Policiales

Lo asesinaron de un tiro frente a la casa de su familia en zona sur de Rosario

José Ramón Casco, de 54 años, fue atacado desde una moto en la que iban pibes de barrio Las Flores y con frondosos prontuarios penales. Sucedió en Moreno al 6400.

Jueves 22 de Octubre de 2015

“Estábamos charlando con mi papá cuando vinieron tres en una moto. Venían muy despacito. Como mirando a quién. Se pasaron un metro y medio de la casa y ahí empezaron a disparar. A mi me salvó el árbol, pero un balazo le dio a mi papá y lo mató”. El protagonista del relato es Leandro, uno de los 13 hijos que tuvo José Ramón Casco, el vecino del barrio La Granada asesinado la noche del martes en Moreno al 6400, frente a la puerta de una vivienda que exhibía las huellas de los balazos calibre 9 milímetros y 11.25.

A la hora de las acusaciones, en La Granada apuntaron sin titubear a dos muchachos con antecedentes que viven en Las Flores, al sur de la avenida Circunvalación, y pertenecen a la banda de “Los Cambichos”. Los dos incumplían la prisión domiciliaria impuesta por delitos cometidos cuando eran menores de 18 años. A uno le dicen “El bola”, tiene 19 años y está acusado de haber participado en el homicidio de Antonio Silvero, un chico de 16 años baleado el 25 de noviembre de 2012. También fue noticia el 7 de octubre pasado cuandolo balearon desde un auto frente a su casa “por haber incendiado el auto de un vecino”. El otro apuntado es “Ranita”, de 22 años, quien siendo menor fue sindicado como sospechoso del asesinato de Brian Nicolás Barbiera, de 17 años, el 4 de abril de 2012; y el de Juan José Escobar, de 48 años, perpetrado el 20 de mayo de ese mismo año.

“En Los Flores como acá (La Granada y 17 de Agosto) hay gente buena y mala. Estos pibes que vinieron a tirar lo hacen para darse cartel. Vienen y te disparan. Después dicen que te matan por ser «granadero» (de La Granada). Antes eso no pasaba, pero acá las balaceras son de todos los días. Date una vuelta por el barrio y mirá la cantidad de casas baleadas que hay”, explicó Leandro.

“Después de que nos balearon a nosotros, dieron toda la vuelta y en Melían y Pasaje 509 balearon a unos pibitos que jugaban a la pelota en la calle. Lo hacen para hacerse cartel. Por suerte a los pibitos no les pegaron las balas”, agregó el muchacho.

Un barrio con estigma. Moreno al 6400 marca un lateral del casino. Entre el Pasaje 509 y Caña de Ambar reside, desde que La Granada era un asentamiento de ranchos, la familia Casco. De ese mismo barrio son oriundos varios integrantes de la banda de Los Monos. Allí los vecinos siguen mirando con recelo el desembarco de cronistas y redactores de los medios de comunicación. Pero los familiares de José Ramón Casco querían contar su verdad y desvirtuar cualquier conexión con el mundo del narcotráfico.

“Nosotros no tenemos nada que ver con los narcos. Somos una familia de laburantes. Acá allanaron muchas casas, pero nunca la nuestra. Por eso cuando se dicen cosas (que el crimen podría tener una raíz narco) duelen mucho. Yo tengo un primo apodado «Casquito» (Darío David Fernández detenido por el homicidio de Andrés Manuel García, ocurrido el 2 de junio de 2008) que esta preso. Si nosotros seríamos narcos estos pibes ya no estarían. El narco tiene poder para hacerlos mierda. Nosotros no”, explicó Leandro. Al respecto, según las crónicas policiales dos integrantes de la familia Casco estarían vinculados a la banda de Los Monos: uno es el mencionado “Casquito” y el otro es el apodado “Tuerto”.

Por sus hijos. José Ramón Casco tuvo 13 hijos. Once de ellos nacieron y se criaron en una humilde vivienda de Moreno al 6400. Estaba separado y se había ido a vivir a barrio Alvear. “Mi papá no vivía acá (Moreno al 6400) pero muchas horas las pasaba en esta casa junto a sus hijos”, explicó Leandro. “Y yo estoy en barrio Tío Rolo”, indicó.

“El martes a las 19.50 recibí un mensaje de mi papá para que charláramos, me vine para la casa de mi mamá y nos pusimos a charlar en la vereda. Yo estaba contra el árbol y mi papá de costado a la calle, mirando al sur. Entonces apareció la moto súper despacio, como a 10 kilómetros por hora, como buscando a quién dársela”, indicó el muchacho.

“Pasaron como un metro y medio y empezaron a disparar con una pistola a repetición y una 11.25”, comentó Leandro. “Pudo ser mucho peor porque en la vereda jugaban muchos chiquitos. (Los policías) levantaron alrededor de 25 vainas”, agregó. José Ramón recibió un balazo en el costado derecho de las costillas y lo recorrió de lado a lado. La mayoría de los plomos perforaron el portón de ingreso a la casa y dieron contra las paredes del domicilio.

En un auto particular los Casco lo llevaron al hospital Roque Sáenz Peña, donde falleció. La causa quedó en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Florentino Malaponte, quien indicó que la bala que mató a Casco es calibre 11.25 y que están individualizados los autores del homicidio.

 

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