Rosario- Un joven de 21 años murió ayer por la tarde tras recibir dos tiros en el cuello en un presunto ajuste de cuentas en la madrugada del domingo pasado. También falleció ayer un ciudadano chino que había sido acuchillado la semana pasada.

Rosario- Un joven de 21 años murió ayer por la tarde tras recibir dos tiros en el cuello en un presunto ajuste de cuentas en la madrugada del domingo pasado. También falleció ayer un ciudadano chino que había sido acuchillado la semana pasada.
Leandro Barrio, de 21 años y domiciliado en Garibaldi 147 bis, murió ayer por la tarde en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) tras haber sido intervenido por dos disparos de armas de fuego que había recibido en el cuello el domingo por la madrugada.
Según fuentes policiales, Barrio recibió las heridas en la zona de Garibaldi y Esmeralda, muy cerca de su vivienda, y sería un ajuste de cuentas, ya que un agresor no identificado efectuó los disparos sin mediar palabra previa.
El joven fue trasladado primero al Hospital Roque Sáenz Peña y desde allí fue derivado al Heca.
En otro hecho, un ciudadano chino que había sido acuchillado la semana pasada en un confuso episodio murió ayer por la tarde tras estar internado en el Heca.
Según informaron fuentes de la seccional 15ª, Weng Zoi-King, de 49 años, falleció ayer pasadas las 16 debido a las complicaciones que le acarreó una cuchillada que le atravesó el lado izquierdo del tórax, durante una reyerta ocurrida el pasado 9 de junio en un supermercado de su propiedad, en Centeno 1328, de barrio Matheu en la zona sur de nuestra ciudad.
Weng había adquirido el supermercado Don Raúl, cuyos propietarios originales son comerciantes rosarinos. Caundo sucedió la gresca, el ciudadano oriental no había abierto las puertas del local y su tarea se había limitado a limpiarlo.
A las 8.30 del 9 de junio, algunos hombres con rasgos orientales llegaron al súper y comenzaron a husmear los carteles. Sus movimientos despertaron la curiosidad de algunos habitantes de la cuadra. Una hora y media después, encararon a Weng. Primero le dedicaron gritos indescifrables para los vecinos, quienes aunque no entienden chino no ignoraron que el tono y los gestos eran de amenaza.
En medio de la pelea, tres ciudadanos chinos arribaron en un auto al local para solidarizarse
con el nuevo dueño de Don Raúl. La reyerta se libró a puñetazos en la calle y Weng quedó tirado en
el piso con golpes y una cuchillada.



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