Los hermanos Ubaldo Leonardo "Waldo" y Celeste Noemí "Chula" P., detenidos el jueves en el marco de 16 allanamientos gestionados por la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro, fueron imputados ayer de haber participado de una demencial balacera con seis heridos hace 15 días en la Vía Honda. Ambos fueron acusados de tentativa de homicidio agravado por uso de arma de fuego y calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, en seis hechos, y portación ilegal de arma de guerra. El juez Luis María Caterina les dictó la prisión preventiva.
Embarazada de ocho meses, y previo pago de una fianza de 10 mil pesos, Chula seguirá el proceso en prisión domiciliaria. Los otros tres detenidos en los allanamientos en los que incautaron catorce armas de fuego en 16 domicilios serán imputados por la tenencia de armas.
El hecho que se ventiló ayer en Tribunales sucedió la medianoche del sábado 14 de enero cuando tres hombres armados irrumpieron en una casa de Deliot al 5300 e hirieron a seis personas. Entre ellas Brian Jesús N., de 20 años y objetivo del ataque. Según la acusación Waldo y Chula operaron haciendo de campana parados en la vereda de enfrente; Waldo estaba armado, Chula no.
Los hermanos se sentaron ayer en el banquillo de los acusados acompañados por sus defensores Ignacio Carbone y Renzo Biga. Waldo llevaba puesta una camiseta de Chapecoense y un yeso en su brazo izquierdo. "Yo no tuve nada que ver. Ni siquiera puedo correr porque me operaron de la cadera", declaró. "No tuve nada que ver", dijo su hermana.
La fiscal los acusó de integrar una organización delictiva, una gavilla dedicada a la venta de droga comandada por un tal "Mauri" a la que responsabilizó por el ataque en el pasaje Deliot que culminó seis baleados: cinco mujeres de entre 9 y 37 años y Brian, quien a su vez fue imputado de un crimen (ver aparte).
Según la acusación de Fabbro, Mauri y sus laderos "Carlitos el Tartamudo" y "Ardilla" llegaron a la casa y primero forcejearon con Layla, una hermana de Brian que estaba en la vereda con su novio y una amiga. Tras doblegar de un culatazo a la chica, los agresores ingresaron a la vivienda donde había unas diez personas, entre adultos, jóvenes y niños, y abrieron fuego a mansalva.
"En la escena se recogieron trece vainas servidas: tres de calibre 380 y diez de 9 milímetros", detalló Fabbro, para quien mientras el trío agresor disparaba dentro de la vivienda, Waldo y Chula esperaban enfrente. El portando "un arma pequeña y plateada", describió una de las dos víctimas que declararon haberlos visto "aguantando" a los tiradores.
Compañeros
El ataque fue el punto final, hasta ahora, de una serie de amenazas proferidas durante la semana. Varios de los agresores fueron identificados por sus víctimas ya que supieron compartir, entre otras cosas, horas de colegio. La fiscal dijo que los hermanos P. viven en una casa de Virasoro al 2600, en Villa Banana, "que funciona como búnker de drogas".
Así lo refirió una de las víctimas al indicar que "ahí funciona un búnker que antes estaba en otro lugar, pero los vecinos lo tiraron abajo". En ese domicilio, allanado el jueves, se secuestró una tumbera de la que se hizo cargo Waldo y una carabina calibre 22 que Chula admitió como propia.
Fabbro pidió prisión preventiva por el plazo de ley. Las defensas rechazaron el pedido y atacaron el agravamiento de la tentativa de homicidio. "No hay pruebas de un acuerdo previo para hablar de concurso premeditado. La fiscal fundamenta su acusación en la lectura de roles y modus operandi. No se expuso el acuerdo previo", argumentó Carbone, y agregó "Es difícil pensar que tres hombres que atacan un lugar recurran a una embarazada que la semana pasado fue internada con contracciones y a un hombre operado de la cadera que no puede correr".
Luego de pedir la libertad de ambos, Biga solicitó en forma subsidiaria morigerar la prisión con arrestos domiciliarios por cuestiones de salud.
Domiciliaria para ella
Un punto tenso del debate fue la residencia donde la Chula debía cumplir la domiciliaria. La defensa propuso la casa de Virasoro al 2600, el presunto búnker allanado el jueves. "Me opongo a que sea en ese lugar donde se incautaron armas. Eso no da seguridad de que la imputada no se fugue", se opuso Fabbro. Y Carbone retrucó: "En esa casa vive la madre de mis pupilos con otros hijos. ¿Pretendemos que la familia se mude?".
Finalmente, el juez le dio la derecha a la Fiscalía ante el planteo de la defensa de que sólo dos testimonios colocaban a Waldo y Chula en la escena. "Los testigos no se cuentan, se pesan", argumentó Caterina, que aceptó morigerar la prisión de la mujer en la casa de Virasoro previo pago de fianza, y ordenó que Waldo quede preso en la cárcel de Riccheri y Zeballos o en la ex Alcaidía.