Policiales

Piden altas penas para los asesinos de Matías "Cuatrerito" Franchetti

La fiscal Marisol Fabbro solicitó 24 años para el ejecutor del líder de la barra rojinegra y 20 para su cómplice. El crimen ocurrió el 7 de junio de 2016.

Domingo 06 de Mayo de 2018

En una ciudad que retiene en su memoria reciente no pocos homicidios de gran ferocidad, el de Matías Hernán "Cuatrerito" Franchetti se recorta muy fuerte. Lo mataron con una ráfaga de al menos 14 balazos desde una moto frente a la puerta 6 del Coloso del Parque Independencia, delante de decenas de peatones y bajo la luz potente de la tarde del 7 de junio de 2016. A diferencia de tantos otros asesinatos estridentes en el seno de la barra de Newell's Old Boys, en éste los atacantes fueron atrapados casi en el momento. Dos policías de franco que de casualidad estaban en el lugar persiguieron a la moto donde huían los dos sicarios y avisaron al 911. Una patrulla del Comando Radioeléctrico les cerró el paso y los detuvo a diez cuadras de la escena del crimen.

   A casi dos años de esa ejecución la fiscal Marisol Fabbro acaba de pedir altas penas para los dos imputados por ese ataque. Para el que apretó el gatillo a corta distancia y sin mediar palabra solicitó 24 años de prisión. Se llama Leandro Agustín Altamirano, tiene 34 años, era changarín de profesión y solo terminó la escuela primaria. El que manejaba la moto Honda 400 bordó era Brian Ezequiel Gruning, de 26 años, pintor de obra y con educación secundaria completa. Para él requirieron 20 años de prisión.

La imputación

La figura con la que se encuadró el hecho es homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La fiscal alega tener elementos muy convincentes que acreditan que se trató de un asesinato por encargo pero por ahora no pidió ese agravante que supone, en caso de ser admitido, una pena de perpetua. Hay una serie de mensajes detectados en la pesquisa en los cuales una persona vinculada a las disputas de la barra de Newell's, que es el móvil siempre aludido del crimen, se comunica con los imputados con textos que son muy sugerentes en el sentido de dar apoyo o directivas para el hecho. Pero falta la evidencia que marca la promesa remuneratoria hacia los acusados, es decir, un indicio que refiera que los autores cobraron por su acción.

   Matías Hernán "Cuatrerito" Franchetti tenía 26 años. Estuvo varias veces implicado en causas por comercio de drogas. Cumplió una condena de 3 años de prisión por tráfico de cocaína en la causa "Carbón Blanco", en la que también fue condenado por la Justicia Federal de Chaco (tras ser extraditado de España) el fundador del Club Real Arroyo Seco, Patricio Gorosito. En el momento en que lo mataron, el 7 de junio de 2016, Franchetti intentaba hacerse del control de la hinchada leprosa.

Frente a la puerta 6

Bastó en su momento escuchar a los testigos para comprender el impacto en las personas que estaban en el lugar cuando irrumpieron los atacantes. "Cuatrerito" estaba subiendo a un Citroën C3 gris junto a Nelson Saravia y Rubén Giro. Este último contó que cuando subían al auto, y a punto de arrancar, empezó a escuchar disparos. "Bajé del auto y salí corriendo para el lado del laguito. Pasé a la altura de la canchas de tenis y me escondí atrás de un árbol. Ahí vi a un tipo encapuchado que estaba parado al lado del auto tirándole tiros a «Cuatrerito», que estaba en el piso. Fue todo muy traumático. Era la primera vez que veía algo así", dijo.

   También fue llamativo el testimonio de Maximiliano La Rocca, segunda línea de Franchetti y sucesor en el paravalanchas rojinegro por un par de semanas (ver aparte). No solamente por la vivacidad de sus dichos sino porque a él mismo lo esperaba un atentado similar 21 días después, también ligado a los sangrientos conflictos de Newell's.

   Dijo que él había estado un momento antes tomando algo con Nelson Saravia, Rubén Giro y Franchetti. Contó que tras despedirse hizo cinco pasos y empezó a sentir los disparos. "Como siete tiros, fácil, ahí veo que Rubén y Nelson salen corriendo para el lado de los parrilleros. Cuando terminan los disparos me asomo y veo una moto color bordó con una persona como conductor y otra como acompañante con las cabezas tapadas. El que iba de acompañante tenía un arma en la mano. En ese momento me miró a mí y trató de disparar, pero el arma no tenía más balas, estaba con la corredera hacia atrás, como cuando te quedás sin balas. Ahí arrancaron la moto, medio tambaléandose. Me arrimé a Matías. Estaba herido, recostado en el suelo. No hablaba".

Persecución

En ese momento pasaron dos policías de franco que empezaron a perseguir a la moto. Uno de ellos llamó al 911. Una patrulla del Comando en la que iban dos policías, un varón y una mujer, localizaron la moto descripta y empezaron a perseguirla. La alcanzaron y el móvil chocó de atrás a la Honda bordó en Oroño y 27 de Febrero, lo que hizo que sus dos ocupantes rodaran por el asfalto. Se pararon y corrieron en distintas direcciones. Cada policía salió a perseguir a uno y tuvieron éxito en atraparlos.

   Durante la persecución los policías dijeron ver que desde la moto arrojaban el arma pero priorizando la captura de sus ocupantes no se detuvieron a recogerla. Cuando los arrestos estuvieron asegurados volvieron a la zona. No encontraron nada. Pero como en el lugar había unos vendedores de maní se acercaron a entrevistarlos. Los dos hombres se pusieron rígidos y nerviosos. Ante eso uno de los policías requisó sus pertenencias. En el bolso encontró una pistola Bersa mini-Thunder calibre 9 milímetros negro. "No es mía, la levantamos cuando ví que la tiraban desde una moto", se defendió el vendedor. La pericia sobre esa arma determinó que fue la usada para dar muerte al "Cuatrerito".

Las pruebas

Sobre la base de la declaración de testigos, las descripciones y el contenido de las cámaras de vigilancia, la fiscal Fabbro estableció que Altamirano fue quien vació el cargador para ultimar a Franchetti. En la acusación sostuvo que fue como producto de la disputa interna de la barra brava de Newell's Old Boys y en momentos en que la víctima salía desprevenida por la puerta 6 del estadio.

   "La acción desplegada por ambos imputados es intencional y se produce dentro del campo objetivo pretendido por ellos", dijo Fabbro. Señaló que los dos acusados tuvieron pleno dominio de las circunstancias y que actuaron en un marco de seguridad para ellos porque tenían un medio de escape razonable. Destacó también que fueron capturados al escapar, a escasos metros del lugar del hecho tras una corta persecución, y que el arma utilizada fue secuestrada. Y apuntó como muy destacable el lugar y el horario elegido para cometer el homicidio, una evidencia, a su criterio, "del desprecio por la vida humana y el peligro que podría conllevar para los sujetos que no fueran objeto del ataque la utilización del arma de fuego con la que fue consumado el hecho".

   Un pasaje muy significativo de la acusación es la referencia al contexto de violencia, marcado en hechos previos y posteriores que se estaban viviendo en el seno de la barra brava de Newell's Old Boys. Allí la fiscal destaca que el homicidio habría sido un encargo que no está en condiciones de acreditar en buena parte por la situación de amedrentamiento que sufrieron los testigos de cada uno de esos hechos en los que se encadenó el crimen del "Cuatrerito".

   Este es uno de los pocos atentados con muertos ligados a las disputas de la barra rojinegra donde hubo detenidos con prue- ba abrumadora. En el marco de escasez de hechos esclarecidos en este espacio de conflictos, este caso aparece como una llave para avanzar en el análisis de otras disputas relacionadas entre sí y, fundamentalmente, de los actores entreverados en ellas.


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