El jefe del grupo de narcotraficantes necesitaba despejar cualquier obstáculo en la zona donde se desplegaba la actividad de su organización. Para ello mandó a "Pipena", uno de sus principales asistentes, a hablar con el jefe de la comisaría 19ª, a quien ya le adeudaba una suma de dinero por favores previos. El diálogo fue en el despacho principal de la seccional de la zona oeste rosarina. Pero como el emisario del traficante tenía su teléfono interceptado, todo se escuchó en detalle: el diálogo entre el narco y el oficial, la orden al enviado para que entregara 8 mil pesos al uniformado y el intercambio de celulares con numeración nueva para seguir conectados.
Esa interceptación telefónica es apenas uno de los elementos en la resolución con la que el juez federal Carlos Vera Barros procesó a 13 integrantes de una banda de comercializadores de drogas que actuaba con protección policial y que fue desbaratada en Rosario hace 40 días, tras detectarse en la ruta nacional 34 un auto cargado con 53 kilos de cocaína que provenían de Bolivia. El jefe de la banda es Walter Daniel Jure, un hombre que ya carga con condenas por narcotráfico, propietario de dos viviendas en el barrio Hostal del Sol y que además está procesado como integrante de la banda de Los Monos.
El comisario, en tanto, es Carlos Alberto Schmidt, alias "El Gringo" y ex jefe del Comando Radioeléctrico de Rosario, quien quedó encausado por proveer cobertura policial, según escribió el juez, "para que la empresa criminal pudiera vender la sustancia ilegal a los potenciales consumidores".
El diálogo. La conversación aludida se dio entre Schmidt y Jure. Guillermo Miguel Rodríguez, alias Pipena, le pasó su móvil al comisario para que atendiera a su jefe. Y ésto se captó en una escucha en tiempo real para no tener que ser desgrabada.
—Jure: Yo le digo al pibe que te pase lo adeudado y que después....Dejame un número de teléfono ahí.
—Schmidt: Dale,dale,dale.
—Jure: Le digo al pibe que te pase la moneda, déjame el número.
—Schmidt: Dale. Listo, yo te dejo el número.
El comisario entonces devolvió el teléfono a Pipena. Y Jure enseguida le dijo a su ladero: "Sacá 8 lucas de ahí. ¿Tenés 8 lucas ahí? Bueno sacá y dale al hombre. Y ahí le dije yo que me deje un número de teléfono que te lo pase a vos personalmente. Después vos me lo pasás a mí".
Según establece el juez en su resolución, Pipena Rodríguez y su mujer, Gisela González, dirigen uno de los búnkers de drogas en la zona de la comisaría 19ª.
A mediados de agosto pasado el Ministerio de Seguridad de Santa Fe entregó a los fiscales federales Mario Gambacorta y Viviana Saccone las derivaciones de una investigación iniciada contra dos células desbaratadas hace un año y ligadas a Esteban Lindor Alvarado, un rosarino de la zona oeste preso en una cárcel bonaerense a la espera de un juicio por robo de autos de alta gama en el norte del conurbano de la provincia vecina. A partir de aquel operativo se intervinieron diez celulares. De esas intervenciones se supo que un dealer llamado Miguel Angel Lotufo se comunicaba desde la prisión con Walter o Daniel (Jure). Y era inequívoco que hablaban en clave de negocios de drogas.
A partir de eso se determinó en septiembre la existencia de una banda con roles bien establecidos. Uno de los enlaces era alguien a quien llamaban "Chamigo" y que hablaba de contactos con Bolivia y de viajes desde Salta a Rosario. Se supo que era Francisco Polanco. Este hombre se hospedó el 8 de septiembre último en un hostal de la localidad salteña de General Güemes y desde entonces era seguido por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Luego se constató que viajó a Rosario en un ómnibus de la empresa Chevallier junto a otro individuo. Llegaron el 10 de septiembre con una mochila cada uno. Quien los buscó en la terminal rosarina en una Ford EcoSport negra, dominio NYZ634, fue el propio Walter Jure.
Tras ellos. Entonces hubo seguimientos a los tres hombres por toda la ciudad. La PSA seguía en forma permanente las escuchas y al día siguiente, cuando los sospechosos se movieron en distintos autos, fueron fotografiados. En especial un VW Bora que no se pudo interceptar cuando se iba a ejecutar la detención.
La pesquisa siguió pese al traspié. Los fiscales fueron ajustando nombres y roles en la banda hasta saber que se preparaba un cargamento de drogas hacia Rosario. En la organización estaba Diego Jure, hermano de Walter, y Darío Grossi, afincado en Funes, a quien le encargaron conseguir alojamiento para los que llegarían de Salta con el estupefaciente.
El traslado de la cocaína se hizo el 9 de octubre. El fiscal Gambacorta, con datos del seguimiento, ordenó requisar varios vehículos que llegaban a Rosario por la ruta 34. Así, a la altura de Clason, a 85 kilómetros de Rosario, fue interceptada una Chevrolet Meriva y detenido su único ocupante, Daniel Hernán Vera. En el vehículo fueron secuestrados 50 ladrillos de cocaína que pesaron 53,756 kilos. La droga estaba envuelta en coloridos globos de piñata y revestidos por grasa rojiza para evitar que fueran olidos por perros adiestrados para detectar droga. También cortaron el paso de un VW Bora en San Genaro y apresaron a Jorge Omar Vera, hermano del anterior, en un vehículo limpio que se considera que actuaba como puntero o barredor para detectar retenes policiales. Iban allí también Alberto Rojas y Moisés Maldonado.
En un Suzuki Swift, a la altura de Las Rosas, fue detenido Francisco "Chamigo" Polanco. Las escuchas detectaban la ansiedad de Walter Jure, que andaba por la zona y no podía comunicarse con Polanco, quien ya estaba detenido. "Este muchacho no me contesta el teléfono, me dejó acá esperándolo, estoy acá boludo, estoy acá, estoy acá hace un largo rato y encima lo llamo y no me contesta, boludo", le dice un desesperado Jure a Germán Ramírez, a quien pidió que lo fuera a buscar a Las Rosas. A Ramírez lo detendrían instantes después arriba de un Fiat Palio en esa localidad y Jure fue localizado un instante más tarde caminando en la ruta.
Los roles. En la investigación del fiscal Gambacorta se determinó que el negocio desbaratado fue orquestado y coordinado por Walter Daniel Jure. Polanco tenía como función ser el nexo con los proveedores de la cocaína: Daniel y Jorge Vera, Alberto Rojas y Moisés Maldonado.
Diego Fernando Jure, en tanto, se encargaba del abastecimiento de la sustancia en distintos puntos de venta. Y Darío Grossi era uno de los encargados de conseguir alojamiento a los proveedores en un lugar para no ser detectados. Leandro Carrizo y María Beatriz Cardozo, por un lado, y Guillermo Polanco Rodríguez y Gisela González por otro, se encargaban de la venta o distribución de la cocaína que les entregaban los hermanos Jure. Germán Ramírez era persona de confianza de los Jure, encargado de controlar y ordenar los puntos de venta y establecer la relación con los escalones superiores.
Finalmente, el comisario Carlos Alberto Schmidt, dice Vera Barros, era quien "proveía la cobertura policial para que esta empresa criminal pueda llevar adelante la venta de la sustancia a los potenciales consumidores". Eso lo hacía en la zona donde tenía control jurisdiccional.
Todo el grupo está procesado con prisión preventiva por tenencia y transporte de estupefacientes para su comercialización. Walter Jure y Francisco Polanco como jefes u organizadores de la banda. El comisario Schmidt, por el mismo delito, agravada por su calidad de funcionario público. En su declaración indagatoria el oficial alegó ser inocente.