Hace dos meses cinco personas armadas robaron una avioneta Cessna Z182, matrícula LV HBB en Victoria, Entre Ríos. Fue casi un golpe comando. Los delincuentes sabían manejar la avioneta y la llevaron como si fuera un triciclo. Pero algo salió mal y la nave se precipitó en medio de los esteros del Iberá, en uno de los viajes planeados hacia el Paraguay. Sin embargo, maltrechos y deshidratados, los ladrones fueron atendidos en la localidad de Colonia Carlos Pellegrini. En ese pueblo correntino se hicieron pasar por turistas y luego de agradecer a la policía local las atenciones huyeron. Eran dos argentinos y dos paraguayos y su riesgo y astucia los pusieron a resguardo de un juzgado federal.
El robo se concretó el 21 de febrero pasado. Dos días después el comisario Ricardo Silva, jefe de la policía entrerriana, anunció: "Todo esto fue pactado, armado y organizado en el gran Rosario y una de las líneas de investigación tiene relación con el narcotráfico".
Hace dos días, oficiales de Entre Ríos y de la Policía de Investigaciones de Rosario (PDI) capturaron a Mario C., vinculado a una escuela de paracaidismo, y secuestraron en su casa computadoras, chips de celulares y documentos que lo ligarían a la banda. No obstante descartan que haya sido uno de los cuatro que cayó en los esteros.
Se supo que a unos 40 kilómetros del casco de la estancia El Socorro, propiedad de la familia del magnate fallecido Douglas Tompkins, la avioneta terminó en tierra de manera brusca. Por el momento se ignora si quedaron sin combustible o hubo una falla mecánica. Es un sector de campo con grandes claros y los delincuentes trataron de aterrizar pero como el terreno era un tanto pantanoso, con algo menos de medio metro de agua de profundidad, la nave hizo un breve recorrido antes de que la punta clavara contra el suelo y diera un tumbo hacia adelante, hasta quedar con las ruedas para arriba.
El accidente fue en una zona inhóspita de los Esteros del Iberá y golpeados y confundidos los cuatro viajeros lograron salir del habitáculo. El terreno es fangoso y rodeado por animales salvajes, por lo que se supone que estaban armados. Pasaron cuatro días perdidos a la intemperie hasta ser socorridos por dos guardaparques, quienes sin saber de la caída del avión robado les creyeron la historia de que eran turistas y que la embarcación en la que pescaban se había hundido.
El impacto causó distintos golpes a los cuatro; perdidos y sin referencias caminaron a tientas por los cañaverales. Pasaron cuatro días hasta que a varios kilómetros del punto del siniestro fueron avistados por guardaparques. Excepto ellos nadie sabía del accidente aéreo. Entonces idearon un plan para no quedar al descubierto. Dijeron ser turistas que habían incursionado en un sector del Iberá donde con una embarcación sufrieron un incidente en el agua y naufragaron.
No levantaron sospechas y recibieron ayuda de emergencias. Fueron llevados en camioneta a Carlos Pellegrini con signos de deshidratación y alimentación casi nula. Allí comieron, descansaron, recibieron atención sanitaria en el hospital local e inclusive fueron identificados por la policía, avisada de la presencia de tales personas.
Basados en las documentaciones que presentaron y otros datos aportados verbalmente los efectivos supieron que dos de los hombres eran de nacionalidad paraguaya y los dos restantes argentinos.
Trascendió que al día siguiente, el 26 de febrero, viajaron a la ciudad de Santo Tomé en un vehículo que pasó a buscarlos. Nadie en Pellegrini supo nada. Los detalles trascendieron un mes después de los hechos, cuando la policía local y los guardaparque ataron cabos luego de que la Prefectura, en un sobrevuelo por la zona divisó la aeronave siniestrada.
El miércoles pasado la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) rescató el avión Cessna 182 matrícula LVH BB de los Esteros del Iberá. El operativo se llevó a cabo con un helicóptero y ahora, tanto el avión como el material que recuperó la PSA será enviado y puesto a disposición de la Justicia federal.