Una familia vivió una madrugada de terror cuando personal policial llegó a su domicilio de la zona sur para realizar un allanamiento que resultó erróneo y con resultados negativos en busca de los prófugos que se escaparon el miércoles del móvil del Servicio Penitenciario en la autopista Rosario-Santa Fe. "Mis hijas vivieron un momento horrible", contó Diego, con lágrimas en los ojos al recordar la situación.
Diego es remisero y vive en Ameghino al 3800 desde hace once años junto a su mujer, Débora, y sus tres hijas de siete meses, 7 y 13 años. Según contó, los efectivos policiales ingresaron durante la madrugada de ayer a su casa sin orden de allanamiento y violentado puertas y ventanas.
"Estábamos durmiendo porque yo me levantó a las tres de la mañana para ir a trabajar. De pronto escucho que me revientan la puerta y entran con mucha agresividad", recordó Diego. Luego lo tiraron al piso junto a su mujer y a su beba mientras le apuntaban con una ametralladora.
"Me preguntaban una y otra vez que tenía que ver yo con los presos prófugos. Les dije que no conocía a nadie y me preguntaron de vuelta por el mismo nombre que me habían preguntado a la tarde. Y repetí que no lo conocía", describió el hombre, aterrado por la situación.
Luego denunció que le rompieron los vidrios, las cerradura y la puerta del frente. "Eran un montón, estaban en todos lados. Me trataron como a un delincuente. Incluso después me dijeron si yo estaba involucrado en el tiroteo a la Fiscalía. Soy un remisero y nada más", aclaró.
Además, explicó que cuando les reclamó a los uniformados la orden de allanamiento, les respondieron que no la tenían y que el procedimiento había sido una orden directa del ministro de Seguridad provincial, Maximiliano Pullaro.
Débora, su mujer, afirmó que los gritos y el despliegue policial asustaron a las niñas. "Fue un momento de locura. Me tiraron al piso con la beba, le pedí a uno de los uniformados si me podía ayudar, pero no me dio bola, mientras me seguía apuntando. Me levanté y lo primero que hice fue agarrar a mis hijas que estaban en estado de shock".
Si bien los policías pidieron disculpas cuando se retiraban al admitir que se habían "equivocado mal", el matrimonio radicó la denuncia de lo ocurrido y ahora espera que alguien se haga cargo de los daños materiales, a pesar del espantoso momento vivido.
"Fue un momento de locura, me tiraron al piso con la beba y me apuntaban con un arma", dijo la mujer