La Justicia rosarina dio marcha atrás con la prescripción de la causa del prófugo Sebastián Pira
por el accidente de tránsito que causó la muerte de dos chicas en marzo de 1997. La Cámara Penal
dejó sin efecto la decisión que en noviembre pasado, a 12 años del hecho, había adoptado un juez
que cerró el trámite penal contra el conductor por vencimiento de los plazos. Es que antes de
clausurar el caso por el paso del tiempo, los camaristas quieren saber si al joven le abrieron un
expediente en Holanda cuando se escapó de ese país para eludir un juicio de extradición en
1999.
Esto se debe a que los plazos para la prescripción de un caso se interrumpen cuando el imputado
reincide. Si Pira tuviera una causa pendiente en la Justicia holandesa, el expediente local por la
muerte de Daniela Caruso podría seguir abierto.
Por este motivo los integrantes de la Sala III de la Cámara Penal no convalidaron la decisión de
prescribir el caso. Decidieron enviar un oficio por vía diplomática a los tribunales de Holanda
para saber si existe allí una causa abierta contra Pira con motivo de aquella evasión.
Si la Justicia de ese país respondiera que no existe un expediente penal contra el joven, no
habría impedimentos para la prescripción porque los plazos están vencidos. Pira quedaría así sin
cargos en su contra. Pero si Holanda dijera que sí existe allí un proceso en curso contra el joven,
el conteo de los plazos quedaría congelado a partir de la fecha en que Pira se escapó del juicio de
extradición y hasta que esa causa se archive.
En noviembre pasado el juez de Instrucción Osvaldo Barbero había dictado el sobreseimiento de
Pira. Lo hizo porque se cumplió el plazo máximo para que siguiera inactiva la causa por la muerte
de Daniela Caruso. En ese proceso Pira había sido acusado de un homicidio intencional y por lo
tanto tenía pena más grave. La otra causa, por la muerte de Celeste Haiek, había prescripto en
2004.
La prescripción había sido requerida por el defensor oficial Oscar Loberse. El plazo máximo para
que una causa se tramite sin movimientos es de 12 años y ese período de inactividad en el
expediente estaba vencido. La legislación penal argentina no permite juzgar en ausencia.
El juez Barbero primero rechazó el pedido de Loberse porque, antes de expedirse, quería saber si
Pira cometió un nuevo delito durante su ausencia, lo que evitaría la prescripción. Entonces envió
un oficio a Interpol para saber si la Justicia holandesa lo buscaba por haberse fugado de aquel
país cuando estaban por extraditarlo a la Argentina. La agencia que registra prontuarios a nivel
internacional respondió que no existía ningún pedido de captura contra Pira.
Con esa información en la mano, Barbero concluyó que ya no había motivos para sostener el
expediente y sobreseyó al conductor por prescripción de la acción penal. También dejó sin efecto el
pedido de captura internacional contra Pira.
Pero esa medida fue apelada. La fiscal Elida Rivoira planteó ante los jueces de la Sala III que
un informe de Interpol no es exhaustivo y requirió que, antes de pronunciarse a favor o en contra
de la prescripción, se solicite información sobre los antecedentes de Pira directamente al juzgado
de Holanda que tramitó su extradición.
Los integrantes de la Sala estuvieron de acuerdo. Consideraron que un informe de Interpol no es
el medio idóneo para saber si Pira registra antecedentes en Holanda y resolvieron enviar un oficio
a ese país. Mientras tanto, la prescripción dictada quedó sin efecto y el expediente por la muerte
de Caruso vuelve a tener vigencia.
“Interpol es una agencia que recepciona pedidos de captura internacionales. Puede que Pira
tenga un proceso abierto en Holanda sin pedido de captura y esa información sólo la puede dar el
mismo tribunal”, explicó una fuente judicial. “Lo único que interrumpiría la
prescripción es una causa abierta o en trámite. Una causa cerrada o con Pira absuelto no sería
válida como antecedente”, añadió.
La tragedia. Pira tenía 21 años cuando protagonizó el trágico accidente el 2 de marzo de 1997.
Conducía a 130 kilómetros por hora un Ford Galaxy por calle Salta y al cruzar bulevar Oroño
atropelló a María Celeste Haiek, de 22 años, y a Daniela Caruso, de 16. La primera de las chicas
murió en el acto. Su amiga quedó aferrada al capó del auto y, en lugar de detenerse, Pira avanzó
más fuerte y una cuadra después se detuvo, la chica cayó al pavimento y el auto la pasó por encima.
El conductor escapó y se presentó un par de días con abogados.
Por la muerte de Haiek fue procesado como autor de un homicidio culposo (no intencional). Con
respecto a la muerte de Caruso la Cámara Penal consideró tiempo después que se trataba de un
homicidio simple. Entonces Pira huyó del país.
Dos años y medio después Interpol lo ubicó en el aeropuerto de Schiphol, en Amsterdam, cuando
estaba a punto de abordar un vuelo a Tel Aviv. Se realizó un juicio de extradición con el joven
bajo arresto domiciliario y a los dos meses un tribunal del distrito de Harlem le otorgó la
extradición a Argentina. Fue entonces cuando volvió a escapar.