“No me creo Pablo Escobar pero no estoy muy lejos porque lo que quiero hacer lo hago en dos minutos”. La comparación corrió por cuenta de Carlos Damián “Toro” Escobar, un hombre de Los Monos preso por homicidio y tráfico de drogas que comparte apellido con el reconocido narco colombiano. Lo dijo en una conversación con su ex pareja cuando el novio de la chica fue asesinado por sicarios en una venganza dirigida a ella. “Al Fratacho te lo mandé para arriba”, se ufanaba Escobar, quien según la acusación llamaba de ese modo despectivo al albañil asesinado. En una audiencia previa al juicio oral, la fiscal Marisol Fabbro solicitó ayer la pena de prisión perpetua para este mecánico rosarino de 33 años que desde hace una década protagoniza crónicas policiales.
El mismo día que escuchó ese pedido de pena, por caso, Escobar había sido noticia por encaminarse a otro juicio como uno de los organizadores del atentado del 11 de enero de 2020 al casino City Center. En esa balacera el gerente bancario Enrique Encino murió alcanzado por un disparo en la cabeza cuando fumaba en un balcón del cmplejo. El fiscal de Criminalidad Organizada Luis Schiappa Pietra pidió que lo condenen a 20 años de prisión junto al jefe de Los Monos, Ariel “Guille” Cantero, y otros dos acusados de planear y ejecutar ese ataque extorsivo, cuya preparación quedó registrada en escuchas.
No tuvo que esperar mucho para escuchar un nuevo pedido de condena. Esta vez, a prisión perpetua. La fiscal de Homicidios Marisol Fabbro lo acusó ayer como autor intelectual de un “homicidio calificado por venganza transversal”, es decir, por tener el propósito de hacer sufrir a otra persona con la que mantuvo una relación de pareja. Es una figura que se incorporó al artículo 80 del Código Penal en 2012, de inédito uso en Rosario. Se la conoce como también como “homicidio oblicuo”.
La jueza María Trinidad Chiabrera validó la acusación y las pruebas a discutir en el juicio. Además mantuvo la detención de Escobar, que está preso y con condena por otras causas. “Toro” Escobar, un mecánico rosarino preso en Ezeiza, participó de una escandalosa extorsión en Jefatura registrada en escuchas, fue condenado por un homicidio y lo acusaron de comandar desde la cárcel un grupo narco cercano a Los Monos.
El crimen que irá a debate público con Escobar como acusado es el de David Amarilla, un joven albañil de 22 años sin conflictos en su barrio y padre de dos hijos ejecutado hace dos años en barrio Tablada. Lo mataron en la puerta de la casa de sus padres, en Ameghino y Necochea. La noche del 23 de mayo de 2019, a las 21.40, un muchacho golpeó la puerta y preguntó por David. Su madre le avisó que lo buscaban y apenas se acercó al tapial del frente lo mataron con tres balazos al pecho y al mentón.
“Lo vinieron a buscar”, dijo a este diario un primo de David Amarilla cuando lo velaban en esa casa, tras su muerte en el Hospital Provincial. “No tenía problemas con nadie”, repetían sus vecinos. Según la mecánica que describió la fiscal en la audiencia, los atacantes llegaron en una moto Honda Tornado blanca. Uno bajó con una pistola 9 milímetros, mató a Amarilla, volvió a la moto y se despidió con dos tiros al aire.
"Te lo mandé para arriba"
Nunca se determinó quiénes fueron los atacantes, pero la investigación a cargo de Fabbro dio con una amiga de la novia de Amarilla. Ella contó que la chica había estado en pareja con el preso Escobar, “apodado Toro o Torito”, por entonces preso en Piñero. En el celular de la víctima se acreditó en fotos y textos la relación de la chica con Amarilla. Cuando la policía fue a entrevistarla, dos meses después del crimen, fue reticente. Cumplía prisión domiciliaria en la casa de su madre a raíz de una causa federal ligada a Escobar. La citaron a declarar por el crimen pero dijo tener miedo a represalias de su ex.
Más adelante, en entrevistas con apoyo psicológico, se estableció que la joven había conocido por chat a Escobar cuando ya estaba preso. Por entonces ella vivía con su papá y su hija en la villa Pororó. Comenzó a visitar a Toro los sábados y a recibir de él asistencia económica, el alquiler de una casa fuera de la villa, una asignación regular de dinero y un auto. Pero, agobiada por una relación que se volvió enfermiza y controladora _con personas que la vigilaban y videollamadas a toda hora_ al tiempo comenzó a salir con Amarilla.
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“Ella sabe que Damián mató a David. Lo ha visto hacer cosas malas pero nunca lo creyó capaz de tanto”, señala uno de los testimonios que fundan la acusación. Las evidencias más fuertes surgieron de los teléfonos. En un mensaje enviado por la joven a la madre de Escobar le dice: “Ya está amenazando otra vez tu hijo cuando yo no le digo nada ni lo molesto. Está enfermo conmigo. Mi hija me necesita y no quiero que le pase nada a mi familia. Tengo mucho miedo, ya lo conozco, no le importa nada. Por el amor de Dios hacé algo”, rogaba poco después del asesinato.
En audios enviados por Escobar o llamados desde la cárcel, en tanto, éste se refiere despectivamente al albañil asesinado como “Fratacho”. Incluso asume el crimen: “Al Fratacho te lo mandé para arriba. Un pobre albañil, un pobre croto”. En otro llamado, ella lo increpa diciendo “te creés Pablo Escobar”. El Escobar rosarino responde: “No, no me creo Pablo Escobar pero no estoy muy lejos porque lo que quiero hacer lo hago en dos minutos”.
“Me gorreabas con el albañil, el del fratacho. Andá a llevarle una flor al cementerio. Mandale saludos al amor de tu vida”, insiste Toro en las escuchas, y amenaza: “Te lo juro que te veo en la calle y te pongo las piernas de sombrero, a esta me las vas a pagar, me la estás pagando en vida. Adonde te enganche te hago volar una pata, te dejo renga”. Su ex novia recibió amenazas de muerte y el domicilio donde residía en la zona sur fue baleado el 1° de octubre de 2019. En un portón se encontró un cartel que decía “por patabolsa”.
Perfil alto
Considerado un preso de “alto perfil”, Escobar fue condenado en 2013 a 11 años y medio de prisión por el crimen de Sebastián Soperez, de 18 años, ocurrido en Villa Gobernador Gálvez en agosto de 2010. Siempre sostuvo que se le había escapado el disparo mientras manipulaba un arma de la víctima, un conocido a quien él trasladó hasta el hospital. No se aclaró si el móvil del crimen estaba relacionado con el marcado de motos robadas o, como en este caso, con una cuestión de celos.
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Dos meses antes, mientras gozaba de salidas laborales para trabajar en un taller mecánico, Escobar denunció una detención extorsiva por parte de dos policías en la Jefatura, quienes le exigieron 50 mil pesos para liberarlo. Para conseguir el dinero Escobar llamó a Milton Damario, en ese entonces buscado por el crimen de Claudio "Pájaro" Cantero, del cual finalmente fue absuelto. Toda la operación quedó registrada en escuchas.
A principios de junio de 2018, cinco personas fueron detenidas en Rosario, Pérez, Zavalla y en una celda de la cárcel de Piñero por integrar una organización narco comandada desde la cárcel de Piñero por Escobar, quien terminó procesado en esa causa federal.
Un mes después del crimen de Amarilla, en junio de 2019, Toro pidió un traslado a una cárcel federal alegando que su integridad física corría peligro. Dos días después sufrió quemaduras A y B en el 40 por ciento de su cuerpo _en especial en espalda, rostro y brazos_ al incendiarse la celda de aislamiento de la cárcel de Coronda a la que había sido trasladado una semana antes. El viernes pasado fue acusado como partícipe del crimen del gerente Encino. En escuchas aparece coordinando el atentado y ofreciendo "un pibe" y "una motito" para la tarea.