Al caer la tarde del 29 de febrero de 2020 Jonathan Plantes volvía a su casa después de haber trabajado todo el día en una librería. El muchacho, que entonces tenía 20 años, estaba empeñado en terminar la secundaria porque necesitaba el certificado de fin de estudios para seguir con ese trabajo y buscar un futuro mejor. Además, se había comprado un carrito y tenía una vieja moto con la que de vez en cuando salía a cartonear para sumar unos pesos a su débil economía familiar. Pero todo se truncó cuando poco después de las 20 de aquel día estaba junto a su padre, Jorge, charlando en la puerta de su casa de Pasaje 516 al 6400, en el barrio La Granada del sur rosarino. Entonces apareció una moto con dos ocupantes que sin mediar palabras dispararon contra padre e hijo. Jonathan fue alcanzado por un disparo en el pecho y cayó sin vida en el acto. Su papá, de 57 años, fue trasladado al Hospital Roque Sáenz Peña con tres orificios de bala en el tórax y murió momentos después de llegar. Dicen algunos pesquisas que el hombre llegó a balbucear el nombre del tirador, un muchacho hoy detenido por otras causas.


































