Buenos Aires.— Un reconocido abogado penalista de la ciudad bonaerense de
Olavarría fue asesinado de siete balazos y dejado en un auto herméticamente cerrado en pleno centro
urbano. El cuerpo del profesional fue encontrado maniatado con algunos rasgos elocuentes de crimen
mafioso: además de la cantidad de disparos, le dejaron un billete de un dólar colocado dentro de su
boca, ante lo cual la policía investiga si fue un homicidio relacionado con su profesión.
El cadáver del abogado Marcos Rodrigo Alonso, de 42 años, fue hallado maniatado
con precintos plásticos en el asiento trasero de su auto, un Peugeot 307 gris, detenido en Chiclana
entre Pellegrino y Del Valle del centro de Olavarría.
Las principales sospechas de los investigadores se inclinarían a una venganza
vinculada a la profesión de la víctima y, en esa línea, algunas versiones indican que la semana
pasada Alonso habría recibido amenazas.
Los resultados de la autopsia, desarrollada en la morgue judicial de Azul,
determinaron que el cuerpo del letrado presentaba siete disparos en la cabeza, en el tórax y en uno
de los brazos. "Lo que llamó la atención de los investigadores fue que el auto, que estaba cerrado
con llave, fue encontrado abandonado en una zona muy transitada de Olavarría, hecho que hace
presumir que alguien pudo ver algo", señaló un informante policial.
Imprevisto. La última noticia de Alonso se había tenido el lunes a la tarde
cuando salió de su domicilio de Fassina 3137. Cerca de las 14.30 se comunicó con su esposa, Fabiana
Márquez, para avisarle que no iba a volver en horas porque se había retrasado por razones
laborales.
Al no tener noticias de su esposo, la mujer y el socio de Alonso, Alberto
Macchioli, realizaron la denuncia por averiguación de paradero. Tras la denuncia, se inició un
rastrillaje hasta que cerca de las 2 de la madrugada de ayer encontraron el cuerpo del abogado
dentro de su vehículo. Estaba en el asiento trasero boca abajo, atado de pies y manos con precintos
plásticos y tenía un billete de un dólar en la boca.
Vecinos de la zona donde fue hallado el cadáver dijeron que el auto estuvo
abandonado en el lugar desde las 16 del lunes y que en ese momento vieron escapar otro vehículo a
gran velocidad. Los investigadores sospechan que algún conocido del abogado habría actuado como
entregador y lo habría citado en algún lugar para asesinarlo.
Alonso era un conocido abogado especializado en temas penales que actuó en una
gran cantidad de casos “pesados” en esa ciudad situada en el centro de la provincia de
Buenos Aires.
“Para mí es una sorpresa, porque no considero que las causas que
trabajamos tengan peligrosidad extrema; había causas que él manejaba solo y que yo no conozco, pero
si hubiera tenido una muy pesada me hubiera comentado”, dijo Macchioli a la prensa, que
calificó el hecho como “un crimen aberrante”.
El socio señaló que realizaron la denuncia porque “Marcos jamás dejaba
pasar un par de horas sin hacer saber dónde estaba” por lo que “al pasar tanto tiempo
empezamos a pensar lo peor”.
Cuando un amigo se va. Macchioli dijo que Alonso “andaba un poquito mas retraído”
desde que comenzó a defender a un hombre imputado por herir de varios disparos a Fabricio
Armendano, quien era amigo del letrado asesinado. Armendano dijo haberse enterado del crimen del
abogado “por los medios”. Y al ser consultado sobre si estaba molesto porque Alonso,
siendo amigo suyo, defendió a su atacante, respondió: “Yo no necesitaba que me defienda a mí,
es el trabajo de todo abogado”.
“Si le pagan lo va a defender, está en ellos que lo hagan o no. Por eso no me podía
ofender, si era el trabajo de él”, señaló Armendano, quien dijo estar desde hace 73 días en
una cama, producto de las heridas.
El caso provocó preocupación en el Ministerio de Seguridad bonaerense, a tal punto que el jefe
de la Policía, Juan Carlos Paggi, y el Superintendente de Investigaciones de la fuerza, Hugo
Matzkin, se trasladaron desde la costa Atlántica, donde supervisaban el Operativo Sol, hasta
Olavarría para interiorizarse.