El juez Román Lanzón dispuso este domingo la prisión preventiva por 30 días para una mujer y un hombre imputados de encubrimiento por haber refugiado a un adolescente sospechado de participar, la madrugada del viernes, del ataque a tiros en el que resultó gravemente herido el policía motorizado Gabriel Sanabria mientras perseguía a los ocupantes de un auto robado desde el cual le dispararon a mansalva en Arijón al 400. Se trata de Mariana M., de 41 años, y Brian Nahuel B., de 30, detenidos en su casa de Ayacucho y Hungría donde también cayó Hugo Emanuel G., de 16 años, luego de una persecución policial. En la vivienda se encontraron armas de distinto calibre en una mochila que la pareja de acusados dijo no saber de dónde salieron. Si bien las primeras versiones ubicaron Brian B. como uno de los agresores finalmente no se halló evidencia de que haya estado a bordo del Peugeot 206 en el que iban los agresores, por lo cual no prosperó la imputación por tentativa de homicidio que se había anunciado el día anterior.
Por el violento episodio, además de los imputados por encubrimiento y el adolescente atrapado en su casa, fue detenido en la misma zona otro menor identificado como Lucas Javier R., de 17 años, y Joel G., de 28. Este último fue liberado porque no estaba involucrado en el hecho. En tanto, continuaba la búsqueda de Sebastián C. —el domingo a la madrugada hubo cuatro allanamientos negativos en tal sentido— sindicado como uno de los tiradores e hijo de Mariana M.
En ese contexto, la evolución de Sanabria era favorable aunque permanecía en estado crítico e internado con respiración mecánica asistida en terapia intensiva del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca). Según un parte de prensa el suboficial de la División Motorizada se encontraba estable y sus lesiones primarias sanaban satisfactoriamente, pero su pronóstico sigue siendo reservado.
El ataque a balazos contra el policía fue a las 2.30 del viernes cuando Sanabria y otro agente perseguían un Peugeot 206 blanco con cinco ocupantes. La persecución comenzó en el extremo sur de la ciudad cuando los uniformados detectaron un auto sospechoso y se intensificó en Moreno y San Martín cuando los efectivos constataron que el vehículo en cuestión tenía pedido de captura por haber sido robado en abril pasado en Centenario y Andes.
Los agentes de la Motorizada alcanzaron el auto en Arijón al 400 y cuando Sanabria se le puso a la par desde el 206 le dispararon a mansalva. Al punto que diez balazos impactaron en el policía.
El compañero de Sanabria, Leonel Ezequiel O., dio el alerta por radio y se montó un operativo cerrojo en busca del Peugeot. El auto fue hallado en inmediaciones de un asentamiento de Ayacucho y Hungría, doce cuadras al sudeste de donde fue baleado el policía y a metros del puente sobre el arroyo Saladillo. En el interior del vehículo había 14 vainas servidas y los peritos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) levantaron en el lugar del hecho otras 17. Varias de esas balas habían perforado los frentes de al menos cinco casas de la cuadra de Arijón al 400.
A partir del pedido de refuerzos el sistema interno del 911 fue guiando a los más de 25 policías que participaron de la captura de los sospechosos. Primero detectaron que tres personas, de las cinco que estaban inicialmente en el auto, ingresaban al asentamiento de Hungría y Ayacucho. Dos policías fueron detrás de ellos y así cayeron dos adolescentes de contextura menuda que intentaban escapar entre los pasillos trepando a los techos de las casas.
Uno de los sospechosos era el capturado en la casa de Mariana M. El chico negó haber participado de la balacera y primero dijo que estaba allí porque se había quedado a dormir en la casa de esa pareja, que eran los padres de un amigo. Luego, ya a disposición del juzgado de Menores, afirmó no conocer a la pareja de imputados. El otro adolescente en la zona era Lucas R., detenido en otro lugar del mismo asentamiento. En ese contexto un tercero habría fugado al amparo de la madrugada.
Teorías
Durante la audiencia realizada al mediodía de este domingo en el Centro de Justicia Penal (CJP) la fiscal de Homicidios Gisela Paolicelli le imputó a la pareja como coautores de encubrimiento doblemente agravado. Para ello subrayó que la madrugada del viernes 27 de mayo fue encontrado en el patio de su casa Hugo G., de 16 años, quien participó del ataque al agente y huía de la Policía atravesando los techos de las viviendas de la zona. Según la hipótesis de la fiscalía los imputados lo ayudaron ocultándolo en el interior de su domicilio cuando buscó refugio allí mientras huía a la carrera de la Policía.
También les atribuyó haber “recibido y ocultado” una mochila gris oscura que contenía una pistola ametralladora PMA3 calibre 9x19 sin numeración visible, un supresor de sonido de fabricación casera, dos pistolas 9 milímetros marca Taurus, cargadores y municiones.
Durante la audiencia la fiscal desplegó una hipótesis en la cual destacó que la imputada, Mariana M., es la madre del Sebastián C. Este joven de 22 años, que hasta la noche de este domingo era intensamente buscado, fue sindicado por vecinos de la zona como ligado a una banda de zona sur que se dedica al narcomenudeo y otros delitos y está sospechado de comandar un grupo de menores de edad con los que cometen todo tipo de hechos.
La madrugada del domingo personal de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) hizo cuatro allanamientos en busca de C. en Ayacucho al 6400, pasaje 507 al 1700, Acoyte entre Júpiter y Humahuaca, y Júpiter al 6200. Sólo se secuestraron teléfonos celulares.
Por otro lado, vecinos aseguraron a los investigadores que en la casa donde fueron apresados los imputados de encubrimiento funciona un búnker de venta de drogas. Sin embargo en la vivienda no se hallaron estupefacientes ni elementos para su comercialización.
En este sentido la hipótesis principal de la Fiscalía es que la pareja imputada conocía a los dos adolescentes detenido ya que el hijo de Mariana M. sería quien los capta para delinquir y por eso no es casual que el menor haya intentado ocultarse en esa casa. Para corroborar la teoría, Paolicelli precisó que la pareja no colaboró decididamente con la Policía al momento de capturar al adolescente.
Respecto de los imputados, la mujer es pedicura y el muchacho trabaja en vigilancia privada. Ninguno de los dos tiene antecedentes, más allá de que fuentes judiciales deslizaron que Mariana M. está mencionada en investigaciones de la Justicia provincial, cuestión que no fue ventilada en la audiencia.
Al rechazar el pedido formulado por la fiscal para que queden en prisión preventiva por el plazo de ley de hasta dos años, el defensor particular de ambos, César Ceregioli, remarcó que Mariana M. no conocía a Hugo G., que la mochila con armas podría haber sido llevada por el mismo menor que, al caer en la casa de la pareja, arrastró consigo el bulto tal como sucedió con otro vecino que denunció haber encontrado en su patio otra pistola. Así, el defensor sostuvo que el adolescente se iba descartando de armas mientras escapaba de la Policía.
El defensor también se refirió al hijo de Mariana y principal sospechoso. Dijo que no le consta que Sebastián C. haya participado del ataque al policía ni que lidere una banda y agregó que esa “probable situación” nada tenía que ver con la imputación a su madre por encubrimiento a un menor, hecho para él no comprobado en el corpus de indicios y pruebas de Fiscalía.
Luego de escuchar a las partes el juez Lanzón admitió las imputaciones y dictó la prisión preventiva para la pareja, pero por sólo 30 días. Ese lapso, indicó, será suficiente para que la investigación aporte más evidencias contra la pareja acusada de encubrir. En ese sentido, otras novedades podrían surgir de pericias al armamento hallado para corroborar si fue utilizado en otros hechos.