Policiales

Lo acribillaron a balazos cuando llegaba a su departamento

Ariel Señuque tenía 41 años y recibió ocho tiros cuando estaba en su auto. Lo vinculan a la droga y la noche. Su pareja está ligada a una causa narco.

Sábado 20 de Julio de 2019

“Aunque muchos no creyeron que lo lograría, hoy estoy donde merezco”. El 30 de noviembre pasado Carlos Ariel “Patito” Señuque posteó en su perfil de Instagram una frase que parecía tener el significado de un epitafio, aunque en ese momento expresaba un sentimiento de vida. Ayer a las 7.15 de la mañana, cuando la ciudad comenzaba a desperezarse, el hombre de 41 años llegó manejando un Renault Laguna gris hasta un edificio de Brown al 2800 donde alquilaba en forma temporal un departamento. Cuando esperaba para ingresar a la cochera, con el auto en marcha, un sicario armado se acercó al vehículo y lo ejecutó con al menos ocho disparos que le impactaron en el cráneo, el cuello y el pecho. Señuque no tuvo tiempo a reaccionar. Al llegar al lugar una dotación de la Guardia Urbana Municipal alertada por el vecindario que escuchó las estampidas, los agentes lo hallaron agonizante y falleció pocos segundos después en el lugar.

   En tanto, desesperada, una joven mujer con aspecto de recién levantada gritaba pidiendo ayuda desde el balcón del 5º C, el departamento que alquilaba Señuque. Los unifromados municipales le pidieron que bajara, pero les respondió que no lo podía hacer porque estaba encerrada y no tenía llaves. Entonces el portero del edificio abrió la puerta con una llave maestra y así se empezó a desentramar la historia del hombre acribillado.

Robo no, malas compañías si

A Señuque no le robaron nada. Tenía en su poder 2.500 pesos, dos celulares, un tuquero (especie de filtro utilizado para aprovechar todo el cigarrillo de marihuana) y en el auto un tubo con flores de marihuana y otros con varias pastillas que fueron enviadas a analizar para saber si se trata de éxtasis. Alrededor del auto, en tanto, los efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) secuestraron una decena de vainas servidas calibre 9 milímetros.

   La muchacha que esperaba a Señuque en el departamento y que gritaba desde el balcón para que fueran por ella fue identificada como Agustina T. y tiene 19 años. Según describió el fiscal Miguel Moreno tras dialogar con ella, la chica mantenía una relación sentimental ocasional con “Patito” desde hacía tres meses y desconocía su apellido. Y como en todo lo que rodeó al homicidio, cada dato que se fue conociendo abría una nueva ventana ligada a la noche rosarina y sus oscuras historias.

   Agustina T. había sido detenida el mediodía del 12 de marzo por efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) junto a cuatro personas en medio de un operativo de entrega controlada de 13 kilos de marihuana en un minimarket de Rioja y España. La droga había llegado a Rosario embalada en una encomienda y entregada por un empleado de la sucursal del Correo Argentino que se encuentra frente a la estación de servicios donde se concretaron los arrestos. Cuatro días más tarde, el juez federal Carlos Vera Barros le concedió a la chica la excarcelación bajo una fianza de 50 mil pesos. Y ayer el mismo juez esperaba los resultados del allanamiento al departamento que ocupaban Señuqe y Agustina, a quien le revocaron la libertad condicional y anoche quedó detenida.

Una vida de noche

El asesinato de “Patito” está rodeado de jugosos detalles: algunos chequeados oficialmente, otros como anécdotas de la noche profunda de Rosario. Por eso, la ejecución mafiosa de Señuque tiene una explicación oficial y otra callejera. Quizás, juntando ambas, se pueda confeccionar un perfil de la vida de la víctima. “Era una persona que estaba ligada a la noche y a los boliches, pero aún desconocemos de que manera. No sabemos si era dueño, encargado o trabajaba en boliches”, explicó a 50 metros de la escena del crimen el fiscal Miguel Moreno. La víctima tenía media docena de perfiles en las redes sociales, fundamentalmente en Facebook e Instagram. Allí podía vérselo alegre y jovial con amigos, compañías de la noche y algún que otro personaje mediático.

   “Este muñeco vendía falopa en los after y otros boliches. Es muy conocido en la noche y uno de los lugares donde solía parar era un boliche de Pellegrini y Maipú donde hace unos meses balearon a un pibe de 18 años”, explicó un conocedor del submundo nocturno rosarino. El caso que recordó el informante callejero ocurrió al filo de la medianoche del 17 de mayo y la víctima fue Valentín R., quien recibió múltiples balazos cuando se retiraba de ese boliche. “Este muchacho que mataron ahora entraba a los boliches, y hacía lo suyo. Tomaba un champán y hacia su gira. Era delivery de drogas”, explicó el vocero.

   A partir del diálogo con vecinos de la zona donde residía Señuque, éste había alquilado temporalmente el departamento 5º C del edificio de Brown 2857 en septiembre pasado. Sin embargo se lo empezó a ver con asiduidad en los últimos dos meses. El mismo edificio había sido allanado a mediados de 2017 por efectivos de Prefectura Naval con órdenes del juez federal Carlos Vera Barros en una causa por drogas. La requisa fue en el departamento 5º B y no en el que hasta ayer ocupaba “Patito”, quien en su DNI tenía residencia fija en el barrio Tío Rolo.

   “Patito” eligió para su alojamiento temporal un barrio que supo ser prostibulario y regenteado por rufianes. Un barrio que hoy es epicentro de la movida nocturna local y que fue escenario del ataque a balazos contra tres bares en los meses de abril y mayo.

   Según la reconstrucción que se pudo llevar adelante dialogando con el fiscal, vecinos y conocedores de la noche, alrededor de la 1.30 de ayer Señuque mantuvo con Agustina T. una discusión que terminó con un portazo. El hombre dejó encerrada a la mujer en el departamento y se fue en el Renault Laguna gris. Unas seis horas más tarde regresó a Pichincha con las primeras luces del alba. Alrededor de las 7.15 maniobró y quedó de cara al portón de ingreso al edificio. Fuen entonces que entre 8 y 10 detonaciones sacudieron la modorra del viernes.

Huyeron en moto

“Escuché las detonaciones y le metí llave a la puerta. Esperé un ratito y me asomé. Un vecino me dijo que habían herido un hombre y llamé a la policía. Ni quise acercarme. Un vecino me dijo que parece que lo estaban esperando y le salieron de atrás de un Renault Clio negro que estaba estacionado”, explicó un comerciante. Sin embargo Agustina, al ser interrogada por la policía, indicó que tras los disparos escuchó el motor de una moto acelerando.

   “Nosotros estamos enfrente. Nos asomamos cuando escuchamos las detonaciones y vimos al hombre agonizando en el interior del auto. No le dieron tiempo a nada”, explicó a su vez un empleado de un laboratorio que funciona en la cuadra.

   De segunda mano varios vecinos indicaron a la prensa que los autores de los disparos serían dos hombres que circulaban en una moto y que luego de ejecutar a Señuque huyeron por calle Brown hacia el este. Por eso el fiscal Moreno ordenó que se relevaran cámaras de videovigilancia públicas ubicadas en Francia y Brown, Callao y Brown y Lagos y Salta. Y también las ubicadas en negocios de las inmediaciones.

   Una hipótesis que valora la Fiscalía, no la única, es que Señuque habría mantenido una áspera disputa en un after que visitó previamente al arribo al lugar donde fue asesinado. El fiscal Moreno indicó que no lo tenía documentado, aunque le había llegado esa versión. Así, y sin quererlo, “Patito” Señuque se convirtió en una de las noticias del día de un viernes agitado.

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