Policiales

La hermana de Esteban Alvarado, juzgada por narco

Junto a la mujer están desde ayer en el banquillo de los acusados su pareja y otras siete personas. Les imputan integrar bandas de venta de estupefacientes

Viernes 22 de Febrero de 2019

Una hermana y un cuñado de Esteban Alvarado, actualmente imputado de haber instigado un crimen mafioso y sospechado de liderar parte del negocio narco en la ciudad, comenzaron a ser juzgados ayer en los Tribunales Federales de Rosario como presuntos miembros de una organización de comercialización de drogas varias. Se trata de Yanina Alvarado, de 37 años, y su pareja Fabricio Lorincz, de 35, quienes fueron apresados en 2014 y ayer se sentaron en el banquillo junto a otros siete acusados.

El debate por el cual se prevé el desfile de unos 140 testigos comenzó ayer ante el Tribunal Oral Federal 3 compuesto por los jueces Eugenio Martínez, Oscar Facciano y Ricardo Vázquez, quien reemplaza a su par Mario Gambacorta por haber sido éste uno de los fiscales de la instrucción de la causa.

Junto con Alvarado y Lorincz se sentaron al banquillo Natalia Scarcelo, de 45 años; Sergio Alberto Tesán, de 35; Yamil Gerónimo Yadu, de 26; Mauro "Eze" Salgado, de 32; Leonel Ricardo Demetrio, de 29; Miguel Angel Lotuffo, de 33; y Gustavo Ariel "Gordo" Ramírez, de 45 años. La jornada tuvo dos ausentes: el imputado Ariel Carlos Gaeta, de 48 años y declarado en rebeldía por no haberse presentado ante el tribunal, y Eduardo "Negro" Yadu, quien se mantiene prófugo.

Según la teoría de los acusadores, encabezados por el fiscal federal Federico Reynares Solari, la organización actuaba en ciudades como Rosario, Roldán y Carcarañá dividida en dos líneas: una encabezada por Ramírez y Lorincz a cargo de la comercialización de cocaína y marihuana; y la otra, a cargo de Lotuffo, que si bien vendía esas drogas se dedicaba principalmente a sustancias sintéticas como LSD, éxtasis y ketamina.

Allanamientos y roles

La investigación que instruyeron el ex fiscal Gambacorta y el juez federal Carlos Vera Barros comenzó a fines de 2013 a partir de una causa anterior sobre un grupo narco que operaba en Casilda y otras localidades del sur santafesino. Un año después, en diciembre de 2014, Vera Barros ordenó 25 allanamientos en Rosario, Roldán y Carcarañá donde se secuestraron en total unos diez kilos de marihuana, más de dos de cocaína, cápsulas de éxtasis, 1.700 dosis de LSD y elementos de corte. El detalle de esos allanamientos será ventilado en la jornada de hoy.

Así se estableció que el grupo comandado por Lorincz y Ramírez e integrado además por Alvarado, Scarcelo, Gaeta y Tesan vendían cocaína y marihuana en sus domicilios o mediante delivery.

Ramírez, por ejemplo, vendía en Rosario y en Roldán, y también se encargaba de transportar la droga a pedido de sus subdistribuidores. Lorincz y Alvarado impartían indicaciones a Scarcelo, quien estaba a cargo de un punto de venta de droga en una vivienda Fonavi de la zona oeste. En tanto, Lotuffo organizaba la comercialización de drogas sintéticas que le proveía Demetrio y luego le hacía llegar a Salgado.

Durante la jornada de ayer, luego de que se leyera el acta de elevación a juicio, los jueces quisieron escuchar a los acusados. Alvarado y Lorincz se abstuvieron de declarar, aunque él admitió que conocía del barrio a algunos coimputados. Ramírez tampoco habló.

Pocas palabras

Lotuffo, a su turno, dijo que está estudiando derecho y ciencias económicas en la cárcel de Villa Devoto, donde está desde 2015. En ese sentido, pidió al tribunal si podían ayudarlo a ver a sus familiares con quienes no se encuentra desde hace tres años.

También declaró Yamil Yadu, quien negó las acusaciones en su contra y reveló que la casa de Carcarañá donde fue detenido era de su padre prófugo. Alegando que tiene un trabajo en blanco y sostiene a su familia, su defensa pidió que el joven pueda abstenerse de concurrir a las audiencias previstas para los días jueves y viernes. Lo mismo pidió Salgado, padre de dos pequeños, bajo el mismo argumento.

Scarcelo se limitó a dar sus datos, pero no declaró. Sólo pidió poder ser visitada por sus nietos. Por su parte, Demetrio negó los cargos y contó que trabaja en gastronomía desde hace cuatro años, que tiene trabajo en blanco —también pidió no asistir a las audiencias— y advirtió que el número de teléfono que en el expediente se le atribuye no le pertenece.

Además de la palabra —o abstenciones— de los acusados se reprodujeron escuchas telefónicas que son parte de las pruebas.

Las escuchas

En algunas escuchas sobresalen las conexiones entre los imputados. En otras se pudo escuchar cómo Lorincz manda a balear un auto o a incendiar una casa, "hechos que no se pudo saber si ocurrieron", indicó Reynares Solari.

También pudo escucharse cómo Lorincz mencionaba a Alvarado y se presentaba como "el cuñado del Esteban", tal vez como forma de exhibir sus contactos y asegurar la territorialidad de su negocio.

No obstante, y más allá de las menciones a un Alvarado que por esos días se encontraba detenido en Buenos Aires purgando una condena por el robo y desguace de autos de alta gama, fuentes allegadas a la investigación revelaron que no parece ser el protagonista central de este juicio.

Sin embargo, no se descarta que a lo largo del debate se aclare que Alvarado tuvo alguna participación en esta red, de la cual también deberá probarse si los dos grupos enjuiciados constituyeron efectivamente una misma organización.


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