Mario Roberto Segovia se ganó el moto del "Rey de la efedrina" tras ser detenido en noviembre de 2008 en el aeroparque porteño acusado del contrabando a México de casi 300 kilos del precursor químico disimulado en 12 toneladas de azúcar. En marzo de 2012, el Tribunal Oral Penal Económico Nº 2 de la Capital Federal lo condenó a 9 años de prisión por contrabando simple agravado por haber utilizado documentación aduanera falsa, por la intervención de tres o más personas y por ser perjudicial para la salud. En agosto de ese mismo año, por la investigación de un laboratorio de metafentaminas descubierto en julio de 2008 en Ingeniero Maschwitz, Segovia recibió una condena adicional de 14 años de parte del Tribunal Oral Federal 4 de San Martín que lo consideró coautor de contrabando agravado por la intervención de tres o más personas y tratarse de sustancias que pudieran afectar la salud pública en concurso real con contrabando de estupefacientes agravado en grado de tentativa.
































