POLICIALES

Investigan a una banda de ladrones de vehículos con una pata en Piñero detrás del crimen del Oso Cejas

Dos sospechosos fueron imputados como coautores del homicidio. En la audiencia se reveló que los homicidas iban en un auto robado, pasaron por el Hospital Español y minutos después volvieron a cometer el fatal atraco.

Jueves 15 de Octubre de 2020

Una serie de indicios y testimonios que los ubican como presuntos miembros de una banda dedicada a robar vehículos a mano armada con una pata en la cárcel de Piñero dejó en prisión preventiva a dos jóvenes hermanos imputados como coautores del homicidio en ocasión de robo de Sebastián “Oso” Cejas ocurrido la madrugada del pasado 22 de septiembre. Se trata de Gabriel O., ,de 24 años y Leonardo C., de 21, quienes fueron apresados el domingo al mediodía en inmediaciones de la Villa Flammarión como sospechosos de un raíd delictivo iniciado horas antes a bordo de un Renault Kangoo que le robaron esa misma mañana a un repartidor de pan en barrio Las Flores.

En una audiencia imputativa realizada la tarde del miércoles la fiscal de Homicidios Gisela Paolicelli imputó a los hermanos, domiciliados en barrio La Lata, como coautores del crimen de Cejas. Asimismo, el fiscal de Flagrancia Mariano Ríos también les achacó el raíd delictivo de cuatro atracos perpetrados antes de que fueran detenidos junto con Jesús L. y Brandon M. Los cuatro quedaron con prisión preventiva por el plazo de ley dictado por el juez de primera instancia Florentino Malaponte.

En doble fila

Cejas fue asesinado minutos después de la 0.30 del martes 22 de septiembre mientras esperaba que su padre saliera de un turno de diálisis en el Hospital Español de Gaboto y Sarmiento. Según reveló ayer Paolicelli, a partir de testimonios y el registro de una veintena de cámaras de vigilancia de la zona, antes del atraco fatal los homicidas pasaron en un Chevrolet Onix color oscuro por la cuadra donde Cejas y su madre esperaban, a bordo de su Chevrolet Onix blanco en doble fila.

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La investigación estableció que el Onix oscuro dio un par de vueltas hasta que se estacionó, a las 0.37, por pasaje Babbini a unos 30 metros de su cruce con Gaboto. Del vehículo bajaron cuatro hombres y al menos tres fueron hacia el Onix blanco. En un lapso de medio minuto, uno de ellos dispara al aire mientras les dice a los taxistas que estaban en las inmediaciones que no se metieran. Acto seguido abrió la puerta del acompañante y saca bruscamente a la madre de Cejas para subirse al auto de la víctima.

En tanto, los otros dos abordan el Onix blanco por la izquierda, rompen la ventanilla del conductor, abren la puerta y le disparan un balazo en el pecho a Cejas. Luego lo sacan del auto y lo dejan tendido en el asfalto boca abajo mientras su suben al vehículo, uno al volante y otro por la puerta trasera izquierda.

Los ladrones huyen en el auto robado por Gaboto y al llegar a Corrientes doblan hacia el sur en contramano. En tanto, el cuarto ladrón los siguió en el Onix oscuro en el que habían llegado y también dobla por la misma calle, pero hacia el norte.

Banda en la mira

A partir de testimonios colectados en la zona, desde el primer momento la pesquisa de Paolicelli y la Agencia de Investigación Criminal (AIC) se enfocó en una banda que comete ese tipo de hechos al voleo en barrio Hospitales. Los hermanos C. y O. estuvieron siempre como sospechosos y dos días después su casa de Amenábar al 1400 estuvo entre los seis domicilios allanados en La Lata en busca, sobre todo, del auto robado. Recién el jueves 24 al mediodía, una vez recibido el informe de la empresa de rastreo satelital que tenía el Onix de Cejas, el vehículo fue hallado sin sus chapas patentes en un galpón de Ituzaingó al 7300.

En ese lugar fue detenido Claudio Fabián B. El hombre, que está preso imputado de encubrimiento, dijo que la noche anterior se lo había llevado un joven que se lo dejó junto con un bolso que contenía un revólver calibre 38. En el lugar se hallaron dos motos y una camioneta que habían sido robadas, además de armas de fuego.

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El hallazgo comenzó a desnudar el posible accionar de una banda que se dedica a robar autos a mano armada en el marco de una red logística para “enfriarlos”, esconderlos en distintos galpones mientras se les cambian las chapas patentes, y después emplearlos con distintos fines. En ese marco se investiga la participación de un hombre alojado en la cárcel de Piñero en un pabellón con presos de alto perfil como René Ungaro y Carlos “Pelo Duro” Fernández.

En este contexto, los hermanos C. y O. fueron sindicados por distintos testimonios como posibles miembros de una banda que, entre otros hechos similares, cometió el atraco fatal contra Cejas. Testimonios de personas que pidieron preservar sus identidades pero que fueron corroborados con pruebas colectadas en allanamientos como un buzo rojo con manchas de sangre secuestrado en un allanamiento. En este sentido, la propia fiscal Paolicelli advirtió que “la investigación todavía está en sus inicios y hay muchas pruebas pendientes por producir”.

Pero más allá de las pruebas materiales pendientes, de que aún quedan dos coautores del crimen que están prófugos, de que hay otro sospechoso de encubrimiento de quien se pidió la captura y de que por ahora parece muy lejano establecer quién le gatilló al Oso, la Fiscalía expuso una serie de indicios que conectan a los hermanos con el auto robado. Entre ellos, el hecho de que el lugar donde fueron apresados el domingo es uno de los puntos donde el Onix blanco estuvo escondido 20 horas después del crimen: la cuadra de Margis al 5000.

La banda de la Kangoo

Ese dato revelado por la empresa de rastreo se conectó casi azarosamente con los sospechosos cuando fueron detenidos el domingo al mediodía. Según la acusación formulada por el fiscal Ríos, cerca de las 8.30 del 11 de octubre los cuatro jóvenes imputados ayer se acercaron a un repartidor de pan que estaba dejando mercadería en un comercio de pasaje 512 entre Khantuta y 507, en Las Flores Este.

El distribuidor pensó que lo iban a asaltar, por lo que apuró el paso para meterse en el local. Fue entonces que los muchachos se subieron a su Renault Kangoo gris que estaba estacionado con las las llaves puestas y huyeron en el utilitario. Nunca en ocho años, declararía la víctima después, le había pasado algo así por lo que se había acostumbrado a bajarse de su vehículo sin sacar las llaves.

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Luego de ese robo, el fiscal les atribuyó a los imputados un raíd que continuó a las 10.20 en Salva y Boquerón. Con ademanes de tener un arma de fuego, asustaron a un nene de 14 años que iba a un quiosco para robarle un celular Smasung J4.

Diez minutos después la banda de la Kangoo se acercó a una pareja que caminaba con su hijo por Pineda y Frías. Uno de los muchachos sacó el cuerpo desde la camioneta y, esgrimiendo un cuchillo, les gritó “dame todo, dame todo o te mato”. Así se quedaron con 2.500 pesos, documentación y hasta tres biblias que las víctimas les entregaron aterradas.

La gira continuó diez minutos después cuando encimaron a un hombre que iba en bicicleta por San Martín y Khantuta y casi lo hacen caer del rodado. Cuando el señor se les acercó para increparlos, uno de los ladrones intentó robarle el celular a punta de pistola, pero el ciclista logró escapar.

Para entonces ya se habían irradiado alertas al 911 y un móvil del Comando llegó hasta Margis al 5000 donde avistaron el Renault Kangoo. Fue entonces que el grupo, en el que no se descarta que además de los cuatro imputados hayan integrado otros tres adolescentes que quedaron a disposición de la Justicia de Menores, se desbandó y fueron todos detenidos en distintas casas.

En poder de los sospechosos se secuestraron elementos denunciados por las víctimas de los tres atracos y municiones. Uno de los imputados, Jesús L., fue apresado con las llaves del Kangoo. Y su defensor deslizó en la audiencia que ese manojo pudo haber sido plantado por los uniformados.

Por la secuencia de robos el fiscal Ríos imputó al cuarteto conformado por Leonardo C., Jesús L., Brandon M. y Gabriel O. como coautores de hurto agravado por vehículo dejado en la vía pública, robo simple, robo calificado por el uso de arma blanca y una tentativa de robo calificado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no puede tenerse por acreditada. Acto seguido el juez Malaponte les dictó prisión preventiva por el plazo de ley.

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