Policiales

La increíble historia del rosarino que traficó cocaína en un yate al País Vasco

Luciano C. era buscado por la Justicia francesa y fue detenido en Rosario. Ante un juez federal dijo que no quería ser extraditado a Francia, donde sospechan que el hombre condujo el yate en el que la droga atravesó el Atlántico.

Sábado 06 de Abril de 2019

En el verano europeo de 2017 siete ciudadanos griegos alquilaron una casa en una playa del sudoeste francés. Dijeron ser cineastas que realizaban un documental sobre surf y se pasearon impúdicamente en vehículos 4x4. Además, expusieron a quien los veía que tenían lanchas semirrígidas (gomones).

En ese marco, el 20 de junio de 2017 un pescador creyó ver un naufragio en las costas de Mimizán, un pequeño poblado bañado por las aguas del Golfo de Vizcaya en el País Vasco francés. Y por eso alertó a los bomberos. Cuando estos llegaron a la playa para asistir a los náufragos se toparon con los supuestos cineastas griegos mojados y exhaustos al lado de los gomones y 1,5 tonelada de cocaína de máxima pureza en la playa. Todos quedaron presos en flagrancia.
Poco después, un allanamiento en la casa que alquilaban permitió hallar otros 200 kilos de cocaína. Ese fue el principio del fin para un navegante rosarino caído en desgracia el sábado de la semana pasada como sospechoso de ser el timonel que guió el velero que cruzó el océano Atlántico con 1,7 toneladas de cocaína de máxima pureza por un valor que oscila los 170 millones de euros. Francia había requerido su detención y extradición el 7 de noviembre del año pasado.
Luciano Eugenio C. es rosarino y tiene 42 años. Es el hombre en cuestión que fue detenido el sábado 30 de marzo cuando llegaba a la casa de su madre, en bulevar Oroño y Urquiza. Dos días después fue sentado en el banquillo de los acusados frente al juez federal Marcelo Bailaque, quien reemplaza a Carlos Vera Barros (en uso de licencia), y tras corroborar sus datos le dijo al magistrado seis palabras: "No quiero ser extraditado a Francia".
Esa respuesta sencilla abrió un proceso de extradición que podría durar meses. A partir de su detención, la Justicia francesa tiene 45 días para formalizar la petición, según confiaron fuentes de la pesquisa.

Lea mañana la nota completa en la edición de La Capital.

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