Policiales

Prisión preventiva para el acusado de asesinar a un personal trainer

Maximiliano P. se convirtió en el segundo detenido por la muerte de Marcos Guenchul. El otro es Caio S., pareja de la ex mujer de la víctima y padre de su hija.

Jueves 28 de Noviembre de 2019

Dos meses después de ser detenido al pie de un avión, Caio Santiago S. quiso hablar. Hasta entonces era el único acusado por el crimen del personal trainer Marcos Guenchul, a quien el 23 de julio pasado dos hombres esperaron que saliera del gimnasio de Mendoza al 4900 donde trabajaba. Uno de ellos bajó y le disparó a la cabeza mientras el auto al mando de Caio lo seguía a la par. Su cómplice fue un enigma hasta que Caio declaró ante el fiscal Adrián Spelta y lo identificó. Ayer, ese hombre fue imputado como el ejecutor del crimen.

Se trata de Maximiliano Rodrigo P., quien se limitó a negar con la cabeza entre las manos cuando escuchaba la exposición del fiscal. Spelta explicó que fue sindicado por el propio Caio, algo inusual en este tipo de delitos. Pero además existen cruces telefónicos entre ambos y en su casa se hallaron balas del mismo calibre de las usadas en el crimen. Fue imputado como autor material de homicidio agravado, un delito con pena mínima de 11 años y 8 meses. Además le endilgaron la portación de la pistola calibre 380 usada en el hecho y nunca hallada.

Plan para matar

La audiencia imputativa convocó a familiares y amigos de Guenchul en el ingreso del Centro de Justicia Penal. "Justicia por Marcos", reclamaba uno firmado por "Los pibes del barrio". Marcio Morán es uno de esos amigos y testigo en la causa. Cuestionó la versión de Caio de que sólo se trató de un plan para "apretar" a Guenchul: "Esto no fue un apriete. Fue algo planeado. Ninguno de los dos acusados conocían a Marcos". Y reclamó que se oriente la investigación hacia Priscila, la ex novia del entrenador y con quien mantenía un conflicto por las visitas a la nena de 3 años que habían tenido.

El fiscal reconoce su rango de sospechosa, pero aún no tiene evidencias para acusarla. Al momento del crimen Priscila estaba en pareja con Caio y embarazada. La hipótesis del fiscal y del querellante Leonel Botta es que ese conflicto familiar motivó el ataque. El entrenador llevaba siete meses sin ver a su hija, había realizado trámites en la Justicia y tenía una cita para ver a la nena la semana en que lo mataron.

En la audiencia, Spelta explicó el avance de la causa en base a actuaciones policiales, informes criminalísticos, pericias telefónicas, registros fílmicos y testimonios. Entre éstos sobresale el que brindó Caio S. tras dos meses preso por conducir el Peugeot 208 negro en el que iba el asesino y que fue hallado en la cochera céntrica de sus padres.

Las cámaras de Mendoza y Sucre captaron que ese auto permaneció 49 minutos allí a la espera de que Guenchul, de 32 años, saliera del gimnasio Progress Fitness donde trabajaba. Iba a tomar la línea K hacia la casa de su novia cuando un hombre lo abordó y lo apuntó con un arma. "Quedate quieto", le dijo. Luego se escucharon dos disparos. Uno impactó en una pared, otro le atravesó la cabeza de la nuca a la frente. Eran las 21.52 del 23 de julio.

Sin escape

Caio S. fue detenido al mes en Ezeiza cuando estaba por tomar un vuelo al Líbano. Había cambiado de celular un día después del crimen. "Yo fui un pelotudo por haber puesto el auto, pero jamás participaría de algo tan grave si sospechara", declaró. Entonces contó que había trabajado en Aguas Santafesinas al igual que Priscila, pero lo echaron en 2018. Desde ese momento peleó por su reincorporación y participó del Sindicato de Obras Sanitarias dirigido por el tío de la chica, Oscar "Rabanito" Barrionuevo. Caio solía "cortar la mañana" en el local de San Luis al 2100 o en un bar cercano.

En ese lugar, según dijo, un mes y medio antes del crimen lo encaró Maximiliano P. y le dijo que le habían encargado "hablar con Guenchul para que entendiera" y "no molestara más" a Priscila. "Creo que se entiende lo que quiero decir. Advertirle que la deje tranquila", aclaró. El hombre le pidió que le "marcara" a Guenchul. "Puede ser gente pesada y me dio miedo", dijo Caio S., y aseguró que cuando quiso profundizar, Maximiliano le dijo: "Menos pregunta Dios y perdona".

En un relato que los amigos del entrenador tildaron de "irreal" y "fantástico", Caio dijo que comenzó a cruzar al imputado en sus recorridos de la facultad al Sindicato y de su casa a la de sus padres: "Era como un fantasma que me encontraba siempre. El día del hecho al mediodía me cruzó y me dijo «vamos hoy, yo necesito que me pases a buscar»". Alrededor de las 20.30 Caio dejó a un amigo y fue a buscar a Maximiliano P.

"No había posibilidad de hacerle muchas preguntas", dijo sobre la espera en el auto. Y admitió que apuntó a Guenchul al salir del gimnasio: "Yo creo visualizarlo porque no me lo crucé nunca a este muchacho. Si hubiese sido alguien parecido habría sido un error garrafal". Entonces Maximiliano bajó y se produjo "una situación súper tensa, incómoda, horrible. Estaban forcejeando y pensé «se complicó». Escuché dos disparos y me infarté, me asusté, no podía entender lo que estaba pasando", añadió el técnico en Seguridad e Higiene de 31 años que dio todos los datos de Maximiliano P.

Allanamiento

La casa de Maximiliano, en Villa G. Gálvez, fue allanada el lunes. Se secuestraron un cargador 22 Bersa, tres cartuchos y una vaina servida calibre 32 y cinco cartuchos calibre 380 que serán comparados con las vainas halladas en el lugar del hecho. También se recuperó un celular que había sido sometido a escuchas y será peritado.

En diciembre fue denunciado por una ex novia y su hermana por amenazas con un arma. Tiene 38 años, fue maquinista vial y ahora es un trabajador informal con una situación económica ajustada, dijo el defensor público Andrés Bassini.

La jueza Valeria Pedrana consideró que se trata de un caso "grave". Le recomendó al Servicio Penitenciario que el acusado no sea alojado en la misma cárcel que Caio S. por los riesgos para quien lo sindicó y le dictó la prisión preventiva por dos años, plazo necesario para concretar pericias pendientes.

En función de esos hallazgos podría redefinirse la imputación que el fiscal catalogó de "provisoria". Los querellantes podrían solicitar el encuadre de un crimen premeditado con el acuerdo de dos o más personas, mientras que Spelta evalúa la de un homicidio criminis causa por el robo de la mochila o calificado por la existencia de una promesa remuneratoria, opciones que prevén prisión perpetua.

Un intento previo

El día que emboscaron y mataron a Marcos Guenchul “era la segunda vez que los atacantes intentaban dar con él”. Según planteó el fiscal Adrián Spelta, alrededor de un mes antes del crimen, el entrenador sufrió un extraño intento de robo. Iba hacia lo de un amigo, a dos cuadras del gimnasio, cuando un hombre bajó de un auto, se le acercó y él lo eludió corriendo. La fecha coincide con dos llamados de Caio S. al teléfono de Maximiliano P. que no fueron respondidos porque se activó el contestador.

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