Todo comenzó con un llamado al 911 por el robo a un taxista en Balcarce y
Lamadrid. Varios empleados del Comando Radioeléctrico llegaron al lugar y dos muchachos, uno de
ellos con antecedentes penales, fueron detenidos. La policía reportó haber secuestrado en ese lugar
tres armas de puño y con eso se completó el reporte de un operativo exitoso de la fuerza en
jurisdicción de la comisaría 21ª.
Sin embargo una serie de discrepancias entre lo expuesto en el acta preventiva
confeccionada por los efectivos intervinientes y los testimonios de los involucrados motivó que la
causa se desdoblara en una pesquisa sobre la actuación de los policías de, al menos, tres
patrulleros.
Lo sucedido el lunes a las 8 de la mañana tuvo dos momentos bien diferenciados.
El primero fue el que derivó en el operativo con la detención de dos jóvenes y el decomiso de un
revólver Colt Special calibre 38 y dos pistolones. El segundo momento se produjo cuando los
involucrados acusaron a los uniformados de violencia física, destrucción de dos departamentos del
barrio y la sustracción de dinero en efectivo. La actuación inicial quedó en manos de la seccional
21ª. La posterior, en Judiciales de la Unidad Regional II, que supervisa la actuación de por lo
menos seis vigilantes.
El arranque. Todo comenzó el lunes a las 8 de la mañana cuando a la central del
911 ingresó el llamado de un vecino de las torres ubicadas en Balcarce y Lamadrid de barrio Alvear.
La advertencia señalaba que dos hombres estaban asaltado a un taxista. Al llegar al lugar varias
dotaciones del Comando, de acuerdo a fuentes de la causa, observaron un taxi, con sus puertas
abiertas, la música del estéreo a todo volumen y dos individuos en su interior.
Cuando los jóvenes fueron distinguidos en el taxi, siempre según la versión
oficial, uno permaneció sentado. Y el otro tomó una mochila color gris y huyó por los recovecos del
barrio.
Así comenzó una persecución de a pie que terminó cuando los uniformados
ingresaron a un departamento del monoblock 2 ubicado a la altura de la cortada Buenaventura Suárez
al 5000. Ahí los vigilantes refirieron haber visto ingresar al fugado, al que siguieron y
detuvieron. También contaron que en su huida, el muchacho se deshizo de la mochila color gris, la
que fue hallada en una casilla de gas natural. Al revisarla los vigilantes, según lo dicho,
hallaron el Colt 38 y dos pistolones.
Pero cuando el personal policial estaba llevando a los detenidos a la 21ª a la
escena llegó Lazaro Gastón L., vecino del barrio y taxista. El hombre aseguró que llegó a Suárez al
5000 a buscar a una mujer y que le pidió a los dos jóvenes detenidos que vigilaran el auto.
Los detenidos fueron identificados como Federico I. y Diego H., ambos de 20 años
y vecinos del lugar. Por orden del Juzgado de Instrucción en turno tanto al taxista como a Diego H.
se les tomó declaración informativa y ambos fueron liberados. En tanto a Federico I., quien
supuestamente huyó del lugar con la mochila, se le agregó a su prontuario una causa por tenencia
ilegal de arma de guerra. También se fue en libertad. Pero nada quedaría ahí.
Atropellos. La madre de uno de los detenidos llegó a la seccional 21ª, de Arijón
al 2300 en barrio Las Delicias, y relató una serie de atropellos policiales. Contó que los
uniformados ingresaron con violencia a su domicilio, que le rompieron una puerta y muebles, y que
al terminar el operativo policial le faltaban unos 400 pesos.
La mujer reportó además que su hijo había sufrido una golpiza significativa. A
raíz de esta denuncia, el Juzgado en turno le dio participación a la División Judiciales para que
investigara el accionar policial.