinos del comercio.

Desbordado por lo que estaba sucediendo, el maleante huyó. Pero en su fuga se le cayó un revólver calibre 22 que quedó dentro del almacén y fue secuestrado por la policía. "Cuando salió corriendo le tiré con un trapo que tenía en la mano y me volví para buscar un palo", recordó el vecino. En eso, a pocos metros del negocio, un grupo de muchachos que trabaja en la zona atrapó al ladrón y lo golpeó sin piedad. "Le dimos, pero estaba muy empastillado. En un momento pensamos que tenía el arma y nos abrimos. Entonces se fue corriendo hacia el Fonavi", explicó uno de los pibes mientras pedía reserva de su identidad por temor. "No es del barrio. Lo vi hace unos días merodeando la casa de repuestos para motos y lo corrí. Acá nos conocemos todos y te puedo asegurar que no es del barrio", indicó el muchacho.

Tras el ataque, Manuel Elías fue llevado al Hospital de Emergencias donde, según contaron vecinos y allegados, fue operado y anoche permanecía internado en estado reservado. "Lo operaron y le sacaron la bala. Los médicos dicen que está grave y asistido con un respirador. Que su recuperación va a ser lenta", contó angustiado Coco, el ayudante de Manuel en la granjita. "Ayer (por el jueves) no vine porque me quedé comiendo pejerrey, si no me hubiera pasado a mí también", contó Coco.

Familia del barrio. Manuel Angel Elías es un hombre querido por sus vecinos de barrio Moderno, casi en el límite con el Fonavi de Rouillón y Seguí, en el sudoeste rosarino. Los 2 Nietos, su granja, almacén y fiambrería de Rouillón 3572, es uno de los negocios más viejos del barrio. El local está a menos de 50 metros del de Horacio Rubén Flores, el comerciante que el martes 9 de septiembre del año pasado fue baleado en un intento de robo y quedó paralítico (ver aparte).

"Es un tipo buenazo. De los que si no tenés dinero y le pedís fiado te da", recordó Coco. Manuel está en pareja con Ana, quien tiene un hijo que trabaja con ellos en el negocio. Además tiene dos nietos: Natalia y Román, quienes inspiraron el nombre del negocio. Y cuando la clientela apremia, en horarios pico, Coco también da una mano. La familia profesa el culto evangélico y buena parte de esa comunidad religiosa estaba ayer apoyándolos en el Heca.

Los 2 Nietos está ubicada en la parte baja de una construcción de dos plantas en la que también viven Manuel y su familia. El local tiene dos rejas: una externa, cerrada con candado, y otra intermedia, que se abre con un sistema similar al del portero eléctrico. Y atiende al público durante buena parte del día: desde las 8 hasta la medianoche. En algunas oportunidades a salón abierto, otras de acuerdo a la cara del cliente y a veces por una ventanita.

"Lo que sabemos es que el hijo estaba trayendo mercadería al negocio y que Ana (su compañera) le dijo a Manuel que esperara un rato para abrir. Pero él no le hizo caso y le pasó esta desgracia", indicó una vecina del lugar.

Gran parte de la bronca acumulada por los vecinos del barrio estaba orientada ayer hacia la policía y los pibes sin calma que deambulan por el barrio. "Llamamos al 911 y nos tuvieron un rato con la musiquita. Llamamos al Sies y la operadora nos preguntaba qué color tenía el herido. De la 19ª llegaron casi una hora después del ataque, cuando ya se lo llevaban al hospital", relató una mujer indignada.

"Es una zona complicada. Con gente de la Agrupación Cuerpos reforzamos el patrullaje a partir de la tardecita y ahora roban a la 5 de la tarde", indicó un vocero policial. "De noche se ven patrulleros, pero el problema es a toda hora", indicó otra mujer que habita en la zona.

Balacera. A pocos metros de la granja Los 2 Nietos, el jueves 24 de septiembre poco después de las 20, el periodista toba Bernardo Saravia recibió un balazo en el pecho al quedar en medio de un tiroteo. Fue cuando regresaba de trabajar en la FM Aire Libre. Saravia contó entonces a LaCapital que el disparo lo tiró de la bicicleta y que temió que le robaran.

Por eso, el muchacho se subió a su bicicleta y, herido, pedaleó 800 metros hasta su casa del Pasaje 1837, conocido en barrio toba como Naala, al 6200. "Volvía para mi casa en la bici por calle Rouillón. Unos 40 metros antes de llegar al semáforo de bulevar Seguí vi que un auto venía marchando hacia atrás, como tambaleándose, y un hombre que le venía disparando a pie", recordó el periodista. Saravia llegó a su casa, fue socorrido por un patrulla y trasladado en ambulancia al Heca. La bala no le lesionó órgano alguno y fue dado de alta. "Los médicos dicen que me saqué la lotería", dijo sonriente.

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