La Cámara Penal confirmó una imputación contra un joven por un crimen ocurrido hace más de diez años cuando el acusado era menor de edad. Hoy tiene 28 años y desde el día del crimen que se le achaca —cuya autoría no negó— no sumó mas antecedentes penales, formó una familia y mantiene un trabajo estable. Los jueces que confirmaron la acusación remarcaron que en la última década el joven no estuvo prófugo sino que hubo severos problemas a la hora de notificarlo sobre el requerimiento judicial. Ahora otro juez deberá determinar la pena que le corresponde.
El crimen de Ramón González ocurrió el 14 de febrero de 2008 frente a una casa de Flammarion al 5000. Cerca de las 19, el joven discutió con Eduardo G., un compañero de trabajo con quien ya habían mantenido alguna pelea por cuestiones laborales. La disputa no pasó a mayores y González se retiró del lugar, pero volvió. Según Eduardo, tenía una púa pero no llegó a amenazarlo, al menos no en forma explícita.
Pero la discusión se reactivó. Eduardo entró en su casa y poco después de cerrar la puerta escuchó un escopetazo luego del cual vio entrar a su hermano Luis con el arma en la mano.
Luis nunca estuvo preso. El 31 de agosto de 2009, la entonces jueza de Menores Gabriela Sansó lo declaró responsable de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego en calidad de autor". Pero según la defensa de Luis, él nunca fue notificado de esa resolución.
En 2011 libraron una orden de captura contra Luis Gallego, de la cual tampoco se enteró y, cuando lo hizo apeló la resolución que lo declaraba responsable del crimen.
El defensor Daniel Gazzera planteó que se había tratado de un caso de legítima defensa, porque si bien Luis empuñaba la escopeta, su intensión había sido la de amedrentar a González pero no matarlo. El abogado sostuvo que el tiro se le escapó, y por eso entendió que declararlo responsable de un homicidio agravado era excesivo.
También expuso la información que le brindó la asesora de menores Claudia Beloliel, quien destacó que el acusado no tiene antecedentes, posee trabajo estable y es padre de una nena de 6 años. La profesional destacó que, cuando debió acercarse a la casa de Luis no le resultó fácil porque la vivienda no tiene numeración y que, por ese mismo motivo, no recibieron las notificaciones. También destacó que ante la falta de noticias del crimen durante estos años pensaban que la causa estaba cerrada y Luis siguió su vida.
La Fiscalía no hizo las mismas apreciaciones que la defensa. Al responder la apelación, destacó que hay varios testigos que vieron a Luis apuntando a González. También descartaron alguna pelea previa entre la víctima y el hermano del tirador. Y remarcaron que Luis ni siquiera era protagonista en esa escena: se metió en una pelea de la que era ajeno, gatilló la escopeta contra González y le generó una "herida contuso hemorrágica encefálica", dice la autopsia.
Para los camaristas Bibiana Alonso, Daniel Acosta y Gustavo Salvador el hecho es claro y corresponde confirmar la atribución de responsabilidad. Pero con un reparo: cuando la causa llegue al juez que deberá determinar el monto de la pena, éste deberá tener en cuanta las dificultades que hubo para notificar a Luis quien "nunca se ausentó de la ciudad, ni cometió más delitos, trabaja para las órdenes de un mismo empleados y hace tareas para ayudar a niños en riesgo de tener conflictos con la ley penal.