POLICIALES

Reclamos tras el crimen de un joven en Granadero Baigorria

Vecinos y familiares de Facundo Contreras, asesinado de un balazo el sábado, pidieron al municipio mejores condiciones urbanas

Martes 29 de Diciembre de 2020

El crimen de Facundo Contreras, el estudiante de nutrición asesinado el sábado a la tarde cuando tomaba una cerveza con amigos en la bajada de calle Formosa, en Granadero Baigorria, reactivó el reclamo de los vecinos por mejores condiciones urbanas y de seguridad en esa zona ribereña. El dolor por la muerte del joven de 25 años congregó a unas 150 personas que el domingo a la tarde se reunieron a dos cuadras del lugar del hecho. Con un petitorio que surgió de ese encuentro, cinco delegados del barrio Santa Rita se reunieron ayer a la mañana con representantes policiales y del municipio para solicitar intervenciones que “no recaigan solo en la mayor presencia policial”.

Tras el encuentro con autoridades en la Municipalidad de Granadero Baigorria los vecinos se llevaron el compromiso de que en dos semanas comenzarán trabajos de iluminación en ese barrio frente al río y ubicado en el límite norte de la localidad. Para dar visibilidad el reclamo y exigir que se aclare el crimen de Facundo convocaron a una nueva reunión para el sábado 2 de enero a las 19.30 en Chile y Misiones, a dos cuadras de donde murió Contreras.

El joven estudiante fue asesinado el sábado en la ribera del Paraná cuando estaba reunido con amigos tomando unas cervezas, a tres cuadras de su casa. Entonces apareció en el lugar un Renault Clio gris desde cuyo interior partieron varios disparos. Sus amigos alcanzaron a tirarse al piso pero a Facundo una bala le perforó el tórax. Lo trasladaron al Hospital Eva Perón pero cuando llegó ya había fallecido.

>> Leer más: Tomaba cerveza con amigos junto al río y lo mataron de un tiro desde un auto

La bajada está a unas cuadras del camping municipal baigorrense. Más arriba, antes de la barranca, se levantan chalets residenciales y la calle Formosa termina en un muelle precario del cual los fines de semana parten lanchas hacia las islas. Es un lugar de reunión habitual entre jóvenes del barrio. A los pocos metros hay una conocida guardería náutica y, sobre la costa, residen pescadores artesanales.

Los vecinos del barrio Santa Rita, un rectángulo de casas de clase media que se extiende desde la ruta 11 hasta el río, y de Hipólito Yrigoyen al sur hasta calle Roca en el norte, habían comenzado a reunirse en asambleas hace alrededor de un año. “Fue a raíz de un hecho en la casa donde vive una pareja con un chiquito. La mujer estaba sola, salió a juntar la ropa del tender porque llovía y se encontró con dos pibes en el patio que la arrastraron por el piso”, contó Julián Alfano, uno de los referentes de la movida vecinal.

Ese incidente convocó a unos treinta vecinos que empezaron a pensar las primeras estrategias de cuidado comunitario en ese sector de Baigorria, donde el homicidio del ex barrabrava de Newell’s Marcelo “Coto” Medrano, acribillado en una estación de servicios en septiembre pasado, expuso tramas institucionales de protección a grupos narcos. Y en una época en que el desembarco de temibles bandas como la de Los Gorditos reconfiguró el escenario del Cordón Industrial.

En Santa Rita los vecinos se organizaron por cuadras o manzanas en pequeños grupos de WhatsApp, designaron delegados y comenzaron a tocar silbatos para salir a la calle ante situaciones de alerta, “para que nadie se quedara solo”. “Nos queremos despegar de la mirada punitivista. No consideramos que la solución sea más policía, creemos en recuperar la calle”, dijo Alfano.

Los encuentros se interrumpieron con la pandemia pero se reanudaron meses atrás, ya con más de cien vecinos, ante la percepción de que los arrebatos y delitos contra la propiedad iban en aumento.

“El caso de Facundo demostró que era necesario reflotar esas reuniones. Porque la policía no da respuestas y el Estado municipal sostiene que no le compete la cuestión de la seguridad”, dijo el delegado de los vecinos, que el domingo volvieron a convocarse junto a familiares de Facundo. Entre las cuestiones que preocupan al barrio surgieron las fiestas convocadas en la costanera, frente a la guardería náutica cercana a donde asesinaron al joven y la falta de iluminación en la bajada.

A partir de un petitorio que surgió de esa asamblea, cinco vecinos se reunieron con el jefe del Comando Radioeléctrico de la zona, comisario Luis Aquino; el inspector de zona, Ramón Fernández; y el secretario de seguridad del municipio, Alejandro Franganillo, quien fuera director de Drogas Peligrosas de la provincia.

Tras el encuentro, funcionarios de la intendencia a cargo de Adrián Maglia manifestaron el compromiso de comenzar con trabajos de iluminación en la zona de la bajada dentro de quince días. “El pedido no se reduce a cuestiones de seguridad. Pedimos mejores condiciones urbanas, más control en el expendio de bebidas y una mayor presencia del Estado local”, recordaron los vecinos, que en cinco días volverán a encontrarse para definir los pasos a seguir tras el crimen que reactivó y puso en escena las demandas del territorio.

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