Rufino. — Dolor, bronca, orgullo y resignación eran sensaciones combinadas
en el entierro del joven policía Emiliano Celis, de 18 años, acribillado a balazos en Rufino tras
un violento robo ocurrido en un domicilio familiar de la avenida Cobo 440. Por el hecho cuatro
personas fueron detenidas.
Uno de los ladrones fue herido en el enfrentamiento y trasladado a un nosocomio
de Venado Tuerto. Otro fue detenido al igual que dos mujeres que serían sus parejas. Un individuo
que habría actuado como campana consiguió escapar y anoche se mantenía prófugo. El intendente de la
ciudad, Jorge Giordano, decretó duelo general. La joven víctima recibió la guardia de honor
dispuesta por la policía que sólo se otorga a los héroes de la fuerza.
El incidente ocurrió la noche del lunes cuando dos hombres ingresaron con armas
de fuego a la vivienda de la familia Spada ubicada en avenida Cobo al 440 de esa ciudad, situada
265 kilómetros al sur de Rosario. Los delincuentes irrumpieron bajo amenazas de muerte, redujeron a
un matrimonio y robaron dinero.
"Entré y encontré a mis padres con la boca tapada. Los habían atado y puesto de
rodillas", dijo Sandra Spada, hija de la pareja. "Entonces avisé a mi esposo e hijo que estaban en
la vereda. Mi marido los siguió durante una distancia de cien metros", añadió la mujer.
Los delincuentes escapaban a pie. En el trayecto interceptaron a un motociclista
—un policía que trabaja en Sancti Spiritu— y a punta de pistola lo forzaron a entregar
el rodado, pero no lograron hacerlo funcionar. Detrás de ellos iba el yerno del matrimonio
asaltado, David Cabrera, persiguiéndolos en un Renault Clio rojo. Los maleantes encañonaron al
conductor del Clio y se apoderaron del auto hasta ser interceptados por la policía en el cruce de
las calles Rosa Boussy y Catamarca. Uno de los dos fue detenido al instante. El otro se escabulló
para refugiarse en una cancha de paddle cercana al lugar.
Fuego contra fuego. Hasta allí fueron a buscarlos otros tres policías entre los
que se encontraba Emiliano. Escondido en unos pastizales, el delincuente vio como el joven agente
pasaba a su lado y, según fuentes de la investigación, lo habría llamado. Alertado por la voz,
Celis se dio vuelta y recibió cuatro balazos, uno de ellos letal, a la altura del estómago.
Según la pesquisa el joven uniformado alcanzó a repeler el ataque y al parecer
fue él quien hirió al asaltante. El ladrón, Diego G, de 28 años, fue inicialmente llevado en
ambulancia a un centro asistencial de Venado Tuerto. Anoche iba a ser trasladado al hospital Cullen
de Santa Fe. Estaba grave y al igual que el policía recibió el impacto de cuatro proyectiles.
Emiliano murió en brazos de uno de los suboficiales que lo acompañaron en ese
operativo. “A pesar de tanta tristeza y dolor esto es muy importante para nosotros los
uniformados porque no murió tirado. Murió en brazos de un compañero y ofrendó lo más preciado de
todo ser humano: su vida por la comunidad”, relató el jefe de la Zona Sexta de Rufino, el
comisario Fernando Scabuzzo.
Más tarde efectivos policiales allanaron una estancia ubicada en Aarón
Castellanos, localidad vecina a Rufino, donde detuvieron a dos mujeres que esperaban allí a los
ladrones y que son sus parejas. Una de ellas es Silvana Alejandra D., de 30 años. La otra es Stella
Maris O., 33, con un embarazo avanzado. Los delincuentes fueron identificados como Diego G., de 28
años, y Enrique Z., de 40.
La pista. El comisario Fernando Scabuzzo está convencido de que esta gavilla de
asaltantes es responsable de varios delitos cometidos últimamente en la zona. Entre ellos un robo
perpetrado en un domicilio ubicado en calle San Juan 340 que pertenecía a la familia del ex juez
Carlos Fraticelli y donde ahora vive una psicóloga rufinense que al momento del delito se
encontraba de vacaciones. De ese lugar los ladrones se llevaron varios electrodomésticos, vinos
finos y perfumes.
En esa ocasión los intrusos se dieron tiempo para fumar unos habanos, beber más
de media botella de whisky y hasta ironizar contras las fuerzas policiales a través de un escrito:
“Esto les va a costar la cabeza a muchos vigilantes”, dicen que dejaron escrito los
delincuentes antes de emprender la huida. “Hay indicios de que podrían ser estas mismas
personas”, subrayó Scabuzzo. Sería la denominada banda de los cordobeses que tendría un
soporte local que es la persona prófuga tras el crimen del policía Emiliano Celis.
Al parecer este sujeto, Darío G., alterna domicilios en Córdoba y Rufino. La
policía señala que sería quien enlaza a los malhechores cordobeses para cometer delitos en la zona
sur de la provincia de Santa Fe. Darío G. fue quien en este último hecho ofició de campana y hasta
anoche estaba prófugo.