Un sumariante de la Aduana fue hallado asesinado ayer a la mañana en el departamento céntrico
donde vivía con una prima, con varias prendas de vestir amarradas al cuello, las manos atadas, el
rostro desfigurado a golpes y marcas de haber sufrido un brutal castigo. El empleado estaba vestido
con ropa interior de mujer. Los investigadores creen que lo atacaron para cometer un robo porque de
la casa faltaron productos de electrónica. Anoche se determinó que murió a causa de un fuerte
traumatismo de cráneo.
El cuerpo de José Luis Conde, de 38 años, fue hallado sin vida en la
cocina de su casa por una amiga que los domingos acostumbraba desayunar con él y con la prima de la
víctima, quien la noche anterior al crimen no estuvo en la casa. La joven llegó al pasillo de
Laprida 1062, subió las escaleras y encontró entreabierta la puerta de entrada a la vivienda.
Tendido en el piso de la cocina encontró a Conde, quien estaba boca arriba y tenía las manos atadas
delante del cuerpo con un trapo.
En el tobillo derecho tenía envuelto otro trozo de tela. Según una
fuente policial, daba la impresión de que habían intentado atarlo también de los pies, aunque sin
éxito. Estaba vestido con una bombacha, un corpiño y una camisita de tul.
En el cuello tenía amarrados con un nudo simple una campera, un vestido
y una calza negra. La cara del empleado estaba desfigurada a golpes, que no aparentaban haber sido
efectuados con un objeto contundente sino “directamente a trompadas”. “El rostro
estaba destrozado, tenía los ojos negros de tanto que le pegaron”, describió una fuente de la
investigación, que está a cargo de la Brigada de Homicidios y la comisaría 1ª.
Equívocos. Conde era empleado de la Aduana, donde según las fuentes trabajaba como
sumariante. En un primer momento se dijo que era abogado de la Afip, aunque más tarde ese dato fue
desmentido por un oficial de Jefatura.
Desde temprano, fuentes de la fuerza indicaron que el muchacho también
era transformista e incluso deslizaron que el año pasado había obtenido en Mendoza el tercer premio
de un concurso de drag queens (hombres que se visten y actúan como mujer con un estilo exagerado,
con fines artísticos o de entretenimiento). Pero fuentes judiciales señalaron anoche que en la
causa no existe constancia alguna de que la víctima se dedicara a esa disciplina artística.
Remarcaron que era una persona muy discreta y reservada con su vida privada.
El hallazgo. Alrededor de las 9.30 de ayer una amiga de la víctima llegó
hasta el departamento de Conde, situado sobre el local del Sindicato y Mutual de Obreros y
Empleados Tintoreros, Sombrereros y Lavaderos, y flanqueado por el Sanatorio Laprida y el Hotel
Romijor. La joven ingresó al pasillo y subió una escalera que gira hacia el departamento donde
vivía Conde. La puerta, situada en un descanso de la escalera, estaba semiabierta. La chica les
dijo a los policías que esto le resultó llamativo, aunque no sabía cuántas personas podrían tener
llave de la vivienda.
La casa consta de un hall desde el cual se reparten dos habitaciones con
salida a los dos balcones que dan al frente, donde la mañana de ayer, en contraste con la dramática
escena del interior, podía verse una solitaria reposera junto a una planta mustia. A un costado de
los dormitorios está el baño y, en el otro extremo del departamento, la cocina.

































