Unas amenazas detectadas en el Facebook y el entorno de Cristian Brulé abrieron una nueva línea de investigación sobre la muerte del joven vendedor de motos de 26 años, asesinado la noche del sábado por tres encapuchados que lo sorprendieron cuando entraba a su casa del barrio Santa Lucía. Uno de esos mensajes fue un audio que le llegó tres días antes del crimen a la madre de su pareja: “A aquel le va a pasar algo dentro de poco. Yo le aviso nomás”. Lo había enviado el ex de su novia, detenido el domingo, quien fue imputado de amenazas simples mientras se investiga si tiene vinculación con el homicidio.
Sebastián L., de 32 años, fue detenido el domingo tras un allanamiento a su casa del pasaje Jacques 900 bis donde se secuestraron dos celulares. Es el ex marido de la novia de Brule. El hombre se oponía a la relación de su ex con la víctima, a quien había enviado mensajes intimidatorios. Es por esto que el fiscal Gastón Ávila lo imputó como autor de dos hechos de amenazas simples. El juez Florentino Malaponte le dictó la prisión preventiva hasta el 8 de enero.
El crimen ocurrió el sábado alrededor de las 21.30 cuando Cristian Ángel Brule llegó a su casa de 6 de diciembre al 7300 (Pellegrini a la misma altura) y lo sorprendieron tres encapuchados. Desde arriba de una moto lo apuntaron con un arma y le exigieron dinero. Luego se bajaron e intentaron entrar a la vivienda. Al parecer Ángel se resistió, trató de impedirlo y se dio un forcejeo con uno de ellos. Del grupo partieron al menos dos tiros: uno a la espalda de la víctima y el otro al glúteo izquierdo.
Los atacantes escaparon y Ángel fue trasladado por un amigo al Hospital de Emergencias, donde consiguió contarle a la guardia policial lo que había sucedido. Unas horas después lo ingresaron al quirófano con un edema pulmonar. Sobrellevó la operación pero a la 1.50 del domingo murió por un paro cardíaco. El joven era sobrino del artista plástico rosarino Miguel Brule, conocido como “El Noke”, y tenía una hija. Se dedicaba a la compraventa de motos y hacia poco tiempo que se había mudado a la casa de zona oeste, que estaba en refacciones.
En base a su relato el crimen comenzó a investigarse como ocurrido en el contexto de una entradera frustrada, es decir, como un homicidio en ocasión de robo. Pero a partir de los mensajes amenazantes y el testimonio de su novia se abrió una nueva línea de investigación _que lo tiene como posible víctima de una venganza por celos_ si bien no se abandona la anterior.
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La primera amenaza que le atribuyó el fiscal a L. fue enviada a las 10.43 del 7 de noviembre al Messenger de Brulé. “Vos cumpa t hable x las buena y no entendiste ni q t vea en la calle asi nomas t digo y ya vas a tener noticias d mi t ahorro el repertorio no digas nada q ya me dijeron q segui con ella y ensima pasa a la casa d mis hijos peor. Fuiste angel me quere agarra d gil vos a mi q sos un tremendo gil sabes como me lo cargo al pipi ya t voy a caer para alla”, decía, textual, el mensaje.
La segunda fue un audio de 49 segundos enviado a las 19.30 del 18 de noviembre a la suegra del muchacho: “Ella se hace la viva, ella se piensa que yo nunca le levanté la mano porque le tengo miedo a la policía, pero que no se confunda. Yo nunca le levanté la mano porque la quise, que no se confunda porque le voy a pegar y le voy a pegar mal, doña. Háblela usted, yo se lo digo bien. Fíjese que no ande mucho con aquel porque a aquel le va a pasar algo dentro de poco. Yo le aviso nomás”. Brulé fue asesinado a los tres días.
El día del crimen la novia del joven declaró en la comisaría 32ª. Entonces dijo que "el problema" podía venir de su ex pareja y padre de sus dos hijos, de quien se había separado seis años antes. “Muchas veces Ángel recibía amenazas por Facebook de L. Angel hacía capturas y me las enviaba”, dijo la mujer. Según indicó los dos hombres se conocían porque la madre de la víctima vive a la vuelta de la casa del acusado, quien “suele tener armas de fuego”. “Ahora no sé con quién se junta, pero siempre estuvo rodeado de malos amigos, en un ambiente malo”, añadió.
El celular del acusado por las amenazas fue secuestrado y será sometido a pericias. Según planteó el fiscal al dar cuenta de la evidencia en la audiencia, el 15 de octubre L. envió un mensaje donde decía estar “sufriendo por dentro” por su ex, “que anda con otro". “Tengo un odio por dentro. Tengo unas ganas de agarrar la pistola y darle con toda”, cerraba.