POLICIALES

Tres imputados por asesinar a un joven que cruzó una calle "prohibida"

Fue por una disputa entre dos bandas que ocasionó la muerte de Norberto González y heridas a su hermano el sábado a la mañana

Martes 27 de Octubre de 2020

El conflicto entre dos grupos separados por una calle que expuso el crimen de Noberto Fabián González en el barrio Toba de zona sudoeste volvió a aflorar en la audiencia penal donde tres jóvenes fueron imputados por el ataque. Los detuvieron cuando corrían con cuchillos o la ropa manchada con sangre, cerca del lugar donde el joven de 23 años fue asesinado a puñaladas en medio de una violenta pelea entre dos bandos el sábado a la mañana. Quedaron en prisión preventiva como coautores de un homicidio simple consumado y otro en tentativa del hermano de la víctima, Ulises González, de 15 años, internado con graves heridas.

Luis Walter B., de 21 años; Brian Natanael V., de 22 y Miguel Angel M., de 26, fueron detenidos la mañana del sábado por policías que llegaron hasta el barrio Toba de Rouillón al 4000 tras la feroz pelea entre dos grupos enemistados que dejó un muerto y un herido. El lunes comenzó la audiencia imputativa por videoconferencia que continuó hoy. El fiscal Patricio Saldutti los imputó como coautores del crimen ocurrido a las 8 del sábado pasado en la zona de Maradona y Garzón, cuando las víctimas cruzaron una calle e irrumpieron “los imputados acompañados por un nutrido grupo de personas”. El juez Nicolás Foppiani dictó la prisión preventiva de los tres acusados por el plazo de treinta días.

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La prolongación de la calle Garzón a esa altura de la zona sudoeste se convierte en Qom y, según los vecinos que hablaron con este diario tras el crimen, es una línea que divide al barrio en dos: nadie que viva a un lado u otro de la calle puede atravesarla sin ponerse en riesgo. Contaron que la primera mañana es el peor momento del día, “porque te encontrás con todos los amanecidos”. Ese fue el contexto que rodeó al ataque sufrido por los hermanos González. Según esos testimonios y los reunidos en la investigación judicial, traspasaron esa línea y se produjo una pelea entre dos bandos de unas quince personas cada uno, armados con “cuchillos, piedras, machetes y culos de botellas”.

Norberto González y su hermano Ulises vivían al oeste de la calle Qom. Una vecina contó que las víctimas y sus amigos salieron de calle Ničimshe, al costado de la escuela bilingüe Nº 1333 “Nueva Esperanza”, y cruzaron Qom “como yendo hacia Rouillón. Habrán caminado unos diez metros que los empezaron a correr. El muerto se llevó la peor parte porque se resbaló en la loma de burro y lo agarraron en el piso”.

En esa línea, el fiscal planteó en la audiencia que “valiéndose de diferentes armas blancas y piedras” atacaron primero a Ulises pero “no lograron el fin propuesto” porque la víctima logró correr hasta su casa, donde más tarde fue asistido por Seis y trasladado al Hospital Centenario. Luego, dijo Saldutti, atacaron a Norberto González “con las mismas armas blancas que éstos tenían en su poder, apuñalando a la víctima en diferentes partes del cuerpo”.

Los hermanos González dejaron un reguero de sangre marcado en la calle hasta refugiarse en su casa de Naalá al 6200, a unos 200 metros del lugar de la agresión, para esperar la llegada de la ambulancia. El joven de 23 años murió a las 9.40 a causa de un shock causado por las graves y múltiples lesiones tóraco-abdominales. Su hermano quedó en terapia intensiva con dos heridas punzocortantes y dos heridas contusas, precisa la imputación.

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“Esto no es nuevo. Siempre existió la bronca entre los pibes de los dos lados. Y eso lo han potenciado los integrantes de una familia que tiene un comedor comunitario sobre Aborígenes Argentinos. Ellos potencian el odio”, explicó una residente del lugar a un cronista de este diario el sábado del crimen. Fue a ese lugar, donde funciona una cooperativa de trabajo dirigida por el padre de uno de los acusados, adonde se dirigieron los policías del Comando Radioeléctrico que arribaron a la zona.

En base a las descripciones y señalamientos de los vecinos los policías se acercaron a un domicilio de Aborígenes Argentinos y Magallanes donde observaron a “un grupo de masculinos, quienes al advertir la presencia del personal policial intentaron darse a la fuga”, reza el parte policial. Los acusados Brian V. y Miguel M. fueron detenidos a los pocos metros. Este último, según consigna el acta policial, tenía manchas que serían de sangre en la ropa. Sobre las vías del tren fue alcanzado Luis B., quien “presentaba un sangrado en la cabeza y portaba en sus manos un cuchillo Tramontina con cabo de madera de 12 centímetros de largo y hoja de metal de 15 centímetros”, también manchado con sangre.

Entre el detalle de la evidencia, Saldutti pasó lista de las actas de detención efectuadas delante de testigos, la entrevista a la madre de las víctimas realizada por la policía el día del crimen y luego desde el Ministerio Público de la Acusación, las declaraciones de otros familiares, el testimonio de una testigo del ataque y las constancias de atención médica que requirieron dos de los imputados. Asimismo, dio cuenta de las entrevistas a tres personas que llamaron al 911 en el momento de la pelea, además de la declaración del propio Ulises González ante personal de la Brigada de Homicidios en su sala de internación.

“En el barrio hay un conflicto muy serio, que viene de vieja data, entre dos sectores aborígenes: los Qom nacidos en Chaco y los Mocoví nacidos en Rosario”, explicó la abogada Susana Zulkarneinuff, defensora particular de M., e indicó que el conflicto se desató porque un sector consideró que las víctimas rompieron la regla no escrita de no traspasar la calle. “Hay una regla que conocen las dos tribus: hay una calle por la que no se puede pasar y para uno de los grupos fue una fuerte de provocación que el otro grupo lo hiciera”, indicó, y precisó que la pelea fue entre dos bandos numerosos armados con piedras y cuchillos.

El planteo de las defensas fue que, en ese contexto, es difícil establecer la autoría porque el crimen ocurrió en medio de una riña. En el caso particular de M., su abogada planteó que fue acusado por una sindicación errónea y que Ulises no lo mencionó en su testimonio. Si bien el adolescente herido habló de un primo del acusado B., “este chico no tiene ninguna relación de parentesco con los demás, es un hijo de chaqueños que no pertenece a ninguna tribu y no tiene relación con el problema”.

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