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Matan a un hombre, demoran a dos de sus hermanos e investigan a policías

Gabriel Torrén, hermano de un ex defensor de Newell's, fue molido a golpes en la zona sudoeste tras ser perseguido por un auto y una moto.

Sábado 23 de Mayo de 2020

Un hombre de 34 años fue asesinado en pasaje Rolla al 4000, a metros de Dr. Riva al 5900, un caserío que los vecinos reconocen como barrio Cordero, en la zona sudoeste rosarina. Gabriel Francisco Torrén tenía tres hijos pequeños y fue golpeado hasta la muerte el jueves, una hora antes de la medianoche.

   Sobre el asesinato trascendieron dos versiones. La primera indica que lo mataron dos de sus hermanos en el marco de una violenta pelea por el reparto del dinero por la venta de una casa. La otra, según denunció un familiar de la víctima y una vecina del lugar donde ocurrió el hecho, indica que el hombre fue atacado por agentes del Comando Radioeléctrico que arribaron tras un llamado al 911.

   Gabriel era uno de los hermanos de Miguel Angel Torrén, jugador de la primera división del club Argentinos Juniors de la ciudad de Buenos Aires y ex defensor de Newell’s. La investigación del hecho quedó en manos del fiscal Miguel Moreno, quien demoró a otros dos hermanos del futbolista y le dio intervención a la Agencia de Control Policial para que revise la actuación de seis efectivos del Comando Radioeléctrico que participaron de los momentos posteriores al trágico episodio.

Preguntas sin respuestas

Gabriel Francisco Torrén fue golpeado hasta la muerte. Es la única certeza absoluta que contiene el expediente abierto en la Unidad de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación (MPA). ¿Quiénes lo asesinaron?¿Por qué? Son las preguntas que dominan las primeras horas de la pesquisa mientras el fiscal espera el resultado de la autopsia que se hará bajo el protocolo de Minnesota, procedimiento recomendado en investigaciones de ejecuciones extralegales, arbitrarias y sumarias en las que participan efectivos de fuerzas de seguridad.

   Torrén residía con su concubina y tres pequeños hijos en una barriada de casas iguales que se levanta en barrio Godoy, a espaldas de la Unidad Penitenciaria 16 y a pocas cuadras del límite con Pérez. “No sabemos bien qué pasó. Yo soy la suegra y no quiero hablar porque tengo a los hijos de él acá y están muy expectantes”, explicó ayer a la mañana, en forma concisa y sin motivos para la repregunta la pariente del hombre asesinado. Por esas horas la concubina de Torrén se desayunaba que su compañero sería sometido a una autopsia que no sería inmediata.

Huyendo para refugiarse

Según se pudo reconstruir, días antes de su asesinato Gabriel Torrén había cobrado un porcentaje de dinero por la venta de una casa en la que también intervinieron alguno de sus hermanos, dos de ellos de entre 40 y 50 años. Una alteración en los porcentajes del reparto hizo que dos de ellos entraran en colisión directa con Gabriel. Los últimos tres días de su vida el hombre los pasó huyendo, dijeron sus allegados. Y durante las últimas horas estuvo llamando a distintos familiares anoticiándolos de que dos de sus hermanos querían matarlo. Eso fue lo que denunció su pareja ante el fiscal Moreno. La compañera de Torrén no tiene dudas de que Gabriel fue asesinado por sus familiares.

   El jueves a las 22 Gabriel estaba a treinta cuadras de su casa, en inmediaciones del pasaje Héctor Miguel Rolla al 4000. “Al hombre lo venían persiguiendo cuatro tipos en auto y una moto. Se refugió entre las casas y pedía a gritos que llamaran a la policía, que los hermanos lo querían matar. Se metió en una casa desocupada de Doctor Riva al 5900 y por ahí fue saltando tapiales. Tiraba piedras a las casas y pedía que llamáramos a la policía. Estuvo así como una hora. Al muchacho lo conocíamos porque una hermana vive a una cuadra”, indicó una vecina del lugar. A partir de ese punto el relato se hace sumamente escabroso.

En manos policiales

En el juego de las hipótesis una de las opciones finaliza cuando Torrén es asesinado a manos de dos de sus hermanos por el reparto de dinero de la venta de una casa, operación en la cual la víctima habría cobrado un monto mayor de efectivo del que le correspondía. En ese sentido, la policía buscaba al cierre de esta edición una mochila en la que Torrén llevaba efectivo y que no pudo ser localizada.

   Esa era la principal hipótesis en la mesa del fiscal Moreno hasta que uno de los hermanos Torrén, que luego quedó demorado, dijo que a su hermano lo había matado a golpes la policía. Una versión refrendada por una vecina que dijo haber presenciado la golpiza.

   “El hombre saltó desde un tapial hacia la calle (pasaje Rolla) justo cuando llegaba la policía en una camioneta. Los policías, en lugar de ayudarlo lo corrieron y le pegaron con furia. Se habrán pensado que era un choro. Y cuando lo pudieron manotear le pegaron la cabeza contra una piedra y le dieron flor de paliza. Muchos vecinos vieron lo que pasó, incluso hay filmaciones. El muchacho pedía que llamaran a la madre mientras le pegaban. Después llegaron los familiares a pedir explicaciones y no les dieron pelota”, explicó una vecina que dijo haber sido testigo involuntario del ataque.

   Ese hecho motivó que el fiscal Miguel Moreno le diera participación a la Agencia de Control Policial (la ex Dirección de Asuntos Internos), que puso bajo la lupa a seis efectivos del Comando que acudieron en tres patrulleros a un llamado registrado en el 911 para ir hasta el pasaje Rolla al 4000. A los efectivos se les secuestraron sus teléfonos celulares, se solicitaron los reportes de GPS de los móviles y la hoja de ruta que llevaron adelante el jueves a la noche.

   La investigación de homicidio de Gabriel Torrén tiene un final abierto. Por ahora hay dos teorías con peso. Dos hermanos de la víctima demorados a la espera de una serie de averigüaciones. Una mochila con dinero que no aparece. Seis policías bajo la lupa con sus teléfonos secuestrados y enviados a pericias. Y una autopsia que será determinante.

Una familia signada por las muertes violentas

La muerte de Gabriel Francisco Torrén no es la primera que enluta de forma violenta a la familia del capitán de Argentinos Juniors y ex defensor leproso Miguel Torrén. Diez años atrás, el 24 de abril de 2010, su hermano Walter, quien entonces tenía 32 años, fue asesinado a balazos en medio de una trifulca generada en un torneo de fútbol en una canchita de calle Qompi y Aborígenes Argentinos, en el barrio Toba de la zona sudoeste de la ciudad. Mientras Torrén boxeaba a un rival ocasional, un hombre apodado “Tata” intervino y lo baleó con un arma de bajo calibre. El proyectil le ingresó a Torrén por el omóplato izquierdo y lo mató.

   En tanto, ayer mediante redes sociales, la Asociación Atlética Argentinos Juniors de la Ciudad de Buenos Aires emitió un comunicado en el que dice “acompañar a Miguel Torrén y su familia en este difícil y duro momento, ante el fallecimiento de su hermano Gabriel”.

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