Policiales

Ordenaron imputar al jefe del correo por un robo millonario

Ocurrió el 6 de junio y la banda se alzó con 3,5 millones de pesos. Entre los imputados estaban un empleado del correo y el sobrino del jefe comunal.

Miércoles 02 de Enero de 2019

En junio pasado, un grupo de hombres armados protagonizó un asalto en la sucursal del Correo Argentino de la localidad de Diego de Alvear, al sur de la provincia. Fue unos segundos después de que un camión de caudales dejara allí 3,5 millones de pesos destinados al pago a jubilados. Cuatro personas fueron procesadas por el hecho. Esa investigación también tuvo en la mira a Flavio Ariel G., jefe del Correo, sospechado de, al menos, haber facilitado datos a la banda para concretar el atraco. Pero el juez de primera instancia entendió que no había pruebas suficientes para vincularlo con el robo. La resolución fue apelada y los camaristas revocaron esa falta de mérito al valorar una serie de elementos que ubica al jefe del correo en un rol protagónico para el atraco.

El robo tuvo lugar el 6 de junio pasado. Ese día, varios jubilados esperaban el momento en que los cajeros de la sucursal del Correo Argentino de Diego de Alvear, pueblo de 2.300 habitantes del departamento General López, empezaran a pagar los haberes del mes. A las 8 llegó un camión de caudales de Prosegur y los portavalores bajaron con 3,5 millones de pesos en varios bolsones. Entre los supuestos beneficiarios del cobro que aguardaban, un joven con el rostro semicubierto con un cuello polar guardaba silencio. Al retirarse el blindado ese muchacho sacó un arma de fuego y obligó a todos a tirarse al piso, mientras otros dos sujetos armados entraban al recinto para apoderarse de las sacas repletas de billetes.

La investigación, encabezada por el fiscal federal Javier Arzubi Calvo, se valió de declaraciones de testigos, videos de seguridad y registros telefónicos de los que se obtuvieron datos que fueron entrecruzados para llegar a la principal hipótesis: que el atraco había sido cometido por una banda que agrupaba a personas radicadas en la Ciudad de Buenos Aires y otras ligadas a Diego de Alvear. Este estos últimos se encontraba Flavio Ariel G., jefe del correo.

En septiembre la Justicia ordenó una serie de allanamientos en los que fueron detenidas seis personas.

El juez federal Aurelio Cuello Murúa procesó a tres de ellos —Walter Ceferino P., Fernando Martín S., y Julio Rubén R.— como autores del delito de "robo agravado por el empleo de arma de fuego, cuya aptitud para el disparo no pudo tenerse por acreditada y por haberse cometido en poblado y en banda". Se trata de las personas que habrían protagonizado el robo. También procesó a Ana María C. como partícipe necesaria de ese robo, por haber facilitado sus bienes para la perpetración del ilícito.

Para los otros tres sospechosos dictaron falta de mérito. Se trataba de Flavio Ariel G.; Felipe Oscar G., que también trabajaba en el correo; y Carina Elizabeth G., esposa de Walter Ceferino P.

La resolución de primera instancia fue apelada y fue revisada por los camaristas Fernando Barbará, Aníbal Pineda y Jorge Gallino, quienes revocaron todas las faltas de mérito. Esto quiere decir que la causa deberá volver a primera instancia para que un juez vuelva a analizar la prueba para determinar si deben o no dictar procesamiento.

Lo que cambió

El jefe del correo es el más comprometido. De acuerdo con la resolución de Cámara, hay una serie de elementos que no fueron valorados correctamente.

Uno de ellos fue la fecha de pago. De la investigación surge que los asaltantes habían hecho tareas de investigación en los meses anteriores, de la que sólo podía inferirse un elemento: que los pagos se realizaban del 1 al 10 de cada mes. En junio estaban programados para el 4 y el 5. Flavio Ariel G. conocía esa información y fueron exactamente esos los días en el que los ladrones estuvieron en Diego de Alvear.

Además, destacaron que cuando el camión de caudales dejó las sacas con el dinero, el no las puso a resguardo en la bóveda sino que las dejó arriba del mostrador. A eso se suma que omitió una acción que siempre realizaba: dar aviso a la policía del momento en que llegara el camión para garantizar la custodia. Sin embargo, cuando prestó declaración, dijo que sí había llamado.

Y algo más: una mujer que estaba en el correo al momento del robo aseguró que, el mes anterior, había visto a Flavio Ariel G. hablando con uno de los asaltantes.

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