El ciudadano dominicano Otniel D.L.A., de 31 años, fue imputado ayer como coautor del asesinato del policía Cristian Ezequiel Ibarra, ejecutado de seis balazos en su auto el 22 de julio de 2019 en el barrio Godoy en un crimen con tinte narco. El hombre fue acusado por el fiscal Miguel Moreno por homicidio agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con portación legal de arma de guerra y hurto calamitoso en calidad de coautor. En ese marco el juez de garantías Ismael Manfrín ordenó la prisión preventiva por el plazo de ley. Acusado por el mismo hecho, el 13 de marzo Ariel Maximiliano “Chanchón” Cantero, uno de los hijos de Ariel “El Viejo” Cantero, acordó en proceso abreviado una condena a 14 años de prisión.
Pero además, el juez Ismael Manfrín se declaró competente en la acusación sobre Otniel D.L.A. por violar las medidas adoptadas por la autoridad nacional para impedir la propagación de la pandemia de Covid-19. Es que el centroamericano fue detenido la madrugada del miércoles en un retén policial que controlaba el respeto a las medidas de aislamiento ordenadas por el gobierno nacional cuando iba en un Chevrolet Astra por la ruta nacional 177 y el acceso a Empalme Villa Constitución. Al ser identificado le saltó la captura por el asesinato de Ibarra.
El 22 de julio del año pasado el suboficial Cristian Ismael Ibarra hacía equilibrio sobre la delgada línea del narcomenudeo en la periferia. El policía pagaba para que su gente vendiera en el consorcio 5 del Fonavi de Monteflores al 7200. Dos semanas antes había entrado en conflicto con los dueños de la zona en la que sus vendedores callejeros se movían: “Chanchón” Cantero y Otniel D.L.A., quienes se repartían el poder con “Tartita”, otro hijo de “El Viejo” Cantero.
El crimen tuvo su origen en el pago de la franquicia para poder vender drogas en ese lugar. Cuando le retiraron el permiso de venta en el consorcio 5, Ibarra se asoció a Lorena, una dealer de la zona, y comenzaron a vender por Viamonte al 7200. Así la situación se tensó e Ibarra confió que su voz de mando pesaba lo suficiente para controlar la plaza por la que pagaba. Pero hizo una mala lectura de la situación y fue al matadero. Esa es la conclusión a la que arribó la Fiscalía luego de que Otniel D.L.A. fuera acusado.
El día del crimen Ibarra entendió que debía arreglar la situación con “Chanchón” y Otniel. “Al colombiano (por el imputado ayer) ese le voy a caer en la casa”, le dijo Ibarra a Cantero en un mensaje de audio esa tarde, mostrando sus cartas al jugador menos indicado. “Vos sabés que a mí me gusta hablar a lo hombre. No me gusta que me ensucien con puteríos”, le escribió luego. Enterado de los movimientos de su rival, “El Dominicano” le dividió las frágiles fuerzas a Ibarra. Citó a Lorena en Oroño y Uriburu una hora y media antes del homicidio. La mujer fue y esperó mientras se comunicaba con Ibarra, quien iba al encuentro de “Chanchón” y “El Dominicano”.
Veinte minutos antes de las 21.30, la mujer llamó a Ibarra y éste le dijo que ya estaba con “Chanchón” y “El Dominicano”. Lorena le dijo que le pasara con el caribeño y hablaron lo mínimo. Luego Ibarra tomó el celular y le dijo a la mujer que la iba a buscar en Rivarola y Circunvalación. Pero nunca llegó. A las 21.30 lo ejecutaron con seis balazos calibre 9 milímetros en la cabeza dentro de su Peugeot 308 en Deán Funes y Larralde, en el barrio Godoy. Según la autopsia, Ibarra murió por la “destrucción encefalocraneana por múltiples heridas contuso penetrantes por proyectiles de arma de fuego” y la forense “detectó 12 heridas por 6 proyectiles” calibre 9 milímetros.
Si bien la defensa cuestionó la acusación del fiscal, el juez Manfrín resolvió dejar en prisión preventiva a Otniel D.L.A. por el plazo de ley, es decir al menos dos años o hasta que se realice el juicio oral y público.