La Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Rosario hizo lugar a un
pedido de la defensa de Juan Pablo Carrascal, condenado a prisión perpetua por el crimen de la
docente Daniela Sparvoli, para que la causa sea reabierta a prueba ante la sospecha de que el
hombre haya sido imputado en base a pruebas irregulares y que en el hecho participó una persona
más. El tribunal citó al detenido para que amplíe su declaración indagatoria el lunes 13 de abril,
convocó para ese mismo día a una médica del cuerpo forense que trabajó en la elaboración de los
estudios de ADN y ordenó que se envíen copias de las actuaciones al juzgado de Cañada de Gómez para
que profundice la investigación.
La reapertura a prueba de un juicio es un recurso extraordinario que es otorgado
sólo cuando los jueces que revisan un fallo detectan puntos que no han sido tenidos en cuenta en la
investigación judicial o merecen ser profundizados.
Otro sospechoso. Los abogados defensores de Carrascal, quien fue condenado en
mayo de 2008 por homicidio críminis causa (haber matado para procurarse impunidad en otro delito,
en este caso violación y robo), apelaron la sentencia y presentaron un escrito para que la causa
sea reabierta porque consideraron que la actuación policial que condujo al único detenido fue
irregular y que, además, en ese episodio participó al menos una persona más.
El voluminoso expediente recayó en la Sala I de la Cámara, integrada únicamente
por Ernesto Pangia porque los otros integrantes se jubilaron. El tribunal se completó con los
jueces Rubén Jukic y Otto Crippa García, quienes firmaron en suplencia. Los magistrados hicieron
lugar al requerimiento de los defensores mediante un decreto en el que ordenaron básicamente tres
medidas.
Convocaron a Carrascosa, quien se encuentra alojado en la cárcel de Coronda,
para que amplíe su declaración indagatoria. También citaron a una de las autoridades del cuerpo
forense que trabajó en los exámenes de ADN para que brinde mayores detalles de cómo se realizaron
esos estudios. Y, finalmente, ordenaron extraer fotocopias del expediente y remitirlas al juzgado
penal de Instrucción de Cañada de Gómez (donde se inició originalmente la pesquisa del crimen) para
que se investigue la posibilidad de que en el hecho haya participado otra persona.
El homicidio. Daniela Sparvoli, quien tenía 27 años, trabajaba en una escuela de
Villa Eloísa y hacía dedo para retornar a su casa en Carcarañá, donde vivía con su pareja. El 14 de
mayo de 2003, su cuerpo apareció tirado en el "camino viejo a Bustinza", que conecta esa localidad
con Correa. La habían violado y estrangulado el día anterior luego de retirarse de la escuela y
subir a un utilitario frente a una estación de servicios de Cañada de Gómez.
Carrascal estuvo entre en los primeros sospechosos porque ese día había viajado
a Cañada de Gómez en su Renault Express color azul con el presunto objetivo de buscar un
presupuesto de electricidad. Pero al principio no hubo pruebas para imputarle su participación en
el aberrante episodio.
Sin embargo, en mayo de 2006 la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) solicitó a
la jueza de Instrucción cañadense, Ana María Bardone, que sometiera a un ADN a Carrascal ante la
inexistencia del presupuesto de electricidad que había ido a buscar. El análisis resultó positivo y
lo detuvieron en Mendoza en septiembre de ese año. Esa misma madrugada, el muchacho confesó su
participación en el hecho.
En mayo de 2008, el juez de Sentencia de Rosario Julio García lo condenó a
prisión perpetua y sus abogados, José Alcácer y Guillermo Muratti, apelaron ante la Cámara. En
primer lugar pidieron que se realice un nuevo estudio de ADN para que se coteje la sangre de
Carrascal con los restos de semen hallados en el cuerpo de la víctima.
También solicitaron, entre otras medidas de prueba, que no sea tomada en cuenta
la confesión que hizo el imputado. Alegaron que Carrascal admitió haber asfixiado a la docente con
sus manos cuando la autopsia reveló que fue estrangulada a lazo. Además, indicó que el cuerpo fue
arrojado por al menos dos personas que la tomaron de las muñecas y los tobillos.
La participación de otra persona ya había sido planteada por el juez que condenó
a Carrascal porque el análisis del esperma arrojó dos patrones genéticos distintos. Eso, para la
defensa, admite otra lectura: si otras personas participaron del crimen, entonces no puede probarse
que fuera Carrascal el autor del homicidio aunque haya estado en el lugar.