Un jubilado de 65 años, que estuvo más de un mes internado en un hospital tras
recibir un terrible golpe en la cabeza de parte de un par de delincuentes que lo sorprendieron en
su casa, falleció antenoche. El homicidio sucedió en Villa Gobernador Gálvez y permanece rodeado de
un absoluto misterio ya que la víctima prefirió no radicar una denuncia por temor a represalias. La
policía recién tomó contacto con el tema cuando el hombre tuvo que ser hospitalizado de urgencia
luego de abrupta descompensación que sufrió varios días después de ocurrido el hecho.
Desde 1978 hasta el 14 de diciembre pasado, Julio Argentino Machado vivía solo
en una humilde casa ubicada en Ombú al 1300, en el barrio Pueblo Nuevo, la zona ribereña de Villa
Gobernador Gálvez. La propiedad había pertenecido a su pareja, que murió un par de años antes.
Según contó a este diario Aldo, uno de sus hermanos, tenía su jubilación en trámite y hasta hace
poco había trabajado en una estación de servicios.
Cerca de las 5 de aquel día, Machado se encontraba durmiendo cuando de pronto
alguien se arrojó encima y le advirtió: "Bueno viejo, ahora te llegó el turno". Así recordó Aldo a
LaCapital la versión que su hermano le había contado en un primer momento, y que luego prefirió
callar por miedo a una venganza.
Gente adentro. "Dijo que se despertó cuando los tipos estaban adentro. Me contó
que no los conocía, pero algo nos hace pensar que tal vez haya reconocido a alguien porque no quiso
hacer la denuncia", comentó Aldo mientras hacía todo lo posible ayer a la tarde para que el cuerpo
de Julio quedara liberado y así darle sepultura.
"Al parecer entraron pateando la puerta de calle que es medio precaria. Luego de
sacudirlo de la cama, uno se quedó apuntándole con un arma y el otro se dedicó a buscar todo lo que
fuera de valor por la casa", contó el familiar de la víctima. De esa forma, los delincuentes
revolvieron de punta a punta la vivienda y se alzaron con algo de dinero, un televisor y otros
objetos que no pudieron ser precisados. Pero, cuando estaban en plena faena, el hombre que portaba
el arma le pegó varios culatazos en la cabeza.
"Mi hermano empezó a gritar para que escuchara la hijastra que vive en la casa
de al lado y entonces los ladrones se fueron. Cuando llegamos él dijo que se sentía mal y lo
primero que hicimos fue llevarlo al (hospital) Gamen. Pero allí, los médicos nos dijeron que no
tenía nada serio y le dieron el alta", señaló Aldo. Desde ese momento, según la familia, Julio
vivió un calvario que desembocó en un probable caso de mala praxis.
"La hijastra lo llevó al menos dos veces más porque mi hermano se quejaba, decía
que se sentía mal. Los médicos que lo atendieron le dijeron entonces que todo era un problema
psicológico y hasta le dijeron que tomara dos aspirinas por día", contó con amargura Aldo. La salud
de Julio se quebrantó el 23 de diciembre. Unos vecinos, alertados porque el hombre no daba señales
de vida desde hacía unos días, decidieron llamar a Aldo. "Lo encontré tirado en la cama,
semidesvanecido. Recién en ese momento en el Gamen lo tomaron en serio", remarcó.
Julio fue derivado al Policlínico Eva Perón de Baigorria donde le realizaron una
tomografía computada. Ese estudio detectó un coágulo en el cerebro. Entonces fue internado en el
Hospital Centenario de Rosario donde lo intervinieron quirúrgicamente. Tras la operación quedó
alojado en terapia intensiva conectado a un respirador mecánico y en coma farmacológico. Así
pasaron los días hasta que, según remarcó Aldo, en ese centro médico se lo sacó del estado de
inconsciencia. Eso ocasionó una fuerte recaída y el lunes a las 21 Machado falleció.
Fuentes de la seccional 25ª de Villa G. Gálvez, donde se investiga el caso,
indicaron que sólo contaban con la versión aportada por Aldo.
Ariel Etcheverry
La Capital