"Dos tipos me pidieron la moto, me bajé a dársela y me dieron el puntazo", fue
lo último que le dijo Salustiano Arce a su pareja antes de hundirse en un coma profundo. El domingo
a la noche, en un cruce de Villa Gobernador Gálvez, fue interceptado por dos sujetos. Arce no se
opuso al atraco pero los maleantes no ahorraron crueldad: el filo del cuchillo de uno de ellos le
atravesó la espalda y le perforó el hígado. Su vida se apagó ayer a la tarde en un sanatorio
privado.
Arce tenía 43 años y trabajaba en una fábrica de plegados y
chapas de Ovidio Lagos al 6000. Vivía con su esposa, Mabel Silvero, de 41 años, en el barrio San
Martín de Villa Gobernador Gálvez. La pareja tuvo tres hijos. Arce ya tenía otros cuatro de un
anterior matrimonio.
El triste fin. El domingo a la tarde acudió a la casa de su suegra como lo hacía
habitualmente. La vivienda está situada en Brown al 2600 de esa ciudad. A las nueve de la noche
decidió volver a su casa de avenida La Plata al 2300, una barriada humilde con calles de tierra.
Había empezado a llover, pero Arce emprendió igualmente el regreso. Subió a su moto Honda Stone, de
color roja, pero apenas pudo recorrer una cuadra. Un charco de agua en el pavimento lo obligó a
detener la marcha. En ese momento advirtió a dos desconocidos que se interpusieron en su paso.
"Dame la moto", le ordenó uno de los sujetos, mientras
exhibía un cuchillo. "Está bien, te la doy", balbuceó el empleado, sin el menor atisbo de
resistencia. Quien brindó este testimonio a La Capital es su esposa. Sólo realizó un
movimiento: abrió una de sus piernas para bajarse y, en ese momento, uno de los ladrones lanzó una
cuchillada que le atravesó la espalda, cerca de la cintura. "Los tipos le dieron el puntazo y lo
tiraron al suelo", explicó Silvero.
Los maleantes escaparon con la moto. Arce se incorporó y, a
duras penas, pudo recorrer los cien metros que lo separaban de la casa de su suegra. En la vivienda
también estaba su cuñado. "Me robaron y me la dieron", les dijo a sus familiares. Del cuerpo
brotaba sangre.
Desesperados, los parientes se comunicaron con la policía.
Un rato después, una patrulla del Comando Radioeléctrico llevó al herido al hospital Gamen. De
allí, a raíz de la gravedad de las lesiones, fue trasladado al sanatorio Julio Corzo, de
Rosario.
En esa clínica de San Juan al 3000 lo operaron en dos
oportunidades. La primera a las 23.15 del domingo y la segunda a las 5.30 de ayer. Había perdido
mucha sangre.
Ultimo diálogo. "Le dieron una droga para frenar la hemorragia, pero no dio
resultado", comentó Mabel. Murió cerca de las 13.30 de ayer por la afección en el hígado. Cuarenta
minutos antes de la primera intervención, la mujer habló por última vez con Arce. Después entró en
coma. En el diálogo pudo contarle lo que había ocurrido.
Salustiano y Mabel habían llegado al barrio San Martín quince años atrás.
Allí levantaron una casa, con paredes de madera y techo de chapa. En la parte delantera está
emplazada otra vivienda de material. Ayer a la tarde, la mujer enfrentaba el momento con fortaleza.
Acababa de regresar de un cementerio privado, donde había acordado los detalles del sepelio.
También atendió el llamado de la cochería y, al mismo tiempo, se abrazaba con familiares. Hasta
anoche, la policía no tenía pistas sobre a los autores de la agresión.