"Andrés me quiere matar". Ese mensaje de texto ingresó cuando caía la noche en
el teléfono celular de la mamá de Gabriela Liliana Núñez, una chica de 16 años. Entonces, su padre
salió a buscarla y lo hizo durante casi una hora. Pero la incertidumbre se transformó en
desesperación y dolor cuando el hombre se topó con una multitud en Sucre casi esquina San Juan, a
una cuadra del instituto privado al que la adolescente iba a clases de inglés. La asesinaron de un
disparo en la cabeza, en plena calle. Su agresor, que habría actuado con un cómplice, escapó
corriendo y anoche era buscado por la policía.
El crimen de la joven alteró aún más esa movida esquina de
barrio Azcuénaga, en la zona oeste de la ciudad. Un charco de sangre quedó en el lugar donde
Gabriela cayó herida de muerte, a pocos metros de la esquina, frente a un taller y fábrica de
aberturas de aluminio. Fuentes policiales indicaron en forma preliminar que el homicidio estaría
enmarcado en un episodio pasional, aunque tampoco descartaban otra hipótesis como la de un intento
de asalto.
Sin embargo, según testigos que hablaron con este diario y
la propia policía, a simple vista a Gabriela no le faltaba nada de valor: una cartera, sus útiles
escolares y un teléfono celular quedaron junto a la víctima en la escena del crimen. La chica vivía
en el Fonavi de Mendoza y Donado, sobre la calle Carranza. De acuerdo a la versión que manejaban
los investigadores, la joven había salido de allí horas antes para asistir a clases de inglés en el
instituto Oxford, de Mendoza y Carriego.
Cerca de la esquina. El crimen se produjo poco antes de las 20, cuando la chica
al parecer se dirigía a pie por Sucre a tomar un colectivo en la esquina con San Juan. De pronto,
el lugar fue invadido por el estruendo de un arma de fuego. Un solo testigo que declaró ante la
policía alcanzó a ver a uno o dos muchachos correr por Sucre en dirección a Mendoza y a la chica
tirada en el piso desangrándose.
¿Qué sucedió segundos antes de que la menor llegara a esa
intersección? Esa pregunta se formularon los efectivos de la seccional 6ª y la Brigada de
Homicidios cuando arribaron al lugar y comenzaron a trabajar en el levantamiento de huellas.
Una pista firme la brindó el papá de Gabriela. Vecinos del
lugar contaron a este diario que el hombre al parecer se dirigía hacia el instituto al que asistía
la chica y que se encontró con una muchedumbre que se había agolpado en torno al cadáver. La escena
fue desgarradora cuando Núñez descubrió que era su hija la que estaba inerte sobre la vereda.
"Mandó un mensaje diciendo «Andrés me va a matar»", se le escuchó gritar al padre antes de que
fuera contenido por unos policías. Esa expresión fue narrada a este diario por un grupo de
vecinos.
Búsqueda. "Dijo que hacía una hora que la estaba buscando. Que la nena le mandó
un mensajito a la mamá advirtiéndole que un tal Andrés la quería matar", manifestó una mujer
rodeada de varios vecinos. Voceros de la investigación indicaron que la hipótesis más firme era la
pasional.
"Muchos escuchamos al hombre decir eso. Aún no sabemos de
quién se trata. Estamos investigando", dijo un pesquisa policial.
De acuerdo al primer examen de los médicos policiales, Gabriela recibió un
solo disparo en la cabeza, detrás de una oreja, y murió prácticamente en el acto. Anoche los
pesquisas intentaban profundizar la línea que apuntaba como sospechoso a un novio de la muchacha.
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