La policía rosarina investiga una nueva denuncia contra un banco por la supuesta entrega de
dinero apócrifo. Esta vez fue contra el banco Piano de Zeballos al 1600. En la seccional 2ª, una
mujer de 48 años dejó asentado que el miércoles, al cobrar una pensión de 815 pesos, el cajero le
entregó 200 pesos falsos. “Los billetes eran copias muy feas”, describió una fuente
policial consultada. “Tenemos todas las pruebas documentales a disposición para garantizar
que los billetes falsos que la señora denunció ante la policía no se los dieron en la sucursal
Rosario del banco”, alertó Fernando Sosa, gerente regional de la entidad desde Buenos
Aires.
Según la denuncia que radicó el jueves por la mañana Pilar Juana Cortez, de 48 años, en la
comisaría 2ª, el miércoles al mediodía fue a cobrar su pensión de 815 pesos a una de las 35
sucursales que tiene el banco Piano en el país. La mujer esperó pacientemente que de una de las 12
cajas que hay en la boca de pago de Zeballos al 1600 se exhibiera en panel su número de pago. Fue
hasta la caja —en la denuncia la mujer aportó no sólo el número sino también la descripción
del empleado que la atendió—, cobró y salió de la sucursal.
Siempre de acuerdo a lo denunciado, ya en la calle intentó comprar una revista. Pagó con uno de
los billetes de 100 pesos pero el canillita le dijo que eran falsos. Acto seguido, tomó un taxi
para hacer un viaje corto por el centro rosarino y cuando pagó el chofer le expuso el mismo
reparo.
Entonces volvió sobre sus pasos, fue al banco y reclamó ante el encargado. “Hace unos
minutos cobré mi pensión y me dieron dos billetes de 100 pesos falsos”, fue lo que escuchó el
empleado bancario de boca de la mujer. “¿Usted salió del banco?”, le preguntó el
encargado. La mujer contestó afirmativamente. Y ahí comenzó el proceso que el jueves se plasmó en
denuncia policial.
La sucursal del Piano era ayer a la mañana un hervidero de gente acomodada en varias filas de
sillas ante la docena de cajas colocadas en boxes. Sólo el vidrio de la ventanilla sirve de
contacto con el empleado que desde el otro lado paga. “Controle su dinero antes de retirarse.
No se aceptarán reclamos posteriores”, reza el primero de los carteles de advertencia que hay
en cada caja. Ese cartel está justo al lado de una lampara con luz violeta (ultra) en cuyo plafón
se advierte otra misiva: “Lámpara detectora de billetes falsos”.
El control. De acuerdo a lo explicado por voceros del banco Piano, el trabajo de cada uno de los
cajeros está monitoreado por dos cámaras de seguridad que toman las operaciones desde dos ángulos
diferentes, uno de ellos un gran angular que se concentra el movimiento de las manos.
“Hay dos cámaras en cada caja. Una por detrás del empleado y otra arriba que capta el
número de los billetes. Esas cámaras graban y ese respaldo documental queda como garantía”,
explicó Fernando Sosa, gerente regional del banco, desde Capital Federal.
“No sé quién le dio el dinero falso a la señora que denunció. Lo concreto es que no fuimos
nosotros. Eso lo podemos garantizar. Y están a disposición las pruebas documentales, es decir las
grabaciones de cada una de las cajas, para certificarlo”, explicó el jerárquico del banco
Piano.
La denunciante aportó en su denuncia el ticket de la operación y los pesquisas de la 2ª
secuestraron dos billetes de 100 pesos de la serie G, con número idéntico. “Eran fotocopias
de un mismo billete. Muy feos. Se podía palpar por el papel”, explicó un vocero policial
quien adelantó que se inició la investigación que seguramente terminará en el análisis de las
grabaciones. Según pudo saberse las filmaciones de seguridad se guardan “por un tiempo
prudencial”, explicó un allegado al Piano. “Si piden una grabación de hace cuatro
meses, seguramente no está. Pero una filmación de los últimos 15 días, sí”, contó la
fuente.