Policiales

Rasgos de urbanidad y controles laxos en un corredor provincial clave

Domingo 14 de Octubre de 2018

En abril pasado viajé por una reunión familiar a Romang, el entrañable pueblo de mis afectos. Visité el club Matienzo, el cementerio, el paraje La Loma, donde nacieron y se criaron mi madre, mis tíos, mi hermano y mis queridos abuelos. Ellos fueron pioneros a principios de 1900 en la Colonia Durán, tierra ofrecida por el coronel Manuel Obligado y luego colonizada por pobladores suizos. En cada visita observo los cambios en su dinámica social, urbana e infraestructura. Creció, y paulatinamente dio el salto demográfico para obtener el título de "ciudad" en 2015. Aunque gracias al andar sereno de su gente aún conserva el espíritu de pueblo.

Como uno no abandona la mirada crítica ni aún durante los momentos de ocio, me llamó la atención la irrupción de motos con jóvenes desafiantes rondando la plaza a velocidad excesiva con el estruendo de cortes de caño de escape, autos de alta gama con vidrios polarizados y misteriosos ocupantes con la música por encima del volumen que soportan las abuelas en la vereda.

Algo cambió

En un lugar del mundo donde todavía la gente saluda sin conocerte de antemano, da vuelta a la plaza los fines de semana y todos se conocen, algo cambió. La ciudad crece, se desarrolla. Y ese aspecto más urbano trajo aparejado algunos cambios lógicos que trastocaron la dinámica de sus habitantes. Se observan delitos como robos, amenazas o portaciones y abuso de armas. Algo impensado hace un tiempo para gente que dejaba la bicicleta en cualquier lado o los vecinos que dormían la siesta con la puerta sin llaves.

"Circula mucho la droga. Antes se podía ir a buscar a un changarín a La Boca (barrio costero) para trabajar en el campo sin problemas. Pero si no te conocen te torean de entrada, es como que custodian. Es una lástima. El dinero que ganan antes se lo gastaban en alcohol, ahora también se les va en drogas", coincidieron varios pobladores que nacieron y se criaron en Romang.

Hay rasgos que alertan. Una muestra de ello fue la muerte de la maestra Elizabeth Lucía Dheher, de 33 años, asesinada en medio de un robo en su casa de Romang el 28 de enero de 2016. Por el crimen fue condenado a 10 años y medio de prisión Diego Exequiel Sánchez, de 19 años. Un hecho y una condena inusual para Romang.

El 5 de mayo de 2017 Leila Aldana Roulin, de 16 años y residente en el barrio Obrero de Romang fue asesinada a puñaladas. Una joven de 19 años está detenida y acusada de ese homicidio, aparentemente motivado en conflictos interpersonales.

Desde hace unos años a esta parte algo cambió en el corredor costero de Santa Fe al norte. En la ruta provincial Nº1, paralela al río San Javier desde San José del Rincón a Reconquista, casi no existen controles de seguridad en la circulación terrestre ni fluvial. El curso de agua y sus islas que limitan con Corrientes y Entre Ríos son un paso permeable para las bandas narcos que trafican desde el norte argentino. Y lo saben, como queda demostrado en la nota principal y la decena de procedimientos en los que se incautan estupefacientes.

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