Policiales

La fiscal pidió que el panadero que mató a dos asaltantes sea liberado

La fiscal que interviene en el homicidio de dos jóvenes causado por un repartidor que alegó legítima defensa dictaminó a favor de que el imputado quede en libertad mientras avanza la causa. Para la encargada de la acusación no existe riesgo de que el distribuidor intente evadirse, lo que no implica ninguna valoración sobre su responsabilidad...

Miércoles 03 de Septiembre de 2008

La fiscal que interviene en el homicidio de dos jóvenes causado por un repartidor que alegó legítima defensa dictaminó a favor de que el imputado quede en libertad mientras avanza la causa. Para la encargada de la acusación no existe riesgo de que el distribuidor intente evadirse, lo que no implica ninguna valoración sobre su responsabilidad en el caso, que todavía es materia de investigación.

  El dictamen de la fiscal Lucía Aráoz quedó ayer al mediodía a consideración de la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara, quien tiene 24 horas para decidir si le otorga la libertad al repartidor Germán G., de 33 años, o si lo mantiene detenido en la causa en la que está imputado de un doble homicidio.

  La magistrada aceptó el pedido de la fiscal para que se incorpore al expediente el prontuario del imputado. Lo que se discute es si existe peligrosidad procesal (si hay riesgo de que el repartidor intente fugarse o altere pruebas estando en libertad) pero no el fondo del asunto.

  Los investigadores judiciales aún no habían recibido las actuaciones policiales y no contaban hasta ayer con elementos para contrastar la declaración del imputado. Para eso esperaban el resultado de la autopsia, que dirá cómo y desde qué distancia alcanzaron los disparos a las víctimas, y de las pericias a las armas (ver aparte).

  Los abogados de G., Víctor y Malena Corvalán, habían pedido su libertad por falta de mérito. Es un recurso previsto en el Código Procesal Penal para liberar a un imputado en un delito que, como en este caso, no contempla la excarcelación.

 

Movilización. Mientras ese planteo se tramita dentro de los plazos usuales ante este tipo de hechos, más de veinte allegados al joven se convocaron ayer al mediodía en tribunales para reclamar que quede en libertad. "Queremos que vuelva a casa. El se presentó en la policía, declaró y está dispuesto a colaborar", dijo un hermano de G., Guillermo de 30 años.

  La fiscal Aráoz se limitó a evaluar si estando en libertad G. podría obstruir los fines del proceso. A su criterio se dan las condiciones para que sea excarcelado por la colaboración que prestó hasta ahora en la causa. Apuntó que el joven se presentó a la policía, declaró, aportó el arma y ratificó su declaración. Planteó que sería conveniente fijar una caución en dinero para excarcelarlo.

  La fiscal pidió que se realice la reconstrucción del hecho para verificar si la versión del repartidor se ajusta a lo que pasó. También solicitó que se realice una pericia sobre la Kangoo del imputado para determinar si quedaron huellas, rastros o manchas de sangre.

  El repartidor aseguró que se defendió a tiros de un intento de asalto de dos jóvenes que lo abordaran frente a un almacén de Riobamba al 4300. Sostuvo que bajó del auto y uno de los ladrones forcejeó con él mientras el otro lo apuntaba con el arma. Dijo que entonces el que estaba desarmado vio que tenía un arma bajo el asiento y le ordenó a su cómplice: "Quemalo, quemalo". Según su declaración, el ladrón armado gatilló, aunque no salió el disparo. Entonces él tomó el revólver 38 largo de su padre y les disparó: a Nicolás Morel, 15 años, lo hirió en el corazón y a Alberto Matías Ascensio, de 19, en la cabeza.

  Según fuentes judiciales, el padre de Morel se presentó en el juzgado y planteó sus sospechas respecto del procedimiento policial. Dijo que le parecía extraño que los cuerpos permanecieran tendidos en la calle una hora y que a la llegada de la policía encontrar el arma y el celular del repartidor en el bolsillo de una de las víctimas. l

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