Policiales

Lo mataron de dos tiros disparados por uno de los ocupantes de una moto

La víctima tenía 29 años y caminaba por la colectora de Circunvalación y Estudiante Aguilar cuando fue atacado sin mediar palabras.

Miércoles 06 de Febrero de 2019

A Isaías Leonel Catán lo asesinaron de dos balazos en el pecho ayer a la madrugada, a 15 cuadras de su casa. El muchacho, de 29 años, fue sorprendido mientras caminaba pasada la medianoche por la colectora de la avenida de Circunvalación entre Estudiante Aguilar y Monte Flores, en la zona oeste de la ciudad, por dos hombres en moto que lo balearon. Con dos tiros en el tórax la víctima caminó unos 40 metros y buscó refugio en uno de los ranchitos ubicados en la zona. Pero ningún vecino se atrevió a abrirle la puerta. "Lo miré desde la ventana y no lo reconocí como vecino del barrio. Y acá no podes abrirle la puerta a cualquiera o salir si escuchas balazos porque nunca sabés qué puede pasarte. Podés hablar con vecinos, pero nadie va a salir en una foto porque mañana el que salió en la tele o en el diario está tirado en la vereda muerto como el pibe este", explicó un residente del lugar donde ocurrió el crimen.

El cuerpo de Isaías Catán quedó agonizante junto al improvisado portón de alambre de una modesta vivienda ubicada sobre José María Rosa (como se llama allí la colectora de Circunvalación) al 2300, en los confines de los barrios Santa Lucía y La Palmera. Cuando la policía llegó constató que había recibido dos impactos de bala en el pecho. Los vecinos denunciaron que la ambulancia, que lo trasladó aún agonizante, demoró más de una hora de arribar. Al Hospital de Emergencias Catán llegó muerto. El muchacho vivía en inmediaciones de Deán Funes al 7100, en barrio Godoy, a unas 15 cuadras de donde lo mataron. Tenía prontuario penal abierto y una condena a cuatro años por robos calificados reiterados en 2010. En el lugar de su asesinato algunos vecinos indicaron que lo conocían por andar pidiendo en la zona.

"Este es un barrio complicado. Cuando cae la noche te tenés que guardar. Mis hijos no pueden jugar en la vereda porque por ahí pasan a los tiros, una moto los puede atropellar o te agarran el pibe, entran a tu casa y te afanan. Por ahí ves grupitos de pibes que se juntan a fumar porros y te saludan como si fueras su amigo. Los patrulleros pasan, pero la sensación es de que nadie controla nada", explicó uno de los pocos vecinos que aceptó charlar con la prensa.

Un barrio duro

Barrio La Palmera es un triángulo de tierra delimitado por la colectora José María Rosa, Estudiante Aguilar y las vías del ferrocarril que lo separan del populoso Santa Lucía. Territorio conjunto dominado en los últimos años por una serie de peleas territoriales al son de la narcocriminalidad y el robo rastrero.

Según lo reconstruido por los pesqisas, pasada la medianoche del lunes Isaías Catán caminaba por las inmediaciones de Aguilar y la colectora hacia avenida 27 de Febrero. De acuerdo a lo que pudo verse en una cámara de videovigilancia ubicada en las inmediaciones, a la 0.56 del martes el muchacho fue sorprendido por dos hombres en una moto. Intentó correr y herido caminó unos 40 metros. Ya fuera del ojo de la cámara, buscó ayuda en una humilde vivienda de chapas ubica a mitad de trayecto entre las calles Estudiantes Aguilar y Monte Flores. Una mancha de sangre sobre la tierra denota dónde su cuerpo agonizante esperó por ayuda. Siempre según la filmación, tres minutos más tarde fue asistido por una camioneta policial que estaba a 150 metros, en la estación de servicios de 27 de Febrero y Circunvalación.

"Fue raro. Se vio pasar una camioneta de la policía (desde Aguilar hacia la estación de servicios) y ahí fue cuando pasó todo. Se ve que los policías se lavaron la cara y a los cinco minutos volvieron de la estación de servicios y se toparon con el herido. Se ve que tendría problemas con alguno y lo agarraron regalado. Le pegaron dos balazos en el pecho", explicó un residente. Allegados a la víctima confiaron a los investigadores los nombres de al menos dos hombres con los que Catán tenía conflictos callejeros.

El caso quedó en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Florentino Malaponte, quien comisionó al Gabinete Criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI) para que trabajara sobre el territorio a fin de relevar posibles rastros, fotografías y testimonios.

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