Un hombre aceptó una condena a ocho años de cárcel por haber recibido y ocultado dos armas de fuego usadas en el doble homicidio de Brian Ezequiel Molina y Dylan Joaquín Valenti, ultimados tres años atrás en un descampado en venganza por otro asesinato ocurrido unas horas antes.
Armando Alfredo Molina, de 30 años, acordó la pena mediante un procedimiento abreviado homologado el miércoles por el juez Mariano Aliau.
Venganza
Dylan Valenti, de 18 años, y Brian Molina, de 22, fueron asesinados la noche del 30 de septiembre de 2021 en venganza del asesinato, quince horas antes, del narco Julián Zanier, ejecutado de 32 balazos en una casa de Nuevo Alberdi. Según estableció la investigación, familiares de Zanier habían salido a buscar a Valenti y cuando lo encontraron estaba con Molina, que era ajeno al hecho.
Las víctimas fueron llevadas a bordo del VW Suran de Molina hasta Uriburu y Las Palmera, en el límite municipal entre Rosario y Pérez, donde los ejecutaron de varios disparos y los dejaron abandonados luego de robarles sus respectivos celulares, además de dos aros y un anillo de oro que terminarían siendo incriminantes para los ocho imputados —con distintos grados de participación— que hay en el caso.
La investigación comenzó sin descartar posibles vinculaciones con el crimen de Zanier. El hallazgo de uno de los celulares robados comenzó a unir los puntos para que el fiscal Alejandro Ferlazzo pudiera mapear lo sucedido. Así, varios meses después cayó el “Chivo” C., un familiar de Zanier a quien se le atribuyó haber urdido el plan que implica un agravante para las acusaciones. Y luego fueron cayendo el resto de los sospechosos.
Encubrimiento
Para cuando imputaron al Chivo y otros miembros de su banda, Molina ya estaba preso por otra razón: una balacera en zona sudoeste el 11 de diciembre de 2021 —tres meses después del doble homicidio— en cuyo marco vecinos lo vieron con una pistola plateada. Cuando llegó la policía al lugar Molina se metió en su casa de Maradona al 5400 e intentó descartar un arma calibre 9 milímetros. Pero eso precipitó el hallazgo de otra pistola, una escopeta, una carabina y municiones de todos los tamaños.
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Por eso quedó detenido Molina hasta que se estableció que entre las armas halladas en esa requisa estaban las pistolas empleadas en el doble homicidio. Entonces el fiscal lo imputó por “encubrimiento por favorecimiento real agravado por provenir de un delito especialmente grave en calidad de autor en concurso ideal con tenencia ilegítima de arma de guerra, dos hechos, en concurso real con tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil y portación ilegítima de arma de fuego de guerra”.
En ese marco, esta semana Molina aceptó ocho años de cárcel por los delitos que le achacaron.