Tras dos semanas y media de debate un tribunal pluripersonal condenó por unanimidad a Claudio “Morocho” Mansilla y a buena parte de su banda considerada una asociación ilícita. Mansilla, como jefe de la asociación ilícita, y Ulises Nicolás Oviedo fueron sentenciados a prisión perpetua. El Morocho ya contaba con una condena a 25 años de prisión por un doble homicidio y otra a 12 años por narcotráfico resuelta por la Justicia federal. Por su parte Carlos Saúl “Carita” Gómez recibió 29 años de prisión por el homicidio de Matías Nahuel Enríquez, una tentativa de homicidio y ser miembro de la asociación ilícita.
En el mismo sentido, por ser miembros de la banda, Ezequiel “Colo” Romero y Maximiliano “Menor” González recibieron seis años y mientras que Alfredo Eduardo “Edu” Salva Celis e Iván Chávez fueron penados con cuatro años. En el debate se ventilaron los homicidios de Enríquez, perpetrado el 10 de noviembre de 2019; el de Sergio Carlos Birri, el 19 de noviembre de 2019; y el de Mauricio Ezequiel Gómez, el 26 de abril de 2021.
El Morocho Mansilla es un hampón temido en las calles rosarinas. Es un peso pesado que sembró terror en las calles del barrio Santa Lucía junto a su banda e instigó detrás de los muros varios crímenes. También será recordado por haber sido el último prófugo recapturado de la bochornosa fuga de ocho presos del penal de Piñero, ocurrida el pasado 27 de junio de 2021. Un hecho en el que los reclusos contaron con la ayuda externa de cuatro hombres que cortaron con amoladoras los tejidos perimetrales del penal e ingresaron a tiros de ametralladora para rescatarlos. Uno de los que integraban la fuerza de rescate murió en el intento de liberación: Walter Ezequiel Soraire, quien era el encargado de cortar el alambrado exterior con una amoladora.
Tan sólo le faltaron diez días a Mansilla para permanecer un año fuera de la prisión. Cinco días antes de fugarse de Piñero, el 22 de junio de 2021, el tribunal compuesto por Hernán Postma, Nicolás Foppiani y Pablo Pinto comenzó a juzgar a Mansilla por el doble asesinato de Leonel "Ozuna" Bubacar, de 18 años y Kevin Neri, de 16, en septiembre de 2018 en la entrada a un pasillo de Lima al 2100, en Bella Vista Oeste. Una vez concretada la fuga el juicio continuó y el Morocho fue condenado a 25 años de prisión.
El 18 de agosto de 2022 el Tribunal Oral Federal 3 de Rosario lo condenó a 12 años de prisión al entender que Mansilla era jefe de una asociación ilícita dedicada al comercio de estupefacientes. El mismo tribunal condenó a otros tres jóvenes a los que consideró “soldaditos” de la narcobanda: Nahuel Damián “Pufli” Córdoba y Menor González, condenados a 8 años de prisión; y el Colo Romero, quien recibió la pena de 7 años y seis meses.
El Morocho fue recapturado el 16 de junio del año pasado por efectivos de la Unidad Especial de Investigación de Crimen Organizado de la policía santafesina en una vivienda del barrio Fontanarrosa, ex Zona Cero, situado en el noroeste de Rosario.
El Juicio
El pasado lunes 23 de octubre el Morocho y su banda quedaron frente al tribunal compuesto por los jueces Gonzalo Fernández Bussy, Aldo Bilbao Benítez y Rodrigo Santana y escucharon la acusación en la voz de los fiscales Luis Schiappa Pietra, de la Agencia de Criminalidad Organizada y Delitos Complejos, Gastón Avila y Georgina Pairola, de Homicidios. Según la acusación madre, Mansilla lideró una asociación ilícita y de esa estructura formaron parte el resto de los ahora de los condenados.
En el rubro asesinatos Mansilla y su gente fueron acusados por el crimen de Matías Nahuel Enríquez y la tentativa de homicidio de David V., perpetrado el 10 de noviembre de 2019 en Aguaribay al 100 de la localidad de Pérez; el crimen de Sergio Birri, ocurrido en Estudiante al 7700 la noche del 19 de noviembre de 2019.
Mansilla instigó ese crimen por la disputa que mantiene con la familia de Fabio Giménez, un cuentapropista que se dedicaba a cometer homicidios por encargo desde hace poco menos de una década. La víctima era pariente político de Giménez. La disputa con el Morocho a los Giménez le costó, además de la ejecución de Sergio Birri, otros dos asesinados, entre ellos la madre y un hermano de Fabio.
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Además fue acusado por el homicidio de Mauricio Ezequiel Gómez, el 26 de abril de 2021 en Colombia y French. Por este hecho Mansilla fue acusado de haber pagado 100 mil pesos a Oviedo, además de conseguirle el auto y el arma para cometer el crimen.
Condenas
El Morocho fue condenado a prisión perpetua como jefe de una asociación ilícita; homicidio agravado por uso de arma de fuego en carácter de determinador (por el crimen de Sergio Birri); homicidio agravado por uso de arma de fuego calificado por promesa remuneratoria (por el crimen de Mauricio Ezequiel Gómez). Oviedo recibió la misma sentencia por los delitos de homicidio calificado por precio o promesa remuneratoria (por el asesinato de Mauricio Ezequiel Gómez) agravado por uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de fuego de guerra.
Carita Gómez recibió una condena de 29 años como autor de los delitos de homicidio agravado por uso de arma de fuego en grado consumado (por el homicidio de Matías Enríquez); homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa; portación ilegítima de arma de fuego de uso civil; y como miembro de la asociación ilícita. Fue absuelto por el homicidio agravado, por el uso de arma de fuego, de Sergio Birri.
Menor González y Colo Romero fueron sentenciados a seis años de condena por ser miembro de la asociación ilícita. El Colo fue absuelto por el homicidio agravado de Sergio Birri, por portación ilegal de arma de fuego de guerra por falta de acreditación de pruebas y por el delito de violación de las medidas contra una epidemia y desobediencia. Edu Salva Celis e Iván Chávez fueron condenados a cuatro años de prisión por ser considerados miembros de la asociación ilícita.
Polirubro del delito
Según la acusación, esta asociación ilícita liderada por Morocho tuvo una duración que data al menos desde el 24 de septiembre de 2018, cuando Mansilla ordenó el doble homicidio de Kevin Nieri y Leonel Borda, al 24 de diciembre de 2019, cuando se realizaron la mayoría de los allanamientos que terminaron con la detención de los juzgados. El objeto de la banda era “cometer hechos violentos de diversa naturaleza, como amenazas, usurpaciones de domicilios, abusos de armas, lesiones y homicidios; además de vender lo que aparentan ser drogas prohibidas”.
Desde su lugar de detención en la unidad de Piñero Mansilla dio “órdenes a los miembros a través de líneas de teléfonos celulares a fin de afianzar su predominio territorial y extender geográficamente los puntos de venta presumiblemente de material estupefaciente” según explicaron los fiscales. También ordenaba conseguir armas de fuego, organizar atentados contra personas, usurpar inmuebles, ampliar el territorio de acción de la organización, fraccionar y comercializar , estupefacientes controlando sumas de dinero que ingresaban.