Policiales

La sombra de una guerra entre bandas sobre el crimen a tiros de una mujer

Era hermana de Tubi Segovia, imputado de tres homicidios. El novio de la víctima habría acusado a Alan Funes, de un grupo rival, como el tirador.

Martes 16 de Enero de 2018

Marcela Díaz estaba amenazada de muerte. Le habían dicho que su cabeza tenía precio y que se fuera de Rosario antes de fin de año o aparecería muerta. La noche del domingo regresó a su casa a buscar algo de ropa. Salía en moto con su pareja cuando los cruzó un Volkswagen Surán desde el cual la mataron con varios disparos en pasaje Lejarza al 5600. La mujer de 36 años era hermana de Ariel "Tubi" Segovia, preso por ordenar dos asesinatos y enfrentado a "la banda de Los Funes" de barrio Tablada. Una violenta saga que la semana pasada se cobró la vida de Ulises Funes, baleado desde un auto en La Lata, y que ahora sumó otro caso a la lista.

En esa serie de asesinatos cruzados a los que enseguida sucede una nueva promesa de venganza está, para los investigadores, el móvil del último crimen. Marcela Alejandra Díaz recibió múltiples disparos y falleció en el lugar del ataque, cerca de su casa. La moto en la que iba como acompañante era conducida por su pareja, Nahuel G., un joven de 25 años que sufrió un disparo en una pierna y en un brazo y quedó internado en el Hospital Clemente Alvarez bajo custodia, ante el temor de represalias por ser el único testigo.

Dos hermanos

La mujer era velada ayer a la tarde por un círculo muy cercano de allegados, entre ellos sus hijos de 18 y 7 años, en una cochería del macrocentro donde campeaban el temor y el recelo ante rumores de que el lugar podía ser blanco de otra balacera.

Una versión que circuló ayer con fuerza es que el novio de la víctima habría adjudicado los disparos a Alan Funes, un joven del clan familiar de Tablada con pedido de captura, y a su novia. Una semana atrás mataban a tiros a su hermano Ulises en La Lata y ahora el joven prófugo aparece mencionado en el crimen de la hermana de su rival. "Hermano por hermana", resumió una fuente judicial. Es la sospecha más fuerte que rodea al último asesinato de una saga sangrienta y desquiciada que parece no tener fin.

De acuerdo con el parte policial por el caso, el domingo cerca de las 23 Díaz iba como acompañante en una moto Honda Falcon negra por Lejarza al 5600 cuando se acercó un Volkswagen Surán con varios ocupantes desde el que dispararon sin mediar palabra. Una cantidad no determinada de disparos impactaron en la mujer, quien murió allí mismo con al menos un tiro en el pecho. Cayó frente a un portón metálico celeste donde ayer a la mañana persistía una gran mancha de sangre. Cuando la policía llegó, la mujer ya había fallecido.

El conductor de la moto dijo que acababan de salir de la casa cuando los atacaron. Luego entregó un bolso azul que pertenecía a la víctima y que contenía dinero, cápsulas y ojivas de distintos calibres. La policía secuestró además una bolsa con ropa. Y el forense que revisó a Díaz encontró entre su ropa material estupefaciente que fue incautado.

Mientras los efectivos perimetraban el lugar, según se indicó, una vecina de 42 años se acercó a la escena y señaló que en el piso había un arma de fuego. Era una pistola calibre 3.80 que fue secuestrada por personal de la Policía de Investigaciones y será peritada.

Siete días

El crimen se atribuyó en un primer momento a un posible intento de robo de la moto pero con el correr de las horas se impuso la hipótesis de la venganza, móvil que el fiscal de Homicidios Ademar Bianchini admitió como el más probable en contacto con la prensa. Es que el ataque aparece atado al reciente crimen de Ulises Funes, un joven marino mercante de 23 años sin antecedentes penales asesinado siete días antes, también un domingo.

El joven estaba en la puerta de la casa de su novia en Garay casi Corrientes cuando pasó un auto con dos hombres y una mujer rubia en el asiento trasero desde el que, sin decir nada, le dispararon balas 9 milímetros a la cabeza y al tórax. Días antes habían baleado la casa de su abuela. El 30 de diciembre su padre Jorge Funes fue atacado a tiros en la zona lumbar y el abdomen en Alvear, localidad a la que se había mudado para alejarse de la zona de conflicto.

Los hermanos de Ulises mantienen una fuerte confrontación con el hermano de Marcela, Tubi Segovia. "Descansá en paz hermano, tanto que extrañabas a tu mamá. Les voy a matar hasta el perro, lo que se me cruce", había escrito en su muro de Facebook Lautaro Funes como un anticipo del vuelto que no tardó en llegar.

Hostigada

En ese clima áspero vivió Marcela sus últimos días. Sabía que su vida corría peligro. Su abogada, Romina Bedetti, contó a este diario que el 30 de diciembre pasado la habían atacado a tiros en Doctor Riva 20 bis. Esa vez no alcanzaron a herirla pero a las dos horas balearon a su hijo mayor Milton R., de 18 años. Según se informó entonces, el joven llegó por sus propios medios al hospital Provincial donde le diagnosticaron un impacto de bala en la espalda y otro en el muslo derecho. Luego lo derivaron al Heca.

Desde entonces el joven se moviliza en silla de ruedas y no sabe si podrá volver a caminar. A los siete días Bedetti realizó una presentación en la delegación de Asuntos Internos porque la mujer erafotografiada por policías. "No tenía pedido de captura ni causa abierta y la acribillaron en la puerta de la casa", comentó la profesional, muy conmovida.
   Según indicó, tras el crimen de Ulises Funes comenzaron a circular rumores de que la policía buscaba a un amigo de Milton apodado Cable y que la propia Marcela estaría mencionada en ese ataque. Por eso en estos días la abogada acudió una vez más a Asuntos Internos, donde ofreció una presentación espontánea de los dos y explicó que, mientras ocurría el crimen de Ulises, Cable estaba cenando con su padrino que es chofer de un funcionario provincial. "Nunca ofrecieron custodia ni los convocaron", añadió Bedetti.
   El sábado la abogada realizó una nueva presentación: un hábeas corpus en favor de Díaz porque "la policía la estaba molestando". Ese recurso arrojó que sobre ella no pesaba ningún pedido de captura. Al día siguiente la mataron. "No entendemos por qué estaba en moto, ella se cuidaba muchísimo y se había ido de la casa porque estaba amenazada", añadió la abogada. Es que, según los íntimos de la mujer, cuando sufrió el ataque del 30 de diciembre le habían advertido que si no se iba antes de fin de año la matarían: "Le habían dicho que su cabeza valía 200 mil pesos". La mujer cambió de domicilio pero había regresado a su casa a buscar ropa cuando la acribillaron.
El clan rival
  Los hermanos Alan (prófugo) y Lautaro "Lamparita" Funes (preso desde septiembre) mantienen una vieja rivalidad con los descendientes del asesinado ex jefe de la barrra de Newell's Roberto "Pimpi" Caminos. Están enemistados con Alexis Caminos, hijo de Pimpi, de quien Tubi Segovia es aliado. Tubi, de hecho, está preso por mandar a matar a Lamparita, aunque el tirador falló y mató a un inocente (ver recuadro página previa).
   Alan Funes, de 19 años, estaba desde octubre con prisión domiciliaria por un crimen del que lo acusaron cuando era menor. Pero desde los primeros días de enero está prófugo luego de que circulara un video en el que aparece disparando una ametralladora en los festejos de fin de año.
   Lautaro a su vez está acusado por un crimen y como jefe de una banda llamada Los Miserables a la que se atribuyen robos domiciliarios y venta de drogas. El anteúltimo día de 2017 cayó preso Carlos Jesús "Pelo Duro" Fernández, sindicado como su socio y quien en breve será acusado de liderar el grupo.
   La confrontación entre bandos tuvo un pico máximo el 11 de marzo de 2016 cuando fue asesinada la madre de los Funes, Mariela Griselda Miranda, frente a su casa de Ayacucho y Uriburu.   

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