San Eduardo.— "El loco celaba a mi hermana con un chico pero ella no estaba
con nadie, simplemente lo dejó y por eso la mató", dijo Gabriela Biletto la hermana de la
adolescente asesinada por su ex novio en San Eduardo. María Dominga, de 14 años, recibió seis
puntazos en el cuerpo, uno de ellos letal y que quedó incrustado en la garganta de la víctima. El
agresor, Raúl Gualpa, de 20 años, intentó quitarse la vida dos veces: una en su casa y otra en el
calabozo. Se recupera favorablemente en el hospital San Martín de Firmat.
El crimen sucedió al mediodía del 31 de diciembre pasado en una casa en
construcción ubicada en el ejido urbano de este pueblo diminuto. Gualpa fue a buscar a su ex novia
a la casa de sus padres. "A la fuerza se la llevó hasta el lugar donde minutos más tarde cometió
este horrendo crimen", murmuró Gabriela, que tiene 15 años.
San Eduardo es una localidad situada veinte kilómetros al sur de Venado Tuerto y
tiene alrededor de 1.500 habitantes. Hechos de esta naturaleza no son frecuentes ni mucho menos.
Eso explica el silencio autoimpuesto por los vecinos que son reacios a dialogar con extraños.
Musitan algún comentario, pero no mucho. La regla de oro es "el silencio es salud".
María Dominga vivía en una humilde casa de San Eduardo junto a dos hermanos y
sus padres. A los 13 años comenzó una relación amorosa con Raúl Gualpa, que llegó a su fin por
decisión de la chica, y muy a pesar de Raúl, la semana pasada. En el entorno de "la Dominga", como
le decían sus familiares, se oponían al noviazgo por considerar al chico "peligroso, violento y
desequilibrado".
Su hermana Gabriela, quien asumió la voz cantante de la familia Biletto, se
conmueve al hablar. "Este desgraciado el otro día la ató a la cama y le dijo que tenía una bala
para ella y otra para él si lo dejaba. Tenía un revolver entre sus manos y le decía eso a mi
hermana mientras la amenazaba con matarla".
La chica decidió finalmente cortar la relación aunque tenía miedo a su novio. El
miércoles 31 a las 11.30 Raúl fue a la casa de María Dominga y la obligó a salir. En ese momento
estaba allí Mónica Tulián, la mamá de la víctima. "No escuché nada cuando vino a buscarla Raúl".
.
Quizás para evitar un papelón, la chica accedió al pedido de Gualpa de ir a
charlar a otro lado. Sin embargo la llevó por la fuerza a una casa en construcción a unos 100
metros de su hogar, donde le asesto las seis puñaladas.
Amarga intuición. Cerca del mediodía los familiares de María Dominga comenzaron
a sospechar lo peor, más aún teniendo como referencia la actitud irascible del muchacho que además
no contaba con el apoyo de los familiares de María. A ellos no les molestaba la diferencia de edad
sino su carácter violento.
"Al loco lo vi correr desesperado por la plaza y lo paré. Andaba en cueros y con
la mano envuelta con la remera. Le pregunté qué le pasaba, pero no me contestaba. Temblaba, estaba
loco y desesperado. Salió corriendo y yo lo seguí, pero no paró. Sospechaba que algo malo había
ocurrido, porque él ya había amenazado a mi hermana, pero nosotras no le que quisimos decir nada a
mi padre", relató Gabriela Biletto.
"La maté". Gabriela no se conformó con el silencio de Raúl. Aceleró el paso y lo
persiguió unos metros por la calle hasta alcanzarlo. "Cuando paró me dijo: «La maté». Se sacó la
remera y me mostró toda la mano llena de sangre. Le grité que era un hijo de puta. Salí corriendo
para el lado donde están esas casitas. Cuando llegué no me animé a entrar. Por eso fueron dos nenes
que se metieron y la vieron a mi hermana muerta".
Tras el ataque el muchacho se dirigió a su vivienda, donde habría intentado
pegarse un tiro, pero la rápida intervención de un familiar evitó que la bala le diera en la
cabeza. "Fue el hermano de Raúl quien lo salvó de matarse ya que al desviarle el revólver, sólo
logró que se lastimara la mano y la bala terminó impactando en la pared", dijo Gabriela.
Tras enterarse de la situación el padre del agresor decidió entregarlo a la
comisaría local. Una vez adentro del calabozo intentó ahorcarse. Salvó la vida porque un policía
alcanzó a sacarle el cinturón que tenía alrededor del cuello.