Policiales

Murió el ex jefe de policía y directivo de Rosario Central Ricardo Milicic

Fue interventor de la fuerza en Rosario y titular provincial. En el club de Arroyito, del que era fanático, actuó durante la gestión de Usandizaga

Lunes 10 de Julio de 2017

. El ex jefe de policía provincial Ricardo Milicic, de notoria actuación en distintos puestos de la fuerza de seguridad provincial, en especial en Rosario, falleció el sábado a la noche en su casa por una afección coronaria. La noticia de su deceso circuló ampliamente entre los camaradas de su misma época y los más jóvenes por haber sido un oficial superior de alto perfil público, tanto en temas ligados a los avatares de las gestiones que encabezó como por una peculiar personalidad. Hoy a la mañana la conducción provincial de la fuerza santafesina despedirá el féretro con honras fúnebres en una ceremonia a celebrarse en la Cochería Caramuto.

Milicic tenía 67 años, era casado y tenía cuatro hijos. Conocido como "El sapo", se caracterizaba por la autoridad que imponía con el porte físico, desde su metro noventa de estatura. También por sus pocas palabras que según sus subordinados le sobraban, dada la aptitud que le adjudicaban para impartir el mando y su gran conocimiento de la calle. En especial en Rosario, de donde era oriundo. En la ciudad fue jefe de distintas comisarías y llegó a ser el número dos de la Unidad Regional II en 1999. En Jefatura había sido previamente titular de las agrupaciones de Orden Público, que manejaba las comisarías, y de Unidades Especiales, al frente de las áreas de investigaciones. Y fue interventor cuando fue desplazado Francisco Previtera, acusado de engancharse del alumbrado público en Funes, por lo que terminó sobreseído.

De la Subjefatura de Rosario saltó a la Unidad Regional VI, con asiento en Villa Constitución, adonde trasladó a gente de su confianza. Más tarde Milicic fue asignado a la Jefatura de Unidad Regional VIII, con sede en Melincué. Allí tuvo que intervenir en dos casos de notable resonancia pública. Uno fue una toma de rehenes de un micro en la localidad de Santa Isabel que tuvo una fallida mediación del juez penal venadense Hugo Perassi, quien fue tomado cautivo y terminó baleado. El otro hecho fue más mediático aún: la instrucción policial de la muerte de la hija del ex juez de Rufino Carlos Fraticelli, Natalia, en mayo de 2000.

Milicic impuso un silencio infranqueable en torno a este caso y no hubo periodista ni allegado que le arrancara una insinuación sobre lo ocurrido. El juez Fraticelli estuvo cuatro años preso por la muerte de su hija antes de ser absuelto. Pero ya cerrado el trámite declaró que el día que fue a comunicarle que era sospechoso, Milicic le dijo que el entonces gobernador Carlos Reutemann había ordenado acusarlo porque no quería "otro caso María Soledad Morales en la provincia". Vehemente como era, aunque con respeto, Milicic llamó personalmente a los medios que se hicieron eco para desmentir tal cosa.

Justamente Reutemann lo convirtió jefe de policía provincial en 2003. En ese momento hubo un episodio que bordeó lo estrafalario cuando el controvertido dirigente del no reconocido gremio policial Apropol, Alberto Martínez, lo denunció como "un habitual consumidor de cocaína", en una presentación en la Dirección de Asuntos Internos.

Milicic resolvió un contrataque de no menor sonoridad: se presentó a una conferencia de prensa con una rinoscopía firmada por el médico Omar Sain, del Centro de Toxicología de Rosario, con resultado negativo. Y que además incluía un diagnóstico sobre una muestra de orina donde no se hallaron restos de otras sustancias como marihuana, cocaína, opiáceos o psicofármacos. Ese día, parcamente, adelantó que denunciaría a Martínez por difamación.

"Las graves acusaciones de que fui objeto ameritaban que la sociedad santafesina, el gobierno y los efectivos policiales sepan que no tienen un jefe con esas condiciones. Está cl aro que no soy enfermo ni adicto como se me acusa", afirmó. Martínez terminó exonerado por liderar una rebelión policial contra la sucesora de Milicic como jefa provincial, Leyla Perazzo.

Pasión auriazul

Pero si un rasgo caracterizó a Milicic tanto en su tiempo de servicio como retirado fue su fanatismo por Rosario Central. En una entrevista uno de los máximos ídolos del club, Mario Alberto Kempes, dijo que cuando se estaba por hacer su transferencia a Valencia desde el club de Arroyito lo visitaron varios miembros de la hinchada. "¿Uno era Milicic?", le preguntó al delantero el periodista santafesino Guillermo Tepper. "Sí, estaba en la hinchada de Rosario Central, claro. Era uno de los que fueron a mi casa para decirme que no era un buen momento para que me fuera de Central, que el club me necesitaba. Fueron seis o siete muchachos, después de un asado".

Dijo que dejó de ir a la tribuna cuando lo nombraron subcomisario porque era inconveniente. Pero a sus contribuciones como oficial para el club de su pasión las siguió prestando. Un reportero gráfico y un cronista de LaCapital recordaron que estuvo en el campo de juego la noche de 1994 en que Central ganó la Copa Conmebol en una emotiva remontada contra el Atlético Mineiro. Esa noche el estadio era una caldera y el equipo necesitaba hacer cuatro goles para ir a penales. "Cada vez que Central hacía un gol Milicic se acercaba al banco visitante donde estaban los suplentes y descargaba el baritón (el palo de uso policial) contra la estructura de fibra de vidrio del banco", recordó uno de ellos.

Cuando Horacio Usandizaga llegó a la presidencia del club auriazul Milicic formó parte de la comisión directiva con el propósito de manejar la seguridad interna y contener a la barra. Durante esa gestión, en junio de 2008, la dirigencia de Central cerró la compra del predio del Club Real Arroyo Seco en 16 millones de pesos. El dueño del predio era Patricio Gorosito, condenado en 2015 a 20 años por tráfico de cocaína a Portugal y España. El que le presentó a Usandizaga la ocasión del negocio y acercó a las partes, según inobjetables fuentes del club, fue Milicic. Esto fue publicado por este diario en 2012. Milicic, que era un lector atento, nunca lo desmintió.

El Sapo siguió cultivando relaciones con policías en actividad después de su retiro. Tenía algunos detractores pero también era querido por muchos camaradas. Hoy a la mañana la Banda de Música de la Unidad Regional II se presentará frente al ataúd para ejecutar el Toque de Silencio ante una formación uniformada. El jefe de policía provincial José Luis Amaya, el subjefe José Pérez y el titular de la PDI Daniel Corbellini encabezarán el homenaje.

H.L.

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